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Investigadores Españoles Estudian las Carencias Minerales para Detectar Enfermedades en Cabras

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Un equipo de investigadores del INTA analizó el perfil mineral del ganado caprino en cinco provincias argentinas y lo relacionó con las principales enfermedades diagnosticadas. Esta información servirá para ajustar la suplementación en las distintas regiones del país.

El ganado caprino sufre regularmente una serie de enfermedades que se producen por las carencias de minerales. Un correcto diagnóstico de la afección, sumado al análisis del perfil mineral, servirá para ajustar la suplementación en las distintas regiones del país.

En este sentido, investigadores del INTA San Luis, Salta, Anguil –La Pampa– y Balcarce –Buenos Aires– realizaron un relevamiento del perfil mineral de las cabras para establecer parámetros nacionales que permitan caracterizar los niveles séricos de los animales en sistemas reales de producción.

“El perfil mineral de los animales es el resultado de la relación entre el suelo, la planta y el animal”, puntualizó Carlos Rossanigo, especialista en sanidad animal del INTA San Luis y uno de los investigadores a cargo del relevamiento que se realizó en cinco provincias de la Argentina.

“Detectar las carencias minerales a tiempo es una buena herramienta para orientar y ajustar la suplementación mineral en las distintas regiones caprineras de nuestro país”, señaló Rossanigo y agregó: “Los síntomas a observar pueden llegar a ser confusos al momento del diagnóstico y, como consecuencia, desorientar a quienes tengan esta tarea”.

El estudio consistió en obtener resultados serológicos de Calcio (Ca), Magnesio (Mg), Cobre (Cu) y Zinc (Zn), es decir, el perfil mineral de 5600 cabras pertenecientes a 279 majadas de Salta, Jujuy, San Luis, La Pampa y Córdoba.

“Era importante avanzar en esta caracterización debido a que en la Argentina no teníamos valores de referencia nacional de animales en sistemas reales de producción”, expresó el investigador del INTA y agregó: “Hasta ahora, solo se manejaban parámetros internacionales”.

En el Laboratorio de Sanidad Animal del INTA San Luis se realizaron 22.400 análisis serológicos por espectrofotometría de absorción atómica. Las muestras procesadas y los resultados medios obtenidos fueron de 8,1 a 11,8 miligramos de Ca, de 1,8 a 2,8 miligramos de Mg, de 0,49 a 0,63 partes por millón (ppm) de Cu y de 0,51 a 0,74 ppm de Zn.

“Los bajos valores de Cobre detectados podría expresarse clínicamente con la aparición de ciertas enfermedades (Ataxia enzóotica) y manifestarse con retraso en el crecimiento en los animales”, explicó Rossanigo quien aseguró que “el resto de los minerales se encontraron en valores normales y con niveles concordantes con la bibliografía extranjera”.

El estudio, del que participaron los investigadores Walter Page del INTA San Luis, Daniel Bedotti del INTA Anguil –La Pampa–, Víctor Suarez del INTA Salta y Jorge Manazza del INTA Balcarce –Buenos Aires–, recibió la primera mención al premio Dr. Adolfo Casaro otorgado por la Asociación Argentina de Veterinarios de Laboratorios de Diagnóstico (AAVLD).

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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