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Estudio Boliviano Encuentra Potencial Exportador a la Calidad de la Carne de Bovinos Criollos

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Una cualidad bastante apreciada, requerida y buscada por los consumidores de un buen bife o un jugoso churrasco, sea en Santa Cruz de la Sierra, Buenos Aires o Beijing, es la terneza, que se define como la mayor o menor facilidad de cortar, morder y masticar la carne. En Bolivia, un estudio genético de las tres razas vacunas más extendidas en este país reveló que los bovinos criollos tienen una alta potencialidad para contar con esta apetitosa característica cárnica, similar a la de reses de razas nelore o brahman, de amplia tradición como productores de carne de calidad exportable. 

Este descubrimiento es de mucha importancia si se considera que Bolivia puede ser certificada como país libre de aftosa este año, con lo que se le pueden abrir las puertas para vender su producción cárnica a mercados del extranjero.

La investigación fue desarrollada por un equipo de profesionales de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm) encabezado por el veterinario Juan Antonio Pereira, doctor en genética cuantitativa y máster en Producción Animal con mención en Mejoramiento Genético.

Pereira explicó que en cuanto a la producción de carne bovina entran en juego cuatro factores: sanidad (no se puede tener buenos rendimientos con animales enfermos), nutrición (no hay animal precoz sin buena alimentación), reproducción (sin nacimiento de animales no se puede aumentar el hato) y mejoramiento genético.

“Los cuatro componentes son importantes, pero el mejoramiento genético va más allá. La sanidad se maneja con vacunación y control profiláctico. En nutrición se llega a mejores estándares, pero no podemos superar cuestiones de clima o altitud. La reproducción ha ido avanzando con fertilización in vitro, transferencia de embriones y hasta la clonación. Pero en mejoramiento genético siempre hay la posibilidad de ir para arriba, superar los límites y obtener mejores animales”, explicó el experto.

El Estudio

En la investigación se estudiaron 325 muestras de sangre de las tres razas mencionadas: 96 ejemplares criollos yacumeños, 92 brahman y 137 nelore. Cada muestra fue utilizada para efectuar análisis de ADN, con la finalidad de detectar la presencia de dos componentes genéticos (CAPN-316 y CAPN-4751) directamente asociados con la terneza de la carne, con resultados sorprendentes.

El trabajo determinó que la frecuencia de genes asociados a la terneza de carne en las tres razas bovinas es alta para el ganado criollo y más bajas para el nelore y el brahman, lo que significa que con un buen manejo sanitario y nutricional, las reses criollas son una reserva potencial de carne de primera calidad, con estándares de terneza que la hacen apta para su exportación.

Textual, el informe señala que los resultados alcanzados demostraron que el ganado criollo boliviano posee las mismas potencialidades para terneza de la carne que cualquier otro ganado europeo utilizado para producción de carne. El estudio también demostró científicamente, por primera vez, que el ganado criollo, considerado inferior para ganancia de peso comparado con otras razas, es igual o superior a las mismas cuando se trata de genes asociados a la terneza.

Un problema que debe solucionarse, señala Pereira, es que si bien los resultados del estudio son favorables para el ganado criollo y pueden ser tomados como la prueba de que hay una ventaja comparada en relación con las razas cebuinas, no hay ningún programa de mejoramiento genético para este ganado como sí lo hay para las razas nelore y brahman.

En este caso, es absolutamente necesario que los ganaderos que trabajan con bovinos criollos y especialmente las instituciones estatales planifiquen una estrategia de mejoramiento genético con la finalidad de producir ejemplares de esta raza que den más leche y más carne, explicó el investigador moreniano.

“El Gobierno y la Gobernación deben proponer políticas públicas para mejorar esta raza, mientras que los productores deben fortalecer la institución que los reúne”, concluyó.

Profesional Destacado

Juan Antonio Pereira Rico es licenciado en Medicina Veterinaria y Zootecnia por la Uagrm, doctor en Genética Cuantitativa de la universidad de Iwate (Japón) y Máster en Producción Animal con mención en Mejoramiento Genético de la universidad de Obihiro (Japón).

Innovación – Proyecto de Investigación

La Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm), a través de su Dirección Universitaria de Investigación (DUI), encara un ambicioso proyecto de investigación aplicada para apoyar el desarrollo económico y social de Santa Cruz y Bolivia, mediante la erogación de recursos para que equipos de profesionales morenianos presenten y desarrollen proyectos.

