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Nuevo Estudio en Uruguay Aborda la Vacunación en Bovinos Contra la Leptospirosis

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Un proyecto de investigación uruguayo logra detectar las cepas patógenas de la bacteria leptospira en el ganado bovino con el objetivo de desarrollar una vacuna más eficaz contra la enfermedad que produce tanto en animales como en humanos

Un equipo de investigadores uruguayos procedentes del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y de la Universidad de la República de Uruguay (Udelar) consiguen, mediante un estudio, aislar y categorizar las diferentes cepas de la bacteria leptospira, causante de múltiples enfermedades en el ganado bovino además de suponer una zoonosis para los trabajadores de dichas explotaciones, con el fin de mejorar la vacuna que previene la leptospirosis en el rebaño bovino.

Para ello, los expertos analizaron muestras de orina y sangre de 1.000 ejemplares de ganado bovino durante tres años, hallando diferentes tipos de cepas de la bacteria en hasta un 20% de los animales.

La investigadora procedente del INIA, Leitica Zarantonelli, asegura que la composición de las vacunas formuladas contra este tipo de bacteria es fundamental para prevenir la leptospirosis en el ganado bovino. “Si bien la leptospirosis puede diagnosticarse a través de la detección de anticuerpos en los animales infectados, hasta ahora nunca se habían aislado las cepas patógenas de la bacteria que produce la enfermedad, algo que ha permitido su categorización y la posibilidad de incluir estas cepas en las vacunas que se administren para proteger al ganado”.

Zarantonelli destaca que este avance en la vacunación contra la leptospirosis ayudará a prevenir abortos, el nacimiento de crías débiles, mastitis y la falta de leche tras el parto en el ganado bovino. De ser un caso crónico, la leptospirosis también condiciona la eficiencia reproductiva del rebaño bovino. Con todo, la mejora de esta vacuna tendrá un impacto positivo en la economía del sector al evitar que las vacas contaminadas por la bacteria lleguen a morir, además de prevenir un posible contagio a los trabajadores que interactúan con dichos animales en las explotaciones ganaderas.

“El uso de vacunas eficaces para controlar la leptospirosis en los animales, en definitiva, repercute en la salud animal, en la producción y también en la salud pública”, declara Zarantonelli.

Una Zoonosis extendida 

La leptospirosis es una de las zoonosis más extendidas a nivel mundial. En el ser humano la infección surge tras entrar en contacto con la orina de animales infectados.

Según los expertos, la leptospirosis puede causar signos clínicos severos en humanos, y aunque esta enfermedad responde bien al tratamiento con antibióticos, “si no es diagnosticada y tratada adecuadamente, puede ser mortal”.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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