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Brasil – Investigadores Identifican Genes que Podrían Conducir a la Mejora del Ganado de Carne

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Los programas de mejora del ganado de carne se han centrado durante décadas en promover el rápido crecimiento de los terneros. Ahora, el objetivo es mejorar otros rasgos, como la sensibilidad a la carne o el área del músculo ribeye.

Los investigadores de la Universidad Estatal de São Paulo (UNESP) en Brasil que estudian el genoma de la raza Gir del ganado Cebú han identificado 35 genes asociados con la reproducción, la composición de la leche, el crecimiento, la carne y la canal, la salud o los rasgos de conformación corporal. Esta identificación es un paso clave hacia el desarrollo de nuevas líneas con rasgos deseados por productores y consumidores.

Los resultados del estudio han sido publicados recientemente en la revista PLOS ONE por el grupo, liderado por Josineudson Augusto II de Vasconcelos Silva, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias de Botucatu (FCAV-UNESP) de la universidad. La investigación fue apoyada por la Fundación de Investigación de São Paulo, FAPESP. También participaron investigadores afiliados a la Universidad de Georgia en los Estados Unidos y a institutos brasileños de ciencia animal ubicados en Nova Odessa y Sertãozinho, ambos en el estado de São Paulo.

La raza Gir es de origen indio y se ha introducido con éxito en los trópicos. Es una de las principales razas de ganado criadas en países tropicales de América del Sur, especialmente Brasil. Sin embargo, las distintas poblaciones tienen diferencias pronunciadas. La fuerte selección artificial en las últimas décadas ha aumentado la diferenciación genética entre los rebaños en los países de la región.

El ganado Gir se cultiva principalmente para obtener leche en Brasil hoy en día, aunque alguna vez fue una opción para los productores de carne, que ahora prefieren el ganado Nelore.

Para localizar los genes asociados con la producción de carne y productos lácteos en el ganado Gir, los investigadores analizaron los genotipos de animales de diferentes poblaciones, incluido un rebaño criado entre 1976 y 2003 en el Instituto de Ciencia Animal Sertãozinho.

Durante este período, los científicos del instituto seleccionaron animales de la manada para desarrollar rasgos asociados con la producción de carne, como el rápido crecimiento de un año. Como resultado, los terneros nacidos de vacas en esta manada se hicieron cada vez más grandes. Sin embargo, en 2003, la manada se vendió en respuesta a un cambio en la preferencia entre los agricultores, quienes optaron por criar Gir para obtener productos lácteos en lugar de carne.

En ese momento, Brasil lanzó su Programa de Mejoramiento Genético Dairy Gir (acrónimo local PNMGL). La selección de rasgos asociados con la producción de leche condujo a lo largo de los años a vacas con ubres cada vez más grandes que produjeron cantidades crecientes de leche.

El ejercicio de genotipificación utilizó muestras de cabello recolectadas en 2003 de 173 toros, vacas y añales pertenecientes al hato seleccionado para la producción de carne y de 273 animales pertenecientes al hato PNMGL, que se seleccionó para la producción lechera y se crió en cinco granjas en Minas Gerais y São Estado de Paulo.

Los investigadores también registraron datos clave del ciclo de vida, como el peso al nacer, el peso antes del destete y el destete, y el peso de sacrificio.

“Seleccionamos un grupo Gir para carne y otro para lechería. La diferencia en morfología fue significativa. Los animales seleccionados para carne tenían más masa muscular y eran más fuertes, mientras que las vacas seleccionadas para lechería tenían ubres muy grandes”, dijo Vasconcelos Silva.

“Los resultados obtenidos son claros y consistentes con la historia de ambas poblaciones. Debido a que estuvieron involucrados en diferentes programas de reproducción, hubo una segregación intencional de sus genes, lo que llevó al aislamiento completo y esta importante variación genética”.

Los genomas de los 173 animales seleccionados para la producción de carne de res se compararon con los genomas de los 273 animales seleccionados para la producción de lácteos con el objetivo de detectar las regiones en las que se ubicaron los genes respectivos.

“Encontramos que 282 genes en las regiones en cuestión podrían considerarse firmas de selección en hatos de vacuno y lecheros Gir. De estos, 35 se encontraron asociados con la reproducción, la composición de la leche, el crecimiento, la carne y la canal, la salud o los rasgos de conformación corporal, “Vasconcelos Silva dijo.

Manadas más grandes

La investigación financiada por FAPESP mostró que los rasgos asociados con la fertilidad, la producción de leche, la calidad de la carne y el crecimiento estuvieron involucrados en el proceso de diferenciación entre las dos poblaciones, una seleccionada para la producción de carne y la otra para la producción de leche. Algunos de estos 35 genes ya eran conocidos por la ciencia. El resto son nuevos descubrimientos.

Los siguientes pasos involucrarán manadas más grandes. El grupo creará un genotipo de al menos 2,000 animales para comprender cómo se expresan los genes previamente conocidos y, más precisamente, cómo se asocian con los rasgos investigados.

“Quizás podamos descubrir que algunos genes se expresan más abundantemente en Gir que en Nelore, por ejemplo”, dijo Vasconcelos Silva.

Otra posibilidad será una comparación de los genes Gir con los de una raza europea como Angus, que es preferida por los asadores brasileños.

 

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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