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Cría de Ovinos Avanza en el Paraguay en Base a Mejoramiento Genético

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En el cierre del 2012, Paraguay experimentó un incremento del 29,5% en el registro de animales puros de la especie ovina y alcanzó las 5.286 cabezas, según los datos de la Asociación Paraguaya de Criadores de Ovinos (APCO).

El año pasado se habían inscripto a los registros de la asociación unas 4.097 cabezas de ovejas, según el reporte del gremio.

La doctora Viviana Grenno, gerente técnica de la APCO, manifestó que este crecimiento de los registros significa que más productores se están uniendo a la alternativa de la cría de ovejas y que también representa el avance genético que se está dando en el país.

Manifestó que hay buenas perspectivas para el rubro en los próximos años y que es una opción para los productores pecuarios de tener una diversificación en los establecimientos.

Genética 

“Nosotros como asociación estamos visitando ahora las exposiciones ganaderas del interior del país, para que los productores tengan una oportunidad de adquirir reproductores de calidad y así poder mejorar genéticamente sus rebaños”, expresó la doctora Grenno.

También informó que ahora se invierte más en genética y que se están importando embriones desde Australia, Nueva Zelanda, Argentina, Sudáfrica, y Uruguay. La raza Dorper se está importando de Sudáfrica y Nueva Zelanda; la Hampshire de Argentina y Uruguay; mientras que los materiales de la raza Texel se importan desde el Uruguay, según el informe de la Asociación de Criadores de Ovinos.

Exportación 

La carne ovina paraguaya tiene potencial para crecer en el mercado interno y en algún momento hacerse un espacio en el mercado internacional como un rubro de exportación, declaró el doctor Manuel Adrián Barboza, director general de Calidad Animal del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), en el marco del lanzamiento del Programa Nacional de la Carne Ovina.

Explicó que el “Plan”, realizado en conjunto con la Asociación Paraguaya de Criadores de Ovinos (APCO), buscará una mejor organización de ese sector y se enfocará también en los pequeños productores.

“Hay excelentes proyecciones para producir una buena cantidad de animales que nos permita en el futuro pensar no solamente en el mercado interno, sino también en la exportación”, destacó Barboza. Manifestó, además, que hay que seguir el ejemplo del sector bovino, que hoy en día está consolidado.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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