“Gracias al apoyo de las autoridades de la Uagrm y en especial del rector (Saúl Rosas), se están canalizando recursos del IDH (Impuesto Directo a los Hidrocarburos) para la investigación aplicada de profesionales locales. En 2013 se concluyeron seis proyectos de investigación financiados por el programa y este año otros seis estudios están en desarrollo”, informó el director de la DUI, Waldo López.

En la anterior gestión la Uagrm destinó un millón de bolivianos para los proyectos en concurso y en este año el monto se triplicó, alcanzando Bs 3 millones, con la finalidad de que hasta febrero, cuando se lance la convocatoria para la presentación de nuevos proyectos de investigación, más interesados se inscriban, explicó López. “Queremos pasar de seis a 15 proyectos a lo largo de 2014, de modo que haya trabajo científico permanente”, acotó la autoridad académica.

El director de la DUI indicó que, por ejemplo, un equipo de investigación de la universidad pública cruceña analiza en estos momentos el potencial frutícola en la provincia Vallegrande. “La intención es saber qué se produce, qué se puede producir y cómo mejorar la producción frutícola en Vallegrande tanto para el mercado interno como para la exportación”, señaló López.

Una prueba del avance logrado por estas nuevas políticas morenianas es que hasta la fecha la Uagrm lleva inscritas seis patentes (y hay otras cinco en proyecto) en el campo de la seguridad alimentaria.

Desventajas

Falta registro. El bovino criollo, pese a su potencialidad en terneza de carne, necesita un registro genealógico para continuar mejorando genéticamente. Los criadores de este ganado deben iniciar acciones en este sentido, con el apoyo de la Gobernación especialmente.

Brasil lleva ventaja. El país vecino utiliza técnicas posfaeneo (calcio en las carcazas y choques eléctricos en las reses muertas) para mejorar el proceso de maduración de la carne y lograr terneza, pese a la ausencia de genes asociaciados con esta cualidad cárnica.

«El ganado criollo tiene mayor frecuencia de genes asociados a calidad de la carne». Juan Antonio Pereira – INVESTIGADOR UAGRM

Mas Datos

  • 325: Es el número de animales de las tres razas analizadas en el estudio sobre genética molecular
  • 2: Son los genes asociados a la terneza en la carne que el ganado criollo tiene con mayor frecuencia

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En Chile investigación busca desarrollar herramienta para enfrentar la mastitis bovina

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La mastitis bovina es una de las principales enfermedades que afectan al ganado lechero y puede generar importantes consecuencias para la producción, la calidad de la leche y la salud de los animales. En las regiones de Los Ríos y Los Lagos, donde se concentra el 82 por ciento de las vacas lecheras del país, esta problemática adquiere especial relevancia para una de las principales actividades productivas del territorio.

Oriunda de Llanquihue, Macarena Núñez Campos, llegó a Valdivia en 2019 para estudiar Bioquímica en la Universidad Austral de Chile (UACh), pero su interés por la ciencia comenzó mucho antes. “De niña me gustaban mucho las clases de ciencias naturales y, a medida que fui creciendo, mis ramos favoritos pasaron a ser biología y química”, recuerda. También guarda especial recuerdo de sus experiencias en el laboratorio de su colegio y de su participación en ferias científicas, espacios que despertaron tempranamente su curiosidad y fueron fundamentales para descubrir que quería dedicar su vida profesional a la ciencia.

Hoy, esa vocación se refleja en una investigación que busca aportar una nueva herramienta para la detección de los microorganismos responsables de la mastitis bovina.

La reciente graduada del Magíster en Ciencias mención Microbiología de la Facultad de Ciencias de la UACh, desarrolló su investigación en vinculación con Laboratorios y Servicios Veterinarios Valdivia Limitada (Lavet), enfocándose en el desarrollo y evaluación de un método diagnóstico basado en una técnica molecular denominada LAMP (Loop-mediated isothermal amplification. El objetivo fue detectar de manera rápida y específica cinco patógenos asociados a la mastitis bovina: Staphylococcus aureus, Streptococcus uberis, Escherichia coli, Mycoplasma bovis y Prototheca bovis. Los dos últimos son considerados agentes emergentes de especial interés debido a las dificultades que pueden presentar para su diagnóstico y control.

