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¿Cómo puden prepararse los productores de leche para la revolución de la Agrotecnología?

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Los robots, el Internet de las Cosas (IoT) y la inteligencia artificial (IA) son elementos cotidianos en los hospitales, y esta tecnología está transformando ahora la industria láctea.

En el sector sanitario, estas innovaciones se recibieron primero con preocupación por la pérdida de puestos de trabajo y, en poco tiempo, fueron ampliamente aceptadas. Ahora, cada vez son más los ganaderos que adoptan esta tecnología, empujando a la industria láctea a una posición análoga a la que ocupó la sanidad hace años. Los productores lácteos tienen una ventaja: observando los cambios en la sanidad, los ganaderos pueden aprender y preparar a su mano de obra para una revolución agrotécnica inevitable y sin fisuras.

Robots

En el Hospital Universitario de Aalborg, unos robots transportan eficazmente hasta 3.000 muestras de sangre a una temperatura estable para garantizar análisis precisos y una mejor atención al paciente. Además de las tareas logísticas, un robot llamado PARO responde al tacto y al sonido para reducir el estrés, la ansiedad y la soledad de los pacientes.

Los robots agrícolas se están adoptando de forma similar en las granjas. Por ejemplo, los robots pueden limpiar los establos, alimentar a los animales e incluso dejar que las vacas elijan cuándo quieren ser ordeñadas. AgriTech Capital calcula que más de un millón de vacas en todo el mundo son ordeñadas por robots, y el grupo Dairyland Initiative descubrió que un robot puede gestionar una media de 53-70 vacas.

Internet de las cosas (IoT)

Al proporcionar datos relevantes y en tiempo real a los profesionales sanitarios, las tecnologías IoT, como los dispositivos inteligentes y los wearables, han transformado el trabajo del personal hospitalario. Estos dispositivos sanitarios eliminan la necesidad de monitorización continua, lo que permite al personal de cabecera dedicar su tiempo a otras tareas.

Los dispositivos IoT siguen una tendencia similar en la agroindustria. Pueden evaluar con precisión los insumos y la gestión de las explotaciones lecheras en tiempo real, mejorando la precisión y ahorrando tiempo a los ganaderos. Algunos de los ejemplos visibles de ello en nuestro sector lácteo son los millones de dispositivos vestibles, como collares y crotales, y el bolo ruminal inteligente de SmaXtec, que es la tecnología más novedosa en el mercado lácteo estadounidense y ya utilizan cientos de miles de vacas. Poder controlar los movimientos, la productividad y la salud de las vacas antes de que surja cualquier problema puede ahorrar cientos de dólares al año por cada animal de una explotación lechera.

Inteligencia Artificial (IA)

Los errores médicos, que cuestan al sector sanitario 1.900 millones de dólares al año y provocan más de 200.000 muertes, suelen estar causados por el cansancio, fallos de memoria, falta de experiencia o formación y malentendidos. El uso de la IA en la atención sanitaria, que ofrecen empresas como Google Health y Babylon Health, ya ha mejorado la detección de enfermedades y la predicción de resultados en los pacientes.

¿Cómo podemos evitar errores en nuestras explotaciones? La IA puede ayudarnos a superar los errores humanos mediante el análisis preciso de datos, la previsión de rendimientos, la detección de posibles problemas sanitarios, la optimización de la asignación de recursos y la conexión de las decisiones con las necesidades y los precios del mercado. Los cálculos de IA también pueden desempeñar un papel clave a la hora de abordar los créditos de carbono y la escasez de recurso.

Además, los macrodatos y la computación en nube permiten a los agricultores hacer frente a los verdaderos retos que plantean la meteorología, la genética, las fluctuaciones del mercado y el microbioma del suelo y los animales. Por ejemplo, Ever.Ag es una empresa tecnológica especializada en productos lácteos que permite tomar mejores decisiones en tiempo real en función de los cambios del mercado, con menos errores.

Lecciones para la agricultura

En la sanidad, los robots, el IoT y la IA han mejorado la calidad de la atención sanitaria y han desplazado puestos de trabajo, incluso mano de obra altamente cualificada. Pero seguimos teniendo profesionales de la medicina, solo que sus funciones han cambiado.

Un estudio del MIT y el Brigham and Women’s Hospital reveló que muchos pacientes están dispuestos a interactuar con robots para algunos servicios sanitarios, pero siguen queriendo el contacto humano para cuestiones más complicadas o delicadas. En la actualidad, los empleos médicos tienen un crecimiento laboral del 19% y crearán más de 2,3 millones de puestos de trabajo en los próximos años, la mejor perspectiva laboral de cualquier campo. No es probable que los robots, el IoT y la IA sustituyan al personal sanitario humano. Más bien, están preparados para mejorar sus habilidades y permitirles centrarse en tareas más significativas.

Por otro lado, se espera que el empleo agrícola en Estados Unidos solo aumente un 1%. Incluso antes de la revolución agrotécnica, la agricultura había sufrido durante décadas un “problema de personal” debido a los bajos salarios y las duras condiciones de trabajo. Como dice el grupo de búsqueda de ejecutivos agrícolas Kincannon & Reed: “Si antes era difícil encontrar buena ayuda, ahora lo es aún más”.

¿Qué significa esto para la industria láctea? La automatización se centrará en los trabajos que la gente no quiere hacer. Al igual que la transformación que hemos visto en la sanidad, esta tecnología allanará el camino a trabajos más estimulantes y mejor pagados que atraigan y retengan a una mano de obra flexible.

Un estudio de McKinsey reveló que más del 50% de las grandes explotaciones y casi una cuarta parte de las pequeñas utilizan (o tienen previsto utilizar) tecnología de agricultura de precisión, por lo que la demanda de puestos de trabajo altamente cualificados no hará sino crecer. Los futuros trabajadores del sector lácteo deben ser contratados con nuevas competencias: análisis de datos, ingeniería de software y codificación.

Un camino próspero para la mano de obra

De hecho, muchos sostienen que la IA por sí sola provocará un crecimiento del empleo a largo plazo al aumentar la productividad y el consumo y crear nuevas categorías de empleos humanos que complementen las tareas realizadas por los sistemas de IA. El uso de la robótica, los sensores y la IA para cultivar alimentos de forma eficiente, precisa y rentable no sólo ofrece alimentos seguros y asequibles, sino que allana un camino próspero para la mano de obra.

¿Cómo pueden los productores lácteos cultivar y retener una mano de obra flexible y con talento? Como señalé en mi libro El futuro de la agricultura, los programas de educación y formación son formas probadas de cultivar una mano de obra que evoluciona con cada innovación. Mientras que empresas como Ever.Ag pueden fortalecer los agronegocios de arriba abajo evaluando riesgos y captando oportunidades; empresas como Plenty pueden fortalecer las organizaciones de abajo arriba mediante la formación de los empleados.

El sector lácteo podría aumentar su productividad y aportar nueva riqueza si los agricultores siguieran el ejemplo de la sanidad e invirtieran ahora en la mano de obra. Este cambio tecnológico, junto con la preparación de la mano de obra, es una oportunidad para crear una industria láctea próspera que beneficie a todos.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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