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Intelectina 2: Un Biomarcador de la Progresión de la Paratuberculosis Bovina

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​Los resultados de un nuevo estudio demuestran que la intelectina 2 (ITLN2) puede utilizarse como marcador de todos los tipos de lesiones asociadas a la paratuberculosis bovina.

Las intelectinas son proteínas que se unen a residuos de carbohidratos específicos de la pared celular de las bacterias, fundamentalmente a residuos de galactofuranosa, ejerciendo un papel antibacteriano mediante la lisis bacteriana o activación de fagocitosis.

En un estudio previo realizado por el grupo especializado en Micobacterias del Instituto Vasco de investigaciones agrarias –  NEIKER, empleando secuenciación masiva de RNA (RNA-seq), se observó que los niveles de expresión génica de la intelectina 2 (ITLN2) eran más altos en la válvula ileocecal de animales con lesiones focales y difusas en relación con los niveles de expresión observados en animales sin lesiones visibles.

Ahora, en un nuevo trabajo han realizado un análisis inmunohistoquimico para determinar el potencial de la ITLN2 como biomarcador de la inefcción por Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis (MAP). Así, se observaron diferencias significativas en el número de células inmunomarcadas con un anticuerpo frente a la ITLN2 en secciones de válvula ileocecal de animales con lesiones histológicas de distinta severidad (focal, multifocal y difusa) y de animales sin lesiones visibles.

Desde NEIKER comentan que «estos resultados demuestran que la ITLN2 puede utilizarse como marcador de todos los tipos de lesiones asociadas a la paratuberculosis bovina y que la cuantificación del número de células de goblet y de Paneth secretoras de ITLN2 constituye una herramienta complementaria a la histopatología que puede mejorar la detección de animales infectados por MAP, especialmente de aquellos con lesiones focales de más difícil detección».

Este trabajo ha sido realizado en colaboración con investigadores del Centro de Biotecnología Animal del SERIDA y del departamento de Sanidad Animal de la Universidad de Leon en el marco del proyecto “Soluciones innovadoras e integradas para el diagnostico y control de la paratuberculosis bovina (PARA-CON, RTI2018-094192-R).

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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