“Mi tesis consistió en desarrollar y evaluar un nuevo método diagnóstico para la detección rápida y específica de cinco patógenos causantes de mastitis bovina. El método se basó en una técnica molecular denominada LAMP, que permite amplificar y detectar material genético de los microorganismos de manera rápida y sin requerir necesariamente el equipamiento sofisticado que utilizan otras técnicas moleculares convencionales”, explica Macarena.

Un desafío para la producción lechera regional

La mastitis es una enfermedad que afecta directamente la productividad de los rebaños. Puede disminuir la producción y calidad de la leche, aumentar los costos asociados al tratamiento y en casos más severos, comprometer la salud y la futura productividad del animal. Contar con herramientas que permitan identificar oportunamente el microorganismo responsable de una infección puede contribuir a mejorar las decisiones sanitarias y avanzar hacia tratamientos más específicos.

“En Chile, esta problemática cobra especial relevancia en las regiones de Los Ríos y Los Lagos, donde se concentra el 82% de las vacas lecheras del país. Por lo tanto, cualquier enfermedad que afecte la sanidad de los rebaños en esta zona puede tener un impacto no solo en los productores, sino también en toda la cadena productiva láctea”, añade Macarena.

La investigadora destaca que el desarrollo de métodos diagnósticos más rápidos y accesibles podría ser especialmente relevante para la realidad productiva regional, al permitir identificar con mayor oportunidad qué microorganismo está provocando una infección y apoyar decisiones de manejo y tratamiento. Uno de los aspectos centrales de esta experiencia ha sido precisamente la vinculación entre la investigación desarrollada desde la universidad y las necesidades del sector productivo.

Para Macarena Núñez, esta relación resulta fundamental para que el conocimiento científico pueda trascender el ámbito académico y convertirse en soluciones concretas: “Creo que es fundamental vincularse con el sector productivo porque permite que los resultados de las investigaciones no se queden únicamente en el ámbito académico, sino que puedan transformarse en soluciones concretas para problemáticas reales”.

A su juicio, esta colaboración permite complementar las capacidades de ambos sectores: mientras la academia aporta conocimiento y una base científica sólida, la industria contribuye a identificar necesidades concretas y espacios donde ese conocimiento puede tener una aplicación.

Una beca para continuar formando capital humano

El vínculo de Macarena con el laboratorio se inició en 2023, durante su formación de pregrado en Bioquímica. Desde entonces, tuvo la oportunidad de integrarse al Laboratorio de Mastitis Bovina, experiencia que posteriormente dio paso al desarrollo de su tesis de magíster. Durante este proceso fue guiada por el Dr. Armin Mella y el Dr. Diego Carrillo, quienes la acompañaron en el desarrollo de la investigación.

La investigación fue desarrollada con el apoyo del programa Piloto de Becas de Postgrado impulsado por el Gobierno Regional de Los Ríos y la Universidad Austral de Chile, financiamiento que para Macarena fue fundamental para completar su formación de magíster. “La beca FIC fue de gran ayuda para mí, ya que me entregó los recursos y herramientas necesarios para poder finalizar mi tesis y continuar con mi formación de manera adecuada. El apoyo permitió financiar aspectos no solo asociados a mi investigación, sino que también a gastos relacionados con mi permanencia en Valdivia y en el programa de magíster”.

Actualmente, Macarena se encuentra trabajando en Puerto Varas, en Aqua BC, empresa vinculada a la biotecnología y a la prestación de servicios para el sector acuícola. Si bien su trabajo actual no está directamente relacionado con la mastitis bovina, reconoce que la experiencia desarrollada durante el proyecto FIC amplió su perspectiva sobre las posibilidades profesionales que existen para quienes se forman en ciencias. “Me hizo comprender que nuestro desarrollo profesional no necesariamente tiene que estar ligado exclusivamente a la academia o la investigación, sino que también podemos incorporarnos directamente a la industria”, afirma.

Para Macarena, esta experiencia demuestra el valor de conectar las capacidades científicas que se desarrollan en las universidades con las necesidades concretas de los territorios y sus sectores productivos. “Considero que esta conexión entre el conocimiento científico y las necesidades de la industria es fundamental para que la investigación pueda tener un impacto concreto en la sociedad y en los distintos sectores productivos”, concluye.

