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Realizan ensayos a nivel mundial para eliminar el metano en ganaderías

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En países como Estados Unidos, India, España, Kenia, Nicaragua, Costa Rica y Colombia, los investigadores buscan nuevas alternativas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en las fincas ganaderas. Estos son sus trabajos.

Si bien el ganado emite menos GEI que otras actividades del ser humano, los ganaderos, profesionales y académicos en todo el mundo están haciendo esfuerzos para disminuir aún más estas emisiones, principalmente metano (CH4).

Con esta iniciativa, se facilita el desarrollo de acciones nacionales apropiadas de mitigación (NAMA), para determinar opciones técnicas para el desarrollo de pasturas bajas en emisiones en América Latina.

En Nicaragua, un grupo de investigadores del CIAT evaluó la producción de GEI de leguminosas y gramíneas típicas de 2 municipios en la alimentación del ganado. Los resultados plantean la posibilidad real de disminuir las emisiones de metano.

Estados Unidos

En el estado de California, investigadores ensayaron la adición de algas marinas en la dieta de las vacas que bajó dramáticamente la producción de CH4. El profesor en Ciencia Animal, Ermias Kebreab, lleva casi toda su carrera desarrollo un aditivo con base en estas plantas para solucionar el problema.

En Texas, los laboratorios Bezoar están experimentado con un tipo de probiótico que se incluye en la comida y el agua, o incluso se puede esparcir en el pasto, aminorando hasta en un 50 % las emisiones del gas.

España

Aunque el suministro de ajo y cebolla a los bovinos ha sido efectivo, su fuerte sabor impide que los productores empleen esta táctica. Sin embargo, científicos en España dieron 25 g de propil propano tiosulfonato (el componente que les da el sabor fuerte a las cebollas) a las vacas, eliminando la producción de GEI sustancialmente y manteniendo la leche con buen sabor.

América Latina

Los ganaderos latinoamericanos han implementado sistemas silvopastoriles, plantando árboles que absorben los gases, con lo cual restauran el suelo degradado y mejoran la biodiversidad. Específicamente en Colombia y Costa Rica, se ejecuta el proyecto Livestock Plus de parte del CGIAR y el CIAT.

India

Un programa nacional para elevar la producción de leche en vacas y búfalas con una mejor dieta está ayudando al medio ambiente, como lo manifestó la Junta Nacional de Desarrollo Lechero (NDDB).

Kenia

En Kenia, investigadores están probando variedades de pasto locales para ver si aumenta la producción de ganado, lo que eliminaría las emisiones por kilo de leche, carne o huevos. Las vacas son puestas en cámaras de respiración donde los expertos miden estas emisiones con diferentes tipos de alimentos

La NDDB utiliza un software para determinar la dieta ideal para un animal basado en su perfil físico y en el ambiente donde habita. Estos cambios ajustan la cantidad de alimento y añaden suplementos minerales encontrados a nivel local. Los resultados muestran que cada animal dejó de producir entre 12 y 15 % de metano gracias a una dieta a medida.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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