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Cuidados que debe tener el Productor en la Etapa Final de la Transferencia Embrionaria

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El proceso de transferencia de embriones está siendo muy consultado por los productores, quienes se asesoran de mano de expertos para llevar a cabo dichos procedimientos. Una vez transferido, el ganadero debe conocer ciertos cuidados que son explicados a continuación.

A pesar que la transferencia de embriones llegó hace varios años a colombia, es a partir de las últimas décadas en las cuales los productores han implementado esta nueva tecnología en sus fincas que no solo les garantiza una mejora en la calidad de sus animales sino que también produce una mayor rentabilidad para el dueño del predio.

Así lo explica en una conferencia Diego Sánchez, médico veterinario y experto en transferencia de embriones, quien afirma que esta técnica ha tenido muy buena acogida por los productores en Colombia, razón por la cual es importante que se conozcan los cuidados con el animal, especialmente en la etapa final del proceso.

En palabras de Sánchez, uno de los cuidados claves para el éxito del proceso está en la “vacunación de las receptoras, pues estas deben contar con la aplicación de biológicos contra IBR, Leptospira, Diarrea Viral Bovina y obviamente las de enfermedades de control sanitario nacional que maneja el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) como la Fiebre aftosa y la Brucelosis bovina”, describe detenidamente el experto.

Para el profesional, una de los primeros requerimientos que debe cumplir el productor antes de iniciar un proceso de biotecnología es que se tengan todos los planes de vacunación actualizados, especialmente los de enfermedades de control sanitario nacional.

“En nuestro caso, nosotros lo primero que le pedimos al ganadero antes de comenzar con el procedimiento es el Registro Único de Vacunación (RUV), buscando así que estas receptoras estén libre de enfermedades”, describe Sánchez.

En el caso puntual de la Leptospira, el profesional indica que si en el predio se tiene historia de la presencia de la enfermedad, lo ideal es que se realice un tratamiento para así garantizar el estado de salud de los animales, especialmente de las receptoras.

De acuerdo con Sánchez, “para nosotros es importante que los productores estén capacitados en muchos temas, el primero de esto es el manejo de las receptoras, el segundo es el preparto y el tercero es el posparto, cuarto el manejo del neonato y quinto el manejo del levante de ese embrión tratado”, comenta.

El profesional asegura que esta última parte del proceso de transferencia de embriones es clave para su éxito debido a que es el momento en el cual se tiene claridad acerca del nacimiento de la cría, razón por la que hay que prever el nacimiento bajo las mejores condiciones, garantizando que el neonato nacerá sano.

Una vez nacido el animal, el productor debe tener claro los cuidados del manejo del neonato y del levante, de la forma que la inversión realizada en el proceso de biotecnología pueda dar los frutos esperados por el productor.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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