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Nuevos Procedimientos de Prueba Salvarán a las Vacas Lecheras de Mycoplasma Bovis en Europa

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La enfermedad causada por la bacteria Mycoplasma bovis en rebaños lecheros ahora se puede diagnosticar más fácil y rápidamente, lo que resulta en un mejor bienestar para las vacas y la reducción de pérdidas financieras para los agricultores.

“Las vacas murieron y no teníamos idea de por qué”, dijo el agricultor Tage Lausten a Danish Farming News , hace siete años.

Lausten se sintió impotente y no sabía qué hacer cuando muchas de sus vacas contrajeron neumonía y artritis.

Lo que Lausten y el veterinario no sabían en ese momento era que las vacas habían sido infectadas con la bacteria Mycoplasma bovis. Desde entonces, al menos 120 rebaños han tenido brotes de enfermedades similares con grandes consecuencias para el bienestar de los animales y las pérdidas económicas para los agricultores afectados en Dinamarca.

Nuestra investigación muestra que una prueba de laboratorio relativamente barata y fácil puede identificar si las vacas enfermas en un hato probablemente están infectadas con la bacteria Mycoplasma bovis. Esto se hace midiendo la cantidad de anticuerpos en la sangre y la leche de un grupo de vacas.

Pero la prueba debe llevarse a cabo en el momento adecuado en relación con el curso de la enfermedad, y la correcta interpretación de los resultados de la prueba requiere el conocimiento de la enfermedad.

Cómo funcionan las pruebas de anticuerpos

Cuando las vacas se infectan con bacterias o virus, el sistema inmunitario comienza a combatir la infección. Ciertas células sanguíneas producen anticuerpos que ayudan a combatir la infección.

Estas células recuerdan y reconocen la infección y reaccionan rápidamente si la vaca vuelve a infectarse. Es el mismo mecanismo que se usa en muchas vacunas.

Por ejemplo, cuando una persona se vacuna contra el tétanos, la cantidad de anticuerpos contra la bacteria del tétanos aumenta posteriormente en la sangre. Por lo tanto, las respuestas de anticuerpos también se pueden usar para proporcionar un diagnóstico para humanos o vacas midiendo la cantidad de anticuerpos contra bacterias específicas.

Estos tipos de pruebas a menudo se llaman pruebas de anticuerpos y son herramientas comunes que se usan para diagnosticar enfermedades tanto en animales como en personas.

Mycoplasma bovis engaña al sistema inmune

La bacteria Mycoplasma bovis es bastante especial. Puede influir en el sistema inmunitario para que no funcione tan bien.

Las bacterias también pueden cambiar su superficie para esconderse de las células del sistema inmune, lo que hace más difícil para ellos reconocer la bacteria la próxima vez que el animal esté expuesto a ellas. Es casi como si las bacterias usaran capas de invisibilidad.

Esta es probablemente la razón por la cual la prueba de anticuerpos debe interpretarse de una manera diferente para Mycoplasma bovis que pruebas similares para otras enfermedades del ganado.

Una vaca que sufre de inflamación dolorosa de las articulaciones de las articulaciones de las mejillas y de la rodilla después de haberse infectado con Mycoplasma bovis. (Foto: Mette Bisgaard Petersen)

Para descubrir cómo interpretar la prueba, estudiamos cuatro rebaños lecheros con brotes de enfermedades causadas por la bacteria Mycoplasma bovis.

Medimos la cantidad de anticuerpos contra Mycoplasma bovis en muestras de sangre y leche de vacas sanas y enfermas durante un período de 12 semanas y comparamos los resultados.

Los anticuerpos fluctuaron mucho y solo aumentaron en vacas enfermas durante un breve período de algunos meses. Es importante destacar que esto está en contraste con lo que normalmente se encuentra para otras enfermedades, donde los anticuerpos pueden permanecer elevados durante años después.

Los agricultores y los veterinarios deben considerar esto al usar la prueba e interpretar los resultados de la prueba.

Además, encontramos que la cantidad de anticuerpos producidos en respuesta a diferentes signos clínicos varía mucho de vaca a vaca. Esto agrega una complicación adicional en el diagnóstico de la enfermedad.

La bacteria es fácil de perder

Además, nuestros resultados muestran que las pruebas de detección de anticuerpos en muestras de leche solo pueden identificar a las vacas con mastitis por Mycoplasma bovis y no a la neumonía o artritis por Mycoplasma bovis.

Dado que el método preferido de prueba en rebaños lecheros es a menudo en muestras de leche, puede ver lo fácil que es perderse.

Nuestros nuevos resultados también muestran que los anticuerpos varían de un animal a otro, por lo que es importante medir los anticuerpos en un grupo de animales y no solo en una o dos vacas, como suele hacerse. Solo entonces podrás ver si la manada tiene una enfermedad causada por Mycoplasma bovis.

Tratamientos más rápidos de rebaños infectados

En 2011, cuando Tage Lausten y otros granjeros perdían vacas contra Mycoplasma bovis, los veterinarios no sabían cómo interpretar las pruebas de anticuerpos, lo que dificultaba el diagnóstico y el tratamiento rápidos.

Estos nuevos resultados ayudarán a los agricultores como Lausten y los veterinarios a identificar rápidamente las infecciones por Mycoplasma bovis y administrar el tratamiento correcto y las medidas de control.

Esto hará que sea más fácil detectar la enfermedad desde el principio y limitar las consecuencias negativas para los agricultores y los animales.

A largo plazo, esto podría conducir al desarrollo de nuevos programas de certificación, en los que los rebaños se sometan continuamente a pruebas y se puede reducir la transmisión de la infección entre los rebaños.

 

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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