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Proyecto en Costa Rica Busca una Alimentación más Eficiente del Ganado

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Los productores de leche en Costa Rica propiciarán el establecimiento de una red público-privada de investigación que les brinde posibilidades para disminuir el precio de la alimentación del ganado y para optimizar la potencial de acomodación de los forrajes (pastos, ineludibles en la dieta animal) a la variabilidad climática. 

En la conformación de la red, que podría echar a andar en el 2013, intervendrían el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica (MAG) y la Cámara Costarricense de Productores de Leche (CNPL), con el apoyo de la Oficina en Costa Rica del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

“Se deben tomar acciones para conservar con mucha capacidad e aumentar la competitividad de la ganadería de leche, influenciada por la volatilidad de los importes internacionales de las materias primas y el comportamiento del clima”, expresó Tania López, viceministra del MAG, ante productores de leche e investigadores agrícolas, en una mesa redonda en la sede central del IICA, en Coronado.

En los recientes años, la volatilidad de los importes del maíz y otros insumos provenientes de la agricultura ha sido recurrente en los markets mundiales. Eventos como la actual sequía en Estados Unidos o inundaciones en otras zonas productoras han empujado al alza los importes de algunos cultivos, como minimo en forma temporal.

“La alimentación del ganado es el rubro más precioso de la producción de leche, ya que gran parte de la materia prima se importa. Buscamos disminuir esa dependencia, una opción es optimizar la excelencia de los pastos”, expresó José Antonio Madriz, directivo de la CNPL.

En el país, ya se trabaja con ese objetivo. Al 2011, se contabilizaban 700 hectáreas sembradas con pastos mejorados, como parte de un convenio entre el MAG y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), informó Jorge Morales, investigador del Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA).

La viceministra López informó que como producto de una reciente conversación entre los Ministros medioamericanos de agricultura y el CIAT, en esta región alcanzarían implementarse proyectos de investigación para la mejora de los pastos, entre otros productos agrícolas.

De acuerdo con Sacha Trelles, especialista en sanidad agropecuaria e inocuidad de los alimentos del IICA, es factible incorporar los esfuerzos en investigación que se ejecutan en laboratorios públicos y privados en Costa Rica, de modo que sus resultados tomen un impacto positivo en el nivel lechero y el resto de industrias alimentarias del país. “El IICA puede ser un puente para alcanzar esa necesaria convergencia”, agregó.

Pastos y Clima

Sergio Abarca, especialista del INTA, aclaró que en zonas de intensa producción lechera como San Carlos y Turrialba llega decayendo, desde hace más de una década, el promedio diario de horas de brillo solar