La profesional termina esta entrevista agradeciendo especialmente a la Dra. Leyla Cárdenas, directora del proyecto FIC, a Francisca Sepúlveda y Pedro Matus, encargados de su seguimiento.

Proyecto financiado por el Fondo de Innovación y Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Los Ríos y aprobado por el Consejo Regional.

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Estudio detecta anticuerpos contra la paratuberculosis bovina en terneros neonatos

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Un estudio del Royal Veterinary College demuestra que los anticuerpos contra Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis pueden identificarse en la sangre de los terneros tras la ingesta de calostro. El hallazgo abre una nueva vía para estudiar la exposición temprana a la enfermedad de Johne y fortalecer las estrategias de vigilancia y control en los rodeos.

Una investigación realizada por científicos del Royal Veterinary College (RVC) identificó que los terneros recién nacidos pueden presentar anticuerpos contra la enfermedad de Johne en su sangre luego de consumir el calostro materno. El descubrimiento podría aportar una nueva herramienta para determinar en qué momento los animales se exponen por primera vez al agente causal de esta enfermedad, favoreciendo el desarrollo de estrategias más eficaces de prevención y control.

La enfermedad de Johne, también conocida como paratuberculosis bovina, es una enfermedad infecciosa, crónica e incurable causada por Mycobacterium avium subespecie paratuberculosis (MAP). La infección suele producirse durante las primeras semanas o meses de vida, aunque los signos clínicos generalmente aparecen años más tarde.

En los animales afectados, la bacteria provoca un deterioro progresivo de la mucosa del intestino delgado, generando inflamación crónica, pérdida de peso, disminución de la producción de leche, diarrea persistente y, en los casos más graves, la muerte. Además de comprometer el bienestar animal, representa un importante problema económico para la producción lechera a nivel mundial.

Hasta el momento, los programas de vigilancia se enfocan principalmente en detectar la enfermedad en bovinos adultos, mientras que existe escasa información sobre lo que ocurre durante las primeras etapas de vida.

Un nuevo enfoque para estudiar la exposición temprana

Con el objetivo de profundizar el conocimiento sobre la infección en los primeros días de vida, investigadores del RVC analizaron muestras de sangre de 38 terneros recién nacidos y sus respectivas madres provenientes de un establecimiento lechero comercial del suroeste de Inglaterra.

Las muestras habían sido obtenidas originalmente como parte de los controles rutinarios destinados a verificar la correcta absorción de anticuerpos provenientes del calostro. Posteriormente, los científicos aprovecharon los sueros residuales para medir anticuerpos específicos contra MAP y evaluar su relación con el estado sanitario de las madres y con la eficiencia de la transferencia de inmunidad pasiva.

Los resultados mostraron que los terneros nacidos de vacas con anticuerpos frente a MAP presentaban concentraciones significativamente más altas de esos mismos anticuerpos que aquellos cuyas madres no evidenciaban seropositividad. Asimismo, la relación entre los niveles de anticuerpos detectados y la absorción del calostro fue diferente según el estado sanitario de la madre.

En conjunto, los hallazgos respaldan la hipótesis de que los anticuerpos específicos contra MAP son transferidos desde la vaca al ternero a través del calostro.

Potencial para mejorar la vigilancia sanitaria

Los investigadores aclaran que la detección de estos anticuerpos no constituye una prueba diagnóstica de infección en terneros recién nacidos, ya que refleja la inmunidad pasiva transferida por la madre y no necesariamente la presencia de la bacteria en el animal.

Sin embargo, consideran que esta información podría incorporarse como una herramienta complementaria dentro de los programas de vigilancia de rodeos y de evaluación del riesgo sanitario, contribuyendo a comprender mejor la dinámica de transmisión de la enfermedad durante las primeras etapas de vida.

De confirmarse los resultados de esta investigación en estudios con un mayor número de animales, este enfoque podría aportar información valiosa para optimizar las estrategias de control de la enfermedad de Johne, mejorar el bienestar animal y reducir las pérdidas productivas asociadas a esta importante enfermedad de los bovinos.

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Un enfermedad de los rumiantes es descubierta en el material de manuscritos antiguos

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Los manuscritos se confeccionaban con pergaminos fabricados con pieles de ovejas, cabras o vacas. Una nueva investigación ha empleado la genética para reconstruir 3 500 años de historia de la viruela ovina, una enfermedad que ha afectado a los rebaños durante siglos.

