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Costa Rica: Empresa Ganadera Recibe Certificación por Contrarrestar la Contaminación

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La empresa ganadera costarricense Carnes Don Fernando recibió hoy la certificación de Carbono Neutralidad en su finca de engorde ubicada en La Fortuna de San Carlos, probando que es posible contrarrestar la contaminación en la industria ganadera.

La ganadera ha implementado buenas prácticas pecuarias como la reforestación de árboles nativos, la producción de abono orgánico, el cuido de las fuentes de agua cercanas a sus fincas, el uso de cercas vivas, el pastoreo rotacional,  y alimentación de alta calidad para las más de 750 reses en su finca principal.

Ante esto Ivannia Quesada, Viceministra de Agricultura y Ganadería, señaló que “Don Fernando ha demostrado que la ganadería eco-competitiva de Costa Rica es posible. El certificado de carbono neutralidad de esta finca no es un fin en sí mismo, es un paso más que están dando, un paso para apoyar a otros ganaderos a enfocar de mejor manera sus prácticas, a volverse empresarios y ver la ganadería como un negocio sostenible”.

La finca Don Fernando compensa las emisiones de gases de efecto invernadero con buenas prácticas de manejo como el uso de energías limpias y la producción de biogás.

Maricruz Retana, Directora Corporativa de Carnes Don Fernando, indicó que “cada día mejoramos nuestra promesa de producir la mejor carne en armonía con la naturaleza. Estamos muy contentos de haber logrado nuestra meta y comprometidos con mantenerla en favor de la calidad del producto que ofrecemos a nuestros clientes”.

Don Fernando forma parte de la Red Costarricense de Reservas Protegidas y desde el 2011 ha sido galardonado con la Bandera Azul Ecológica en la categoría “Espacios Naturales Protegidos” contando hoy con la máxima categoría de cinco estrellas.

Más sobre la Marca Carbono – Neutral

1. La Marca C-Neutral para demostrar la Carbono Neutralidad, establecida en el Programa País Carbono Neutralidad, Acuerdo 36-2012, publicado en el Diario Oficial La Gaceta No. 118, Alcance 79 del 19 de junio de 2012, bajo la Norma INTE 12-01-06-2011 «Sistema de Gestión para Demostrar la Carbono Neutralidad», es el único Programa y Marca oficial reconocidos por el Gobierno de Costa Rica, otorgada por el Ministerio de Ambiente y Energía, a través de la Dirección de Cambio Climático.

2. Cualquier otra marca relacionada con la carbono neutralidad, no es oficial ni podrán las empresas certificadas bajo
tales esquemas incluirse en el Registro Nacional de Carbono de la Dirección de Cambio Climático. Las organizaciones pueden solicitar un estudio de equivalencia de estos esquemas de normalización, ante el Ente Costarricense de Acreditación (ECA).

3. Las empresas oficialmente reconocidas como carbono neutrales en sus procesos de gestión, conforme a la Norma
INTE 12-01-06-2011, se encuentran inscritas en la hoja web de la Dirección de Cambio Climático

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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