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Panamá da paso importante para empezar a exportar carne bovina a EE.UU.

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El anuncio lo hizo el presidente de Panamá,  Laurentino Cortizo Cohen,  durante la entrega de 85 sementales de alta genética en el corregimiento de París de Parita, en la provincia de Herrera, según nota publicada en el portal carnetec.com

«Después de un proceso de más de 25 años esta semana la República de Panamá completó la entrega de las pruebas suficientes a los Estados Unidos del avance de cómo van los mataderos y todos los resultados son positivos. Este es un avance enorme”, detalló el primer mandatario.

El país norteamericano exige diferentes requisitos para la comercialización de carne bovina panameña, siendo uno de ellos la obtención de un año de pruebas de residuos tóxicos que, en este caso, dieron negativos.

Augusto Valderrama, ministro de Desarrollo Agropecuario, indicó que ahora vendrá una serie de procesos administrativos entre Panamá y EE.UU. para lograr la exportación.

Como parte de las Giras de Trabajo Comunitario Tierra Adentro, el Presidente Cortizo Cohen llegó el pasado viernes a la provincia de Herrera para entregar 85 sementales de las razas nelore y Brahman a pequeños ganaderos en la finca ganadera Karla Mary, y sancionó la ley que modifica el Fondo de Desarrollo Ganadero establecido en la Ley 16 del 22 de febrero de 2018.

Con esta nueva normativa se fortalecerá el estatus sanitario del hato local y los recursos del Fondo se destinarán al desarrollo de los programas de promoción del consumo de ganado bovino en el mercado nacional e internacional.

La ley, sancionada por Cortizo Cohen en la ciudad de Chitré, establece que la contribución al Fondo de Desarrollo Ganadero será pagada por quien haga sacrificar ganado bovino. Por cada res faenada, se deberá pagar al agente de cobro presente en cada una de las oficinas auxiliares de los municipios donde se paga el impuesto de degüello de los bovinos.

El administrador de la planta frigorífica no dará la orden de faenar el ganado bovino sin que se presente el comprobante de pago de la contribución al Fondo de Desarrollo Ganadero, cuya fecha y número se harán constar en aquella. El incumplimiento de lo dispuesto obliga a la planta a pagar por su cuenta la contribución al futuro de la ganadería.

El fondo será administrado por la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan) y por las direcciones de Salud Animal y Ganadería del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA).

Cortizo Cohen también firmó los decretos ejecutivos que eliminan los requisitos de importación para fertilizantes en Panamá y el que adopta el procedimiento de registro abreviado de fertilizantes, plaguicidas y otros insumos fitosanitarios.

El ministro de Desarrollo Agropecuario detalló que estos decretos tienen como propósito garantizar la entrada de fertilizantes sin trámites burocráticos y el segundo abrevia a un máximo de 30 días lo que antes tardaba 120 en la tramitación de importación.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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