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Productora Nacional de Biológicos de México: Empresa Pública Exporta Vacunas

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La aplicación de vacunas a cualquier especie de animal: doméstico, silvestre, de producción y exótico, evita el desarrollo y propagación de enfermedades zoonóticas (que es transmisible al humano) en la sociedad. La PRONABIVE en conjunto con el SENASICA en México, vigilan cualquier brote o enfermedad que pueda afectar la salud animal para erradicarla. De ahí que resulta muy importante que en todos los países del mundo se elaboren y comercialicen productos biológicos y químico-farmacéuticos de calidad.

En México, la Productora Nacional de Biológicos Veterinarios (PRONABIVE) es el principal organismo que, por medio de la creación y comercialización de medicamentos, se encarga de la prevención, erradicación y control de padecimientos que afectan la salud de los animales y que pueden tener graves repercusiones en los seres humanos.

Esta desarrolla y comercializa estratégicamente, a escala nacional e internacional, productos biológicos y químico farmacéuticos de alta calidad que contribuyen al diagnóstico, prevención, así como a la erradicación de enfermedades que afectan tanto el bienestar como la productividad animal, con el fin de evitar su impacto en la sociedad.

El organismo representa la única alternativa para la elaboración de biológicos en caso de brotes de enfermedades emergentes, además de ser el principal proveedor para las campañas zoosanitarias que conduce la SAGARPA.

Si bien, no todas las enfermedades son trasmisibles a los humanos, pueden llegar a dañar nuestra salud, por ello esta institución diagnostica y trata enfermedades como fiebre paralítica bovina; brucelosis, influenza aviar, tuberculosis, Newcastle, fiebre porcina clásica, enfermedad de Aujeszky, entre muchas otras.

Por todo lo anterior, el trabajo que realiza la PRONABIVE la ha consolidado como una entidad de seguridad nacional que protege al ganado y a las personas.

Los productos PRONABIVE se distribuyen con la marca registrada BIVE. Los principales clientes nacionales son comités de fomento y protección pecuaria, empresas de la industria farmacéutica veterinaria, organizaciones ganaderas, distribuidores, comercializadoras del ramo, Gobiernos Estatales y Gobierno Federal.

La PRONABIVE cuenta con los avances tecnológicos para la producción de vacunas, biológicos y químico farmacéuticos veterinarios que permitan incrementar la calidad y mejorar al sano desarrollo de la ganadería en México, Centro y Sudamérica.

Las empresas públicas también pueden ser grandes y proyectarse hacia el futuro, para crecer de igual forma que lo hacen las privadas.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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