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Aumenta Propagación Mundial de Enfermedad que Afecta la Piel del Ganado

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Ante la rápida propagación de la dermatosis nodular contagiosa, que afecta a los bovinos, laboratorios de diferentes países están desarrollando métodos para detectar el virus, similares a los usados para identificar el SARS-Cov-2, causante de la covid-19.

La enfermedad, que antes se limitaba a los climas cálidos y húmedos de África, ha aparecido por primera vez en los últimos cuatro años en varias partes de Asia y Europa, afectando al ganado con una condición debilitante y a veces mortal.

Por ello, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) están ayudando a países asiáticos a diagnosticar la enfermedad e identificar diferentes cepas genéticas.

Esto constituye un requisito previo para lanzar una respuesta eficaz a esta pandemia de enfermedades animales, según explicó un comunicado del OIEA.

Según la FAO, la enfermedad provoca importantes pérdidas económicas para los ganaderos, al tiempo que genera costos para las autoridades en las medidas preventivas y de control. En el caso del brote asiático, aún no se ha podido cuantificar.

Como ejemplo, las estimaciones indican que el brote de dermatosis en los Balcanes en 2016-2017 costó directamente a los países afectados más de 20 millones de euros en vacunas, compensación por animales sacrificados y muertos y fumigación aérea.

Seguimiento de la propagación

Brotes anteriores en África y Oriente Medio han identificado diferentes especies de moscas como vectores, pero el traslado de animales infectados y de productos de animales contaminados, como el semen o la leche, también son sospechosos de transmisión.

Giovanni Cattoli, jefe del Laboratorio de Producción y Sanidad Animal del Centro Conjunto FAO / OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura, hizo énfasis en la necesidad de conocer cuáles son los vectores de esta enfermedad.

“Tenemos cierto conocimiento de cómo se ha extendido en África. Tenemos una idea débil de cuáles son los vectores en Europa, pero no sabemos qué vectores están causando su propagación en Asia”, dijo.

El equipo está en contacto directo con laboratorios, investigadores y autoridades veterinarias en Bangladesh, Bután, Camboya, Indonesia, Nepal, Mongolia, Myanmar, Sri Lanka, Tailandia y Vietnam, tratando de ayudarlos a comprender los orígenes y la propagación del virus.

Para ello, utilizan la técnica de base nuclear denominada reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa, el mismo método que se utiliza en todo el mundo para identificar y analizar el virus SARS-CoV-2, el causante de la enfermedad covid-19.

El virus puede haber viajado desde el norte de África hacia el Medio Oriente y Europa, incluida Rusia. Luego surgió en China y el sur de Asia. En general, se ha propagado a través de diversos climas y no está claro cómo podría ocurrir tal propagación en un período tan corto.

“El virus se está propagando muy rápido, mucho más rápido de lo que podría esperarse. Surgió en China por primera vez en 2019 y después de solo un año, ya tenemos más de una cepa del virus en Asia”, explicó el funcionario del Centro Conjunto FAO / OIEA.

Sin embargo, las restricciones mundiales de viaje impuestas por la pandemia han afectado la capacidad del OIEA para apoyar la respuesta al brote. Cuando la dermatosis apareció por primera vez en Bulgaria en 2016, los expertos pudieron viajar allí para adelantar estudios.

Esta vez, Cattoli y su equipo colaboran en línea con sus homólogos en los países afectados para brindar apoyo de emergencia en forma de equipos, reactivos y consumibles, y para investigar los brotes y analizar las muestras enviadas al laboratorio de la FAO / OIEA en Austria.

A través de la Red de Laboratorios de Diagnóstico Veterinario (VETLAB), los laboratorios en Asia pueden compartir datos y resultados casi en tiempo real, y el equipo de laboratorio de la FAO / OIEA puede proporcionar comentarios y sugerencias de inmediato sobre cómo los países pueden mejorar sus procedimientos.

La respuesta correcta

Una respuesta rápida al virus es fundamental para controlar su propagación, con métodos como la eliminación selectiva, la vacunación y la restricción de movimiento. Cuando el virus estalló en Europa, inicialmente se utilizó el sacrificio, pero esto no fue popular entre los productores.

La vacunación y las restricciones finalmente lograron eliminarlo, pero debe confirmarse cuán efectivas serían las vacunas existentes contra las cepas asiáticas emergentes.

“Tener la mejor vacuna es muy importante para ahorrar dinero y ser eficaz; una vacuna incorrecta podría exacerbar el problema», dijo Cattoli, precisando que una vacuna ineficaz o menos que óptima podría conducir a nuevas cepas y prolongar la duración de la enfermedad.

De igual modo, la inacción podría tener consecuencias económicas nefastas. La dermatosis nodular contagiosa enfermedad incluida en la lista de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), por lo que si hay un brote en un país, la exportación de ganado podría detenerse.

Además, es una enfermedad que más compromete a las sociedades rurales y aldeas. “Tienen pocos animales y pueden ser especialmente dependientes de productos como la leche. En estos tiempos que ya son difíciles, este virus adicional es una carga pesada que soportar”, remató Cattoli.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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