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Comunidad Indígena de Paraguay Incursiona en la Cría de Ganado

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La comunidad indígena Ava Guarani de Paso Cadena, del distrito de Itakyry, distante a 120 kilómetros al norte de Alto Paraná (Paraguay), se abre paso en la cría de ganado y cultivos de autoconsumo, constituyéndose así en todo un ejemplo para la comunidad nativa asentada en esta parte del país guaraní.

Son unas 86 familias que mantienen 40 cabezas de ganado y desarrollan una producción mixta de carne y leche. Este sistema productivo, acompañado por cultivos de autoconsumo, es un ejemplo para otros nativos, de la misma parcialidad, que se drogan y viven de la mendicidad en Ciudad del Este.

Aislados de la ciudad, los Ava Guarani de Itakyry decidieron dedicarse a la producción ganadera auto sustentable. El año pasado conformaron una pequeña asociación de productores, organización que les permite subsistir y generar importante renta con la venta de carne y leche en la misma comunidad.

Cuentan con un potrero comunitario donde crían unas 40 cabezas de ganado, de las cuales la mitad son terneros, el resto son vaquillas y vacas lecheras. Los primeros animales les fueron cedidos por gestión de la Secretaría de Agricultura de la Gobernación, cuyos funcionarios estuvieron en el lugar para inmunizar el ganado, aplicarles antiparasitarios y antibióticos.

Por recomendaciones de los técnicos del Gobierno departamental, que asiste a la comunidad, dentro de un mes el ganado debe ser nuevamente sometido a una desparasitación general.

LECHE. Su objetivo actual es mejorar la genética de las vacas productoras de leche. El proyecto es insertar un toro Jersey (productor de leche) porque el que ahora tienen es de la raza Brahman, más apto para producción de carne. En cuanto a la pastura y el alimento para los bovinos, los técnicos recomendaron la plantación de camerún (pasto de corte) y caña dulce para mejorar la alimentación.

El ingeniero Alcides Chica, titular de la Secretaría de Agricultura, mencionó que los integrantes del Comité Pro Desarrollo participaron de una jornada de campo donde aprendieron a mejorar las técnicas de plantación y cuidado de las variedades de pastos para la alimentación y salud animal.

«La intensión es garantizar una alimentación adecuada para los vacunos a fin de mejorar la producción de carne y leche», señaló.

Chica manifestó que la buena alimentación de los ganados debe estar acompañada de vacunaciones periódicas que garantizarán la salud del animal. «El ganado no solo requiere de pastura sino también de las vacunaciones periódicas ya sean antiparasitarios, vitaminas y calcio que aseguran la salud del animal lo cual garantiza la producción y este aspecto estamos ayudando a la comunidad», expresó

Los técnicos de la gobernación volverán al lugar en 30 días para una desparasitación general y aplicación de reconstituyente y calcio al ganado.

 

Fuente: Ultima Hora

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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