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Nestlé entre las marcas alimentarias más valiosas del Mundo, según Brand Finance

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Nestlé vuelve a ser la marca de alimentación más valiosa del mundo, con un incremento del 8 % y superando los 20.500 millones de euros, y Coca-Cola lidera el sector de bebidas no alcohólicas, con casi 31.000 millones de euros aunque su valor de marca retrocede un 5 %.

El valor de marca de Nestlé ha crecido de forma “constante” este año debido al “fuerte crecimiento de las ventas en toda su amplia y variada cartera de marcas”, según un nuevo informe de la consultora Brand Finance.

Nestlé posee también el mayor Valor de Percepción de Sostenibilidad por su “compromiso constante” con la responsabilidad medioambiental y social, el abastecimiento “responsable y la nutrición”, según Brand Finance.

Por otro lado, la marca china de productos lácteos Yili es la segunda marca alimentaria más valiosa, valorada en casi 11.400 millones de euros, lo que supone un crecimiento anual del 17 %.

Ofrece “constantemente productos de calidad excepcional” y que son percibidos como beneficiosos para la salud, lo que “ha contribuido a su fuerte crecimiento de las ventas nacionales, mientras que la presencia mundial de la marca también ha impulsado sus ingresos en el extranjero”.

Además, el informe revela que las marcas de aperitivos registran un fuerte crecimiento de tal forma que las cinco principales enseñas (Lay’s, Doritos, Want Want, Cheetos y Tostitos) han incrementado su valor de marca una media del 40 %.

Destaca Lay’s (un 29 % más de valor de marca, hasta 10.197 millones de euros), que también conserva el tercer puesto en la clasificación general.

Entre las que se estrenan en la clasificación está la marca de alimentos congelados propiedad de ConAgra, Healthy Choice, con un valor de marca que aumenta un 190 %, hasta los 1.100 millones de euros.

Además, Hershey se mantiene como la marca de alimentación más fuerte del mundo, con una calificación AAA+, y una puntuación de 91 sobre 100 en el Índice de Fortaleza de Marca (BSI en sus siglas en inglés).

SECTOR BEBIDAS

En cuanto a bebidas, el informe recoge que Coca-Cola es la marca de bebidas no alcohólicas más valiosa y fuerte del mundo, valorada en casi 31.000 millones de euros, aunque su valor de marca retrocede un 5 %.

Brand Finance achaca, en gran medida, la “durabilidad del valor de marca” de Coca-Cola a su familiaridad y reputación mundiales, reforzadas por el desarrollo de productos innovadores, las campañas de marketing a gran escala y el compromiso digital.

También Coca-Cola posee el mayor Valor de Percepción de Sostenibilidad, con una calificación AAA+ y una puntuación del Índice de Fortaleza de Marca de 89,6/100.

Por otro lado, Nespresso es el que más crece en valor de marca (un 208 %, hasta los 2.664 millones) y lo ha hecho “enormemente desde la pandemia, cuando el consumo de café en casa se disparó porque los clientes buscaban una experiencia premium” en el hogar.

Las marcas de bebidas energéticas se mantienen entre las 10 primeras del ránking, destacando Red Bull (un 1 % más de valor de marca, hasta los 6.431 millones de euros), Monster (un 8 % más de valor de marca, hasta los 6.247 millones) y Gatorade (un 7 % menos de valor de marca, hasta los 4.500 millones).

Cada año, Brand Finance analiza a 5.000 de las marcas más importantes y publica más de 100 informes en los que clasifica las marcas de todos los sectores y países.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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