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Investigación: “Reducción de la intensidad de emisiones de metano y su impacto sobre la calidad de carne vacuna de sistemas de producción de base pastoril”

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En el portal Agroverdad explican que en la investigación denominada “reducción de la intensidad de emisiones de metano y su impacto sobre la calidad de carne vacuna de sistemas de producción de base pastoril” se trató un caso concreto de avances en la generación de conocimiento científico para aplicarlos en sistemas ganaderos.

La investigación evaluó el uso de la suplementación de novillos de carne en dos momentos de la recría, al inicio de un destete anticipado a corral y durante el pastoreo invernal de pasturas de alta calidad. El objetivo de la misma fue elegir la mejor combinación que demuestre un mejor desempeño productivo, características de la res y calidad de carne. Y a su vez, menores emisiones de GEI por unidad de producto.

Este experimento se realizó con 40 terneros Aberdeen Angus, 20 de estos fueron destetados a los 140 días de edad y alimentados a corral durante 60 días con una dieta a base de grano de maíz, expeller de soja y ensilaje de planta entera de maíz.

Una vez finalizado este periodo, estos novillos se juntaron con los 20 restantes que permanecieron al pie de la madre hasta los 210 días de edad, y ambos grupos fueron retirados en pasturas de alfalfa y festuca, asignada en franjas de 3 días con alta carga animal.

Resultados

Los experimentos realizados demostraron que, si bien la suplementación en la etapa temprana no tuvo ventajas a largo plazo, la suplementación invernal en pastoreo si permitió reducir significativamente la intensidad de emisiones de metano sin alterar el peso final de faena ni la calidad tanto de la carcasa como de la leche producida.

Para todos los tratamientos, se observaron altos rendimientos de res (57.5%) optimo nivel de engrasamiento de res (9.4% cm) y buenos valores de terneza, que junto al color de la carne y de la grasa es uno de los parámetros de calidad de la carne más buscados por el consumidor.

En este sentido y contribuyendo de forma positiva a la calidad de la carne, tanto el color de la carne como el de la grasa subcutánea fueron similares entre los tratamientos y no se encontraron cortes oscuros ni colores de grasa amarillentos que son rechazados por el consumidor.

A su vez, el proyecto permitió evaluar un método alternativo para la medición de metano en condiciones de producción en pastoreo. Se observó que la metodología de muestreo del aire expirado durante 5 días continuos produjo valores de emisión de metano similares a los medidos con el método original.

Finalmente, la importancia de este trabajo es que facilitará la realización de mediciones de emisiones en establecimientos ganaderos comerciales, permitiendo recolectar información con mediciones más precisas de la eficiencia de utilización de la energía en situaciones reales de producción.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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