Algunos de los manuscritos más conocidos de Europa, entre ellos los Evangelios de York, se han convertido en auténticas ‘cápsulas del tiempo’ que permiten reconstruir 3 500 años de historia del virus de la viruela ovina.

Mediante el análisis genético de las pieles utilizadas para fabricar sus pergaminos, un equipo internacional dirigido por el University College de Dublín ha aportado nuevas evidencias sobre cómo esta enfermedad afectó a los rebaños europeos mucho antes de la era moderna.

Un virus antiguo

La viruela ovina es una enfermedad muy contagiosa que se propaga rápido y puede infectar a gran parte de un rebaño en poco tiempo. Es peligrosa porque puede provocar tasas de mortalidad muy elevadas, sobre todo en animales jóvenes, y reduce de forma drástica la producción al mermar la obtención de lana, carne y leche.

La enfermedad de la viruela ovina es peligrosa porque puede provocar tasas de mortalidad muy elevadas, sobre todo en animales jóvenes

“El estudio del ADN de los patógenos ha cambiado por completo nuestra comprensión de las enfermedades infecciosas del pasado, y aquí hemos demostrado que los pergaminos también pueden conservar ADN de patógenos”, afirma el autor principal del estudio e investigador de la universidad irlandesa, Louis L’Hôte. “Puede que los archivos y bibliotecas de todo el mundo también contengan rastros genéticos de brotes víricos ocurridos en animales de pasto de la antigüedad”.

“En concreto, estos genomas nos ayudan a comprender cómo evolucionaron estas infecciones y cómo afectaron a las sociedades del pasado, como es el caso del virus de la viruela ovina, del que demostramos que lleva mermando los rebaños de ovejas de Eurasia desde hace al menos tres milenios y medio”.

Cápsulas del tiempo

En el trabajo, publicado en Science Advances, los investigadores identificaron rastros génicos de la infección en manuscritos medievales, entre ellos varios de gran importancia histórica.

En especial, analizaron los Evangelios de York, de unos mil años de antigüedad y una de las mejores piezas conservadas del primer periodo anglosajón. También estudiaron textos más antiguos, como el Corpus Glossary del Corpus Christi College de Cambridge uno de los primeros diccionarios ingleses, además de otros códices procedentes de Gran Bretaña y Europa continental del mismo periodo.

Los expertos detectaron el virus en pergaminos elaborados con piel de ternero y de cabra, en muchos de ellos descubrieron que algunas páginas contenían ADN del virus, lo que les indicó que en su elaboración se utilizaron animales infectados.

Dado que el pergamino se fabricaba a partir de pieles de ganado, como ovejas, cabras y vacas, los investigadores lo consideran una especie de ‘bioarchivo’ que conserva el estado de salud del animal en el momento de su muerte hace siglos.

Asimismo, los expertos detectaron el virus de la viruela ovina en pergaminos elaborados con piel de ternero y de cabra, lo que indica que se dieron casos excepcionales de infecciones entre especies o que se produjo cierta contaminación durante el proceso de fabricación de los pergaminos.

Un virus que persiste

Al combinar el estudio de los manuscritos con muestras aún más antiguas de dientes de oveja de la Edad del Bronce, el estudio reveló que la viruela ovina había amenazado al ganado durante más de 3 700 años.

Los principales linajes de los capripoxvirus se diversificaron hace 11 500 y 3 700 años. El equipo identificó las primeras detecciones conocidas del virus de la viruela ovina a partir de registros dentales recuperados en antiguos asentamientos pastorales de la estepa euroasiática, ya que, diferencia de otros restos, los dientes conservan el material genético de las infecciones durante miles de años.

Al comparar estas secuencias con las modernas, los investigadores estiman que los principales linajes de los capripoxvirus se diversificaron hace 11 500 y 3 700 años. Esta cronología coincide con el auge de la domesticación de animales y el gran traslado de ovejas desde la estepa hacia Europa.

“La gente de todo el mundo sigue luchando contra este patógeno”, cuenta L’Hôte. “Los genomas antiguos pueden ayudarnos a comprender cómo evolucionaron los patógenos que nos afectan en la actualidad”, concluye.

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