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Nuevo informe de OPS destaca avances en el etiquetado frontal de alimentos en las Américas

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Un nuevo informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) destaca avances en la adopción de sistemas de etiquetado frontal de advertencia en alimentos en la región de las Américas y señala oportunidades para fortalecer estas políticas con el fin de proteger la salud pública. Las dietas poco saludables se asocian a más de 1 millón de muertes prematuras cada año en la región.

La publicación “Mejores prácticas de etiquetado frontal de productos alimentarios en la Región de las Américas” analiza las regulaciones vigentes en ocho países y las compara con la evidencia científica y las recomendaciones de la OPS sobre cómo deben diseñarse estos sistemas para ser más efectivos.

Según el informe, la región sigue liderando la adopción de sistemas de etiquetado frontal de advertencia nutricional, que orientan a los consumidores hacia decisiones de compra más saludables. Además, estos avances inspiran la innovación y evolución de las políticas en todo el mundo, contribuyendo a enfrentar enfermedades relacionadas con la dieta y a mejorar la protección de la alimentación saludable.

“El etiquetado frontal de advertencia es clave para ayudar a los consumidores a identificar fácilmente los productos con cantidades excesivas de azúcares, grasas o sodio y a tomar decisiones de compra más informadas y saludables”, afirmó Fabio da Silva Gomes, asesor regional en nutrición y actividad física de la OPS. “Sin embargo, aún queda mucho por hacer para que más países adopten estas políticas y para que los sistemas existentes estén alineados con las mejores prácticas basadas en la evidencia”, añadió.

Las enfermedades no transmisibles —como las cardiovasculares, la diabetes y algunos tipos de cáncer— son la principal causa de muerte en la región y están estrechamente vinculadas a dietas poco saludables y al consumo elevado de productos procesados y ultraprocesados con altos niveles de azúcares, grasas y sodio.

El etiquetado frontal de alimentos forma parte de las políticas promovidas por la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para ayudar a los gobiernos a abordar el aumento de las enfermedades no transmisibles asociadas a dietas poco saludables.

Avances en la región

El análisis muestra que varios países han adoptado sistemas de etiquetado frontal en los últimos años, entre ellos Argentina, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay, Brasil y Ecuador.

El informe destaca que Argentina, Colombia y México son los países cuyas normativas están más alineadas con las mejores prácticas recomendadas por la OPS. Estos se encuentran entre los más recientes en adoptar regulaciones de etiquetado frontal en la región, lo que les permitió incorporar lecciones aprendidas de experiencias previas. En particular, la legislación argentina cumple con 10 de los 11 criterios analizados en el estudio, que revisó los parámetros implementados hasta junio de 2024.

Entre los aspectos evaluados se incluyen: el diseño gráfico de los sellos de advertencia, los criterios nutricionales utilizados para determinar qué productos deben llevar etiquetas, y las restricciones de publicidad y declaraciones nutricionales en los envases de productos con sellos.

La evidencia revisada por la OPS indica que los sellos de advertencia octagonales, como los utilizados en varios países de la región, son los más eficaces para captar la atención del consumidor y facilitar la identificación de productos con alto contenido de nutrientes críticos (como azúcar, sodio y grasas saturadas, que pueden afectar la salud si se consumen en exceso).

Oportunidades para fortalecer las políticas

El informe también subraya que el etiquetado frontal no solo ayuda a los consumidores, sino que facilita la implementación de otras medidas para promover entornos alimentarios más saludables. Entre ellas se incluyen restricciones a la publicidad dirigida a niños, regulaciones sobre la oferta de alimentos en escuelas y políticas fiscales sobre productos poco saludables.

La publicación también destaca que el modelo de perfil de nutrientes desarrollado por la OPS es una herramienta clave para identificar productos que deben llevar advertencias y para asegurar que los ultraprocesados con exceso de nutrientes críticos sean objeto de regulación.

Si bien el informe reconoce avances importantes, también identifica brechas en algunos países, particularmente en aspectos como el tamaño y la ubicación de los sellos, los criterios nutricionales utilizados y las restricciones de marketing en los envases.

Aunque el informe analiza regulaciones vigentes hasta mediados de 2024, el etiquetado frontal de advertencia continúa avanzando en la región desde su introducción por Chile en 2016. Actualmente, más de 30 países están evaluando o discutiendo nuevas regulaciones para introducir este tipo de advertencias en los envases de alimentos, en línea con las mejores prácticas y recomendaciones de la OPS, lo que refleja un impulso creciente, tanto regional como mundial, para fortalecer políticas que promuevan entornos más saludables.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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