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Investigadores de España Construyen con Impresora 3D un Sensor para Detectar Contaminación de Suero Lácteo en Acuíferos

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El suero lácteo es un subproducto obtenido en la elaboración de queso, durante la coagulación de la leche

 Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y del estadounidense Instituto San Diego han desarrollado y demostrado la eficacia de un sensor cuyo soporte se ha construido con una impresora 3D e instalado dentro de un maletín portátil para detectar la concentración de suero lácteo en ríos y embalses.

“Los vertidos de un desecho del sector lácteo como el suero, tiene un impacto ambiental muy elevado. Es por ello que es necesario diseñar herramientas baratas y de sencillo uso para su detección en el propio río”, explica José S. Torrecilla, Profesor Titular e investigador del Departamento de Ingeniería Química y de Materiales de la UCM.

Con ese fin, Torrecilla y su equipo presentan los resultados de su sensor en Talanta, revista puntera del campo de la química analítica. Para probar su efectividad, los investigadores recogieron muestras de los ríos Guadarrama y Manzanares, de la Laguna de Mari Pascuala y del embalse de Valmayor, todas localizaciones madrileñas.

Los científicos disolvieron una muestra de estas aguas con el suero de oveja proporcionado por la fábrica vallisoletana Villalón de Campos S.L. en distintas concentraciones entre 0 y 20% en peso.

“Las muestras que se realizaron fueron medidas con el sensor que se quería testar, obteniendo espectros de fluorescencia. Con estos espectros se diseñaron los algoritmos caóticos para la estimación de las concentraciones de las disoluciones”, añade el investigador de la UCM.

Medición in situ

El sensor desarrollado se construyó con una impresora 3D en el CAI de Talleres de Asistencia a la Investigación de la UCM y está compuesto por una fuente de luz, una estructura, un espectrómetro y un ordenador. La fuente de luz LED ilumina la muestra de agua y excita algunas de sus moléculas, que como resultado emiten luz en distintas longitudes de onda.

Esta luz emitida, explica Torrecilla, es recogida por un espectrómetro que traduce esta emisión en un espectro numérico que puede ser tratado matemáticamente dentro del equipo informático.

Con esta herramienta, el precio de la operación se reduce hasta cinco veces y otra de sus ventajas es que “se puede usar en el propio rio para medir su concentración en suero sin trasladar las muestras al laboratorio”, destaca el químico.

A pesar de que la industria alimentaria ha conseguido darle nuevos usos a este desecho lácteo, todavía se sigue vertiendo en acuíferos, ocasionando problemas de contaminación en los recursos hídricos del país. Esta herramienta nace de la necesidad de paliar este problema y es una muestra de la versatilidad de las impresoras 3D.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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