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México brilla en el concurso global con su proyecto innovador «Ovejas Eco-friendly»

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«Ovejas Eco-friendly» de México, un grupo de jóvenes visionarios que lograron ganar el Desafío Juvenil Generation Unlimited 2023. 

Cuatro mentes brillantes de Tulancingo de Bravo, del estado de Hidalgo -Michelle Hernández, María Fernanda Jarillo, Rodrigo Escamilla y David Ricaño- forman este equipo apasionado, decidido a transformar la producción ovina con su proyecto, «Ovejas Eco-friendly». Este proyecto, respaldado por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ha sido reconocido como una solución innovadora para mejorar la productividad, promover el bienestar animal y reducir el impacto ambiental en el sector ovino de México.

El impulso detrás de este proyecto surgió de la comprensión profunda de los desafíos que enfrentan los productores ovinos en México. La crisis económica, agravada por los efectos del cambio climático, ha afectado significativamente la producción de pastos y forrajes, volviendo menos rentable una actividad ya de por sí vulnerable.

María Fernanda, la líder del equipo, compartió sus pensamientos: «Nuestro objetivo es claro: mejorar la productividad de los rebaños ovinos mientras promovemos prácticas ecológicamente responsables. Queremos asegurarnos de que cada productor tenga las herramientas para prosperar y que nuestros amigos ovinos vivan una vida saludable y feliz».

El proyecto «Ovejas Eco-friendly» aborda estos desafíos a través de un paquete tecnológico innovador. El equipo ha dividido su enfoque en cinco fases estratégicas.

La primera fase, «Vinculación con productores ovinos», implica encuestas, reuniones y sesiones informativas para comprender las necesidades específicas de cada explotación. Ya han establecido colaboraciones con asociaciones ganaderas y productores locales, sentando las bases para una intervención efectiva.

La segunda fase, «Diagnóstico inicial», implica un análisis detallado de cada explotación ovina, considerando el alojamiento, manejo nutricional, salud, balance financiero y bienestar animal. Para facilitar este proceso, el equipo está desarrollando una aplicación móvil que simplificará la recopilación y el intercambio de datos.

La tercera fase, «Equilibrio personalizado de las raciones», se centra en equilibrar las dietas ovinas, utilizando ingredientes locales y técnicas avanzadas. Este enfoque, respaldado por un software especializado, busca no solo aumentar la productividad sino también reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La cuarta fase, «Evaluación», evaluará el impacto de estas intervenciones en términos de aumento de peso, consumo de alimentos y eficiencia alimenticia. También se analizarán aspectos como las emisiones de gases de efecto invernadero, el parasitismo y el bienestar animal.

La quinta fase, «Resultados multidireccionales», implicará una retroalimentación continua, garantizando una mejora constante del proyecto.

Aunque enfrentan desafíos, como la resistencia al cambio en algunos productores, el equipo «Ovejas Eco-friendly» está comprometido con su visión. David, encargado del desarrollo tecnológico, dijo: «La tecnología es nuestra aliada. Desde aplicaciones móviles hasta análisis de laboratorio, estamos utilizando herramientas innovadoras para garantizar el éxito de nuestro proyecto».

“Ovejas Eco-friendly” destaca la importancia de la sostenibilidad. A través de consultas especializadas, el equipo pretende no solo mejorar la productividad sino también crear un modelo de negocio que sea económicamente viable a largo plazo. Además, buscan generar empleo y oportunidades para jóvenes profesionales en el ámbito ganadero.

El equipo «Ovejas Eco-friendly» ha demostrado que la juventud no solo posee ideas innovadoras, sino también la determinación y la habilidad para llevarlas a cabo. Su visión de un futuro más sostenible y próspero para los productores ovinos en México no solo es ambiciosa, sino que también está respaldada por la acción concreta y el deseo genuino de marcar la diferencia.

Este equipo está demostrando que, a través de la innovación y el trabajo conjunto, podemos transformar los desafíos en oportunidades. Felicidades al equipo «Ovejas Eco-friendly» por su éxito global y por ser un ejemplo de inspiración para las generaciones futuras. ¡Que su aventura continúe hacia un cambio positivo y duradero!

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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