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Colombia Busca Recuperar Exportaciones de Carne a Rusia, Cerradas por Aftosa

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El ministro de Agricultura de Colombia, Andrés Valencia, dijo hoy que no ahorrará esfuerzos para recuperar las exportaciones de productos cárnicos a Rusia después de que su país tuviera que cerrar las ventas por los nuevos brotes de fiebre aftosa detectados en territorio colombiano.

«La aparición de focos secundarios era un riesgo al que nos íbamos a ver enfrentados, no ahorraremos esfuerzos en la gestión para la pronta recuperación de este mercado», explicó el titular de Agricultura, citado en un comunicado de su ministerio.

Añadió que «no bajará la guardia» al mantener la diplomacia sanitaria y gestionar la pronta recuperación de este destino para las exportaciones cárnicas de Colombia.

Valencia explicó que los mercados de ganado en pie siguen abiertos y añadió que mañana tendrá una reunión con ganaderos de Córdoba (norte), el principal departamento del que salen las exportaciones de carne colombiana.

El Ministerio y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) enviarán un documento a las autoridades rusas en el que detallarán las medidas que se están implementando para la erradicación del foco de aftosa del departamento también norteño del Cesar.

«Esto con el fin de recuperar el mercado ruso lo más pronto posible», apostilló el ministro Valencia.

Desde que se presentó el primer foco de fiebre aftosa en Sogamoso (centro del país), el Ministerio «hizo un ejercicio responsable y transparente» con las embajadas de Egipto, Rusia, República Libanesa y Emiratos Árabes, al informar (de)las acciones y medidas implementadas para asegurar la sanidad de las exportaciones de carne y ganado en pie que se realizan desde el Caribe colombiano.

El pasado 1 de octubre las autoridades detectaron un nuevo brote de fiebre aftosa en un hato en Sogamoso. Ese brote está relacionado con otro registrado el año pasado en varios municipios de los departamentos de Cundinamarca, Casanare y Arauca.

Debido a esto la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) anunció el 3 de octubre que suspendía a Colombia el estatus de país libre de aftosa, lo que le impide exportar carne bovina.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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