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La Liebre: la vaca que parió cuatrillizos en España

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Un parto que el ganadero califica de “muy extraordinario”, se ha producido en la única ganadería ecológica de León que pasta en la montaña de Arbás

Como si Arsenio y Rosana hubiesen sido capaces de vislumbrar el futuro, a una de sus vacas le pusieron como nombre ‘La Liebre’ y ese animal ha parido hace una semana, en la montaña de León, a cuatro terneros. La hija de este matrimonio de ganaderos, los únicos que producen carne en ecológico en la provincia, ha sido la encargada de poner nombre a las dos hembras y dos machos de La Liebre, las nuevas incorporaciones son Rosa, Amapola, Juan y Mario.

Arsenio Rodríguez califica de “muy extraordinario” el parto y asegura que jamás habían oído, ni visto “algo así porque no entra dentro de la lógica”. Ellos, como ganaderos experimentados, sabían que La Liebre estaba en unas condiciones que no eran normales e intuían que había más de un ternero en su vientre, por ello esperaban que pariera gemelos, como ya han hecho otras tres vacas de la ganadería.

Pero la sorpresa fue cuando comenzó el parto, Arsenio sacó al primer ternero y era pequeño, así lo recuerda: “cuando traen gemelos, suelen traer uno mas grande y otro más pequeño, el primero que salió era muy pequeño y pensé que el siguiente iba a ser el grande, pero no, fue igual y pensé que no era normal, miré al animal y traía otro”. En ese momento, Arsenio pensó que ya tenía en su ganadería un parto extraordinario de trillizos, pero el “súmum” llegó al darse cuenta de que el animal “estaba a disgusto con síntomas que era no normales, miré y había uno más”. Ese momento lo califica de “sorpresón” y de “muy extraordinario”.

Ahora, los cuatrillizos de La Liebre cumplen una semana y “están muy bien”, han sobrevivido los cuatro y un buen síntoma de la salud de la que gozan es el “hambre que tienen”, los cuatro están tomando leche de su madre y también de biberón porque la “vaca no tiene suficiente” para los cuatro.

Vacas que pastan en la montaña de Arbás

Es un caso muy excepcional y cuando a Arsenio Rodríguez se le pregunta por qué es lo que comen sus animales para tener partos múltiples como el de hace unos días, se ríe y asegura que comen de los mejores pastos, los de montaña de Arbás (en el municipio de Villamanín, cerca del Puerto de Pajares que comunica con Asturias) y recuerda que en su ganadería, que es mediana, otras tres vacas han parido gemelos y que “suelen tener varios partos múltiples todos los años, pero como máximo eran dos”, hasta ahora, lo de la Liebre “es fuera de lo normal”.

La vaca de los cuatrillizos se está recuperando bien, aunque su dueño explica que tras sacar de su vientre a Amapola, Rosa, Juan y Mario se quedó muy delgada y “le costará” recuperarse del todo.

La de Arsenio y Rosana es la única ganadería ecológica de la provincia de León, esperan que pronto más ganaderos se sumen a esta manera de criar al ganado y producir la carne.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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