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La Importancia del Calostro Como Primer Alimento

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«El futuro del establo comienza con una crianza saludable, la clave para tener éxito en un programa de cría de becerras empieza con su primer alimento»

El calostro es la primera leche producida después de que una vaca pare. Es un nutriente denso, rica en inmunoglobulinas diseñadas para el recién nacido. Entregar con cuidado esa leche es la clave para asegurar el sistema inmune de esa becerra (prematura) y empezar a desarrollar protección contra las infecciones más comunes en los animales jóvenes.

La proteína total (un examen de sangre simple) es un fuerte indicador del programa del calostro. Mayores valores indican que la becerra recibió suficiente calostro de una manera oportuna para empezar a construir su propio sistema inmune. Los factores que afectan la absorción del calostro son la limpieza de:

a) El medio ambiente de la becerra

b) Los utensilios de alimentación (sonda, mamilas, botellas)

c) La vaca antes de ser ordeñada o la calidad del agua utilizada para mezclar el sustituto de calostro.

Investigaciones muestran un patrón muy claro de mejoría en el crecimiento en aquellas becerras con una proteína total mayor al 5.5 mg/dl. Este estado de mejoría permanece mucho tiempo después de que la inmunidad activa se ha alcanzado, mostrando diferencias de 2.2kg (4.8lb) a las 10 semanas de edad.

Figura 1

Además, las becerras con una proteína total mayor a 5.5mg/dl se enferman con menos frecuencia

 

Figura2

es claro que las becerras con niveles arriba de 6.5mg/dl mostraron una mínima incidencia de enfermedad. Es crítico notar que el 64% de las becerras perdidas antes del destete, tenían un nivel de proteína total menor de 5.5mg/dl y un 79% menor a 6.5 mg/dl.

Tener cuidado al administrar calostro de calidad a las becerras puede contribuir en la protección contra enfermedades y muerte. Mientras que un 5.5mg/dl es usado como la línea fina de paso, los datos muestran en la figura 1 y 2 que alrededor del 6.5mg/dl harán una diferencia enorme en la salud de la becerra.

La edad temprana y la nutrición están ligadas al crecimiento. Si una becerra utiliza nutrientes de la alimentación para mantenerse bien, no será capaz de maximizar su crecimiento y eso puede impactar su despunte en la primera lactación. Las becerras entran al mundo muy vulnerables a cualquier cosa que el ambiente les presente, influir en su entorno para satisfacer mejor sus necesidades las asegura para tener éxito.

Pasos para tener un programa de calostro exitoso:

  1.  Limpieza- utensilios para los animales, ambiente y alimento.
  2.  Tiempo de la primera toma- inmediatamente al nacer, seguida de otra dentro de las primeras 6hr de vida y otra antes de las 24hr.
  3. Calidad del calostro- trabaja con tu veterinario y verifica los niveles de proteína total de tus becerras, eso te ayudará a asegurar que el programa adecuado está en lugar para el éxito.

 Fuente: Agencias

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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