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Bolivia Realizó Simulacro de Brote de Fiebre Aftosa

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Bolivia probó su capacidad de reacción frente a una posible emergencia ocasionada por la fiebre aftosa, a través de un simulacro nacional que se desarrolló en Oruro. 

«Pese a que la fiebre aftosa no se registra en el territorio boliviano desde hace más de 8 años, el país altiplánico no puede bajar la guardia. Como la enfermedad ha reaparecido en Paraguay, este tipo de actividades son fundamentales», dijo Ana Riviere, Coordinadora Regional del Proyecto FAO para el Control de la Fiebre Aftosa.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, lideró el simulacro que movilizó a 130 funcionarios del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria de Bolivia, SENASAG.

Para el Viceministro de Desarrollo Rural de Bolivia, Víctor Hugo Vásquez, «El trabajo realizado en esta actividad es de mucha importancia, es una herramienta para que Bolivia avance en su propósito nacional contra la fiebre aftosa».

El simulacro es una más de las labores con que la FAO está apoyando a Bolivia en su propósito de que el Altiplano obtenga el reconocimiento como Zona Libre de Fiebre Aftosa sin Vacunación por parte de la Organización Mundial de Sanidad Animal, OIE, en mayo de 2012.

Simulacro brindó conocimiento y experiencia 

El simulacro permitió poner a prueba los conocimientos y destrezas técnicas del servicio sanitario bajo condiciones de emergencia.

Equipos técnicos atendieron diferentes territorios supuestamente afectados, practicaron la toma de muestras y su envío a los laboratorios y luego simularon la puesta en práctica de medidas de control, como la zonificación, la cuarentena de los predios, y el sacrificio de animales infectados.

Los participantes también realizaron estudios epidemiológicos para determinar el origen de brote hipotético y se coordinaron con autoridades, ganaderos y la fuerza pública, para atender el brote de forma integral.

Para Luis Dias, consultor de la FAO para el desarrollo del simulacro, este permitió identificar la importancia de la transparencia en el proceso de erradicación de enfermedades: «Trabajando con transparencia podemos eliminar las enfermedades, dar alimentos garantizados a nuestras poblaciones y ofrecer a los eventuales compradores productos libres de enfermedades como la fiebre aftosa».

FAO apoya la erradicación da la enfermedad en toda la región

El Viceministro Vásquez destacó el apoyo que la FAO ha dado a Bolivia para lograr el reconocimiento del Altiplano como libre de fiebre aftosa sin vacunación. La FAO invirtió alrededor de 60.000 dólares para el desarrollo de esta simulación en el departamento de Oruro.

El Proyecto de la FAO para el Control de la Fiebre Aftosa apoya a los países de la Comunidad Andina y Venezuela para contrarrestar la fiebre aftosa, una enfermedad que pone en riesgo la seguridad alimentaria de los pequeños productores y que restringe el comercio internacional de la carne y la leche.

Fuente: Agencias

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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