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Japón Activa Salvaguardia para Importaciones de Carne de Res de EE.UU

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Japón ya consumió el cupo de carne bovina estadounidense equivalente a 242 000 toneladas a principios de marzo, superando las cantidades establecidas en negociaciones entre ambos países, por lo cual los aranceles se elevarán por un mes, según el Ministerio de Finanzas japonés.

El anuncio del gobierno de Japón coincide con la petición de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) de la medida de salvaguardia por el presunto daño que habrían causado las elevadas importaciones de leche en polvo de EE. UU.

Tras alcanzar las 242 229 t (superando el límite de 242 000), los aranceles para enviar carne a Japón pasarán del 25,8 % al 38,5 % entre el 18 de marzo y el 16 de abril.

Los límites de Japón a las importaciones de carne y otros productos agrícolas han sido un problema comercial recurrente con Estados Unidos, que importa en gran medida automóviles Toyota y videojuegos de Nintendo.

“La activación de la protección de la carne de res no es inesperada”, manifestó en un comunicado la Federación de Exportación de Carne de EE. UU. (USMEF por sus siglas en inglés), que promueve la carne de res estadounidense.

“De hecho, con base en nuestra perspectiva a 15 años, la USMEF proyecta que sin un aumento en el umbral de salvaguardia, es probable que Japón active la salvaguardia de las importaciones de carne de res todos los años”, agregó.

El acuerdo comercial firmado en 2019 había previsto esta alza gradual y que los impuestos cayeran del 38,5 % primero al 25,8 % y, finalmente, al 9% en 2033.

Las importaciones de carne de EE. UU. han subido un 3 % en la primera parte del año en comparación con el año anterior, así como también han aumentado en Corea del Sur y China, como reportó este medio con los datos de 2020.

Durante décadas, los consumidores japoneses han preferido la carne local, que tiene mayor marmoleo pero es más costosa. Pero en los últimos años, los gustos han ido cambiando.

En 2018, EE. UU. exportó 2100 millones de dólares en carne a este país, siendo el más grande en términos de valor. Durante la pandemia, los exportadores norteamericanos hicieron una campaña en redes sociales en Japón con recetas y fotos para alentar a cocinar carne de res en casa.

La demanda por la proteína estadounidense también creció por la caída en la oferta de ganado en Australia, el mayor exportador a Japón, debido a las fuertes sequías. Sin embargo, a diferencia del país oceánico, Estados Unidos ya no hace parte Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (CPTPP), del que se retiró en 2017.

En cambio, los aranceles o las limitaciones no son un problema para ganaderos de Nueva Zelanda, Canadá o Australia, ni tampoco son sujeto a los mismos factores de salvaguardia que pueden aumentar repentinamente los aranceles, como en el caso de EE. UU.

Según The Wall Street Journal, los productores de carne vacuna en la primera economía del mundo sentirán una nueva presión con el alza de estas tarifas como consecuencia de abandonar el CPTPP y que “reincorporarse puede ser políticamente difícil, pero los argumentos hoy son aún más fuertes que cuando se negoció originalmente el CPTPP”.

Por su parte, Japón ha apelado a la salvaguardia comercial desde 2003, cuando lo hizo tanto para carne de cerdo como vacuna, esta después del primer caso de la enfermedad de las vacas locas en los EE. UU.

La prohibición se alivió en diciembre de 2005, pero se hizo más estricta al mes siguiente, después de que se encontraron huesos espinales prohibidos en un envío de ternera. Las importaciones de carne se reanudaron posteriormente en 2007.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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