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Colombia Detecta Nuevo Foco de Fiebre Aftosa en la Zona de Contención

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Como resultado de las medidas de vigilancia y control establecidas en los hatos ubicados en la  zona de contención, que incluye algunos municipios de los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Casanare y Arauca, tras los brotes de fiebre aftosa de 2017; se detectó un foco de la enfermedad en un predio ubicado en la zona rural de Sogamoso, Boyacá.

El hato está conformado por 18 animales, de los cuales una vaca mayor de tres años presentó signos clínicos: desprendimiento de epitelio de la lengua, salivación – babeo, entre otros, compatibles con la fiebre aftosa.

El Laboratorio Nacional de Diagnóstico Veterinario del ICA, realizó  pruebas de análisis molecular (PCR) que resultaron positivas y efectuó el aislamiento del virus de Fiebre Aftosa, el cual se identificó  como del Serotipo O. La muestra provino del animal afectado.  El virus también fue aislado de otros dos animales  del mismo predio, los cuales  estuvieron en contacto con el animal enfermo.

El Instituto Colombiano Agropecuario ICA en atención a los protocolos internacionales establecidos por la Organización Mundial de Sanidad Animal OIE, notificará el día de hoy a dicha organización la presencia de este foco.

Tras realizarse las pruebas de secuenciación genética, se pudo concluir que el virus aislado en el actual foco guarda relación con los anteriores casos de Fiebre aftosa registrados en 2017 en la zona de contención. De esta manera, la zona de contención como su nombre lo indica está cumpliendo su función de proteger a los animales ubicados por fuera de dicho territorio de la situación sanitaria al interior de la misma.  Por ello, a  la fecha se da un parte de tranquilidad en cuanto a la situación sanitaria para el resto del territorio nacional puesto que no se ha detectado ningún caso adicional, distinto al ya registrado.

El ICA ha expedido la resolución de cuarentena correspondiente, y ha implementado medidas de limpieza, desinfección y control y se ordenará el sacrificio de los animales infectados y de sus contactos.

El Ministerio de Agricultura y el ICA están trabajando para restablecer a la mayor brevedad la normalidad sanitaria en la zona de contención. Así mismo, se ha tomado contacto con la Representación de la OIE en las Américas, para avanzar en la búsqueda de soluciones que permitan mantener el estatus del resto del territorio nacional (fuera de la zona de contención) como país libre de Fiebre Aftosa con vacunación.

El Ministro de Agricultura una vez se confirmó esta situación informó al presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos. Igualmente, la Gerente General del Ica, Deyanira Barrero, gestionó de manera inmediata la visita del experto del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa PANAFTOSA, Dr. Alejandro Rivera, quien ya se encuentra en el país, para apoyar  la revisión epidemiológica del caso y con quien se analizarán las recomendaciones para evitar la presencia de posibles casos en el futuro.

Finalmente el gobierno nacional trabajará de la mano con el país ganadero, con relación a los  incrementos atípicos de las poblaciones de animales que han sido identificadas en algunas zonas del territorio nacional tras la revisión de los inventarios ganaderos registrados en los tres últimos ciclos de vacunación. De cara al próximo ciclo de vacunación previsto para iniciar el 29 de octubre de 2018, será necesario analizar el censo predio a predio, evaluar los riesgos epidemiológicos existentes, reforzar el seguimiento de la vacunación por parte de funcionarios del ICA y  evaluar a profundidad el resultado del próximo ciclo de vacunación.

En razón a lo anterior, se hace necesario mantener la zona de contención hasta tanto no se logre demostrar la ausencia de actividad del virus en ese territorio.

 

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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