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Calidad de Leche: La Mejor Inversión para Llegar a Nuevos Mercados

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Nicaragua ha generado US$82.3 millones por las exportaciones de leche este año. Un poco más del 30% de la leche que produce el país centroamericano es procesada por la industria.

Los productores y las cooperativas nicaraguenses deben seguir invirtiendo en el 2016 para mejorar la calidad de la leche, opina Denis Rivera, gerente general de la cooperativa San Francisco de Asís, del municipio de Camoapa (Boaco), la cual comercializa los productos lácteos Camoapan.

La medida responde a las exigencias de las plantas industriales del país, que están requiriendo de mayor calidad en la leche, señala Rivera.

Por ejemplo, explicó que tienen una alianza con la empresa láctea mexicana LALA, a la cual le venden diariamente alrededor de 15,000 litros de leche.

Esa empresa está dispuesta a apoyar con recursos a los productores para salas de ordeño, llevar agua potable a los corrales y mejorar el sistema de control de calidad.

La leche se ha convertido en uno de los 10 principales rubros de exportación de Nicaragua, generando hasta la fecha US$82.3 millones en este año.

Calidad, Una Cadena

“Esta es una cadena que tiene que ver con el mejoramiento de los caminos, electrificación rural y crédito para desarrollo”, argumentó el gerente de la cooperativa San Francisco de Asís.

Ante la llegada de un nuevo año, tanto productores como cooperativas lácteas, tienen como reto mejorar la calidad de la leche y la productividad del ganado por finca.

El municipio de Camoapa se considera el mayor productor de leche y exportador de queso del departamento de Boaco.

Además cuenta con dos grandes cooperativas dedicadas a la producción láctea desde hace 24 años, que nacieron con el proyecto de desarrollo ganadero rural conocido como Prodega.

Ambas cooperativas acopian alrededor de 150,000 litros de leche diariamente, producidos por alrededor de 2,000 productores de la zona.

El ingenio Tomás Espinoza, gerente general de la cooperativa Masiguito, dice que para que haya un cambio en la ganadería del país se necesita voluntad de cambio por parte de los productores.

“Este es un trabajo diario. Necesitamos el fortalecimiento de los productores, y sobre todo voluntad de ellos mismos para cambiar. Lo más importante es que el productor esté consciente (del cambio), sin embargo, han ido cambiando, aunque no en la medida que se quiere, el cambio está en él y solo él puede transformar la producción de su finca”, opinó.

Desde que nacieron las cooperativas, los técnicos han hecho hincapié en que las fincas apliquen medidas de higiene en el ordeño para una mejor calidad de la leche, cuenta el productor Alejandro Fernández.

El esfuerzo no es tan grande si hay voluntad y tomar todas las medidas a la hora del ordeño, resaltó el ganadero.

Preparados para Verano

Otro reto de los ganaderos en Camoapa es mantener su ganado durante el verano.

El productor Alejandro Fernández afirmó que hoy día están más preparados, a través de la siembra de pasto para enfrentar el verano.

“Hay muchas fincas que han mejorado sus pastos y han aumentado las áreas de pasto para una mejor producción”, aseguró.

Se Preparan para Feria Hatofer

Preparativos • Dina María Reyes, socia de la cooperativa San Francisco de Asís y directiva de la Asociación de ganaderos de Camoapa, manifestó que desde este mes están trabajando en la planificación de la feria Hatofer, que todos los años se realiza en Rancho Rojo, Camoapa.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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