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Destete Hiperprecoz en Ganado Cárnico

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Productores paraguayos dedicados a la ganadería de carne aplican el destete hiperprecoz en terneros cuyas madres se encuentran con 30 a 40 días de haber parido.

El trabajo consiste en acostumbrar a las crías al consumo de balanceado rápidamente, por lo que se lotea a los animales por tamaño en tres corrales. Aparte, se prepara un corral para los ejemplares que no se acostumbran al sistema. En este último caso, la responsabilidad del personal está en suministrar alimentos, controlando cuáles son los animales que comen y cuáles no. Aquellos que no reciben la comida son separados para recibir atención especial. 

Nutrición 

A los terneros destetados se les suministra heno de alfalfa en la batea, durante los primeros 15 días, para que reconozcan el alimento debido a que los animales muy jóvenes no saben que en el comedero está su comida. Entonces, se coloca un alimento balanceado y formulado sobre el heno, a fin de acelerar la velocidad de desarrollo ruminal y reducir la etapa de pre-rumiante.

Posterior a los 15 días, periodo en que los terneros ya consumen raciones importantes, se los alimenta con balanceado; aunque también es posible usar una mezcla de maíz con expeler de algodón. Los animales permanecen en los corrales hasta alcanzar un peso aproximado de 240 kg. Su alimentación es a razón de 2,5 % de su peso. La ración está compuesta por 75 % de maíz de grano entero, mezclado con expeler de algodón. Al llegar al peso mencionado, se los suelta al campo disminuyendo la ración a 1,5 % de su peso, debido a que la ración restante se completa con pasto.

Beneficios del Sistema

Mediante la aplicación del destete hiperprecoz se disminuye el intervalo parto-celo del próximo servicio; además se logra una rápida recuperación del estado corporal de las vacas antes de la siguiente parición, con el agregado de acelerar el desarrollo de los terneros.

Estudios realizados en muchos países demuestran que aquellas vacas con lactancia mínima ganaron suficiente peso en otoño, directamente del sistema en pastizal natural. La comparación se llevó adelante con lotes de vacas destetadas convencionalmente a los siete meses y que debieron ingresar a un esquema de terminación a corral, para lograr el mismo peso de faena.

Las hembras con destete hiperprecoz, terminadas en pastura natural, presentaron un impacto positivo en cuanto a perfil de ácidos grasos poli-insaturados omega-3 y ácido linoleico.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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