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Confirman 26 focos del virus de la Viruela Ovina y Caprina hasta ahora en España

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La vigilancia reforzada sobre la Viruela Ovina y Caprina (VOC) que los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Junta de Castilla-La Mancha mantienen en explotaciones de ganado ovino y caprino ha permitido la detección del primer foco de la enfermedad en una explotación de ovino en la provincia de Ciudad Real, en el municipio de Alcázar de San Juan – España.

Se trata, según la Red de Alerta Sanitaria y Veterinaria (RASVE) del Ministerio de Agricultura, de una explotación de ganado ovino con un censo de 8.100 corderos, en la que los SVO detectaron la presencia de sintomatología clínica y lesiones compatibles con la enfermedad.

Se realizó la correspondiente toma de muestras oficiales para su análisis en el Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) del MAPA en Algete (Madrid), de referencia para dicha enfermedad en España, donde se confirmó el resultado positivo al virus de viruela ovina por PCR.

Hasta la fecha, según este departamento, se han confirmado en España un total de veintiséis focos de la enfermedad de la VOC, de los cuales 12 se detectaron en la provincia de Granada, uno en la de Almería; otros 12 en Cuenca y este último en la provincia Ciudad Real.

De todos ellos, se mantienen tres focos con zonas de restricción en vigor: dos situados en la provincia de Cuenca (municipios de Tébar y La Alberca de Záncara) y este último notificado en la provincia de Ciudad Real (municipio de Alcázar de San Juan, según la Red de Alerta Sanitaria y Veterinaria (RASVE) del Ministerio de Agricultura.

Investigación para identificar el origen del último foco de VOC en Alcázar de San Juan

Las autoridades de Castilla-La Mancha adoptaron de forma inmediata las medidas de control contempladas en el Reglamento Delegado (UE) 2020/687 de la Comisión, por el que se completa el Reglamento (UE) 2016/429 del Parlamento Europeo y del Consejo, en lo referente a las normas relativas a la prevención y el control de determinadas enfermedades de la lista, y que incluye el sacrificio de los animales, la eliminación de los cadáveres en planta de trasformación bajo procedimiento canalizado y la limpieza y desinfección oficial de la explotación.

Asimismo, establecieron una zona de protección de 5 km y una de vigilancia de 20 km, con refuerzo de medidas de bioseguridad y vigilancia en las explotaciones de ovino y caprino ubicadas en ambas, junto a la aplicación de medidas de restricción de movimiento de animales y productos.

Por último,  añade el MAPA, se está procediendo a realizar la correspondiente investigación epidemiológica para tratar de identificar el origen de la infección, así como los posibles contactos de riesgo que se hayan podido dar.

Castilla-La Mancha están aplicando medidas adicionales de control de la VOC en la región

Además, en respuesta a la situación epidemiológica actual, los SVO de Castilla-La Mancha decidieron poner en marcha una serie de medidas adicionales para reforzar el control del virus, que incluye la ampliación de la zona restringida adicional a todo el territorio de esta Comunidad Autónoma, con excepción de la provincia de Guadalajara.

En estas cuatro provincias (Albacete, Toledo, Ciudad Real y Cuenca) se van a aplicar las siguientes medidas: la prohibición de movimientos en la zona para todo destino que no sea sacrificio; los movimientos desde cebaderos con destino exclusivamente a mataderos, previa inspección clínica; el refuerzo  de las condiciones de limpieza y desinfección en explotaciones vaciadas; el refuerzo de la vigilancia epidemiológica, con inspección clínica de los animales y tomas de muestras de hisopos salivales en radios de 20 km desde explotaciones afectadas o con vínculos epidemiológicos con los focos; la vigilancia reforzada en la inspección ante y post-mortem en mataderos, así como la recalificación de oficio de centros de concentración y tratantes de animales, que pasarán a ser calificados como cebaderos en el Registro de Explotaciones Ganaderas (REGA).

El VOC no se transmite al ser humano ni directa, ni a través de productos derivados

El MAPA recuerda que la VOC es una enfermedad no zoonótica, que afecta exclusivamente a las especies ovina y caprina, sin que en ningún caso pueda transmitirse al ser humano, ni por contacto directo con los animales, ni a través de productos derivados de los mismos, como sería el caso de la leche o la carne.

Se recuerda, asimismo, la importancia de aplicar en todo el territorio nacional unas adecuadas medidas de bioseguridad en las explotaciones de ovino y caprino, así como en el transporte animal, y de garantizar el buen funcionamiento de los sistemas de vigilancia pasiva para detectar tempranamente la eventual entrada de la enfermedad en otras explotaciones, para lo cual resulta crucial la comunicación inmediata a los SVO cualquier indicio de la enfermedad que pudiera aparecer en las explotaciones de ovino y caprino del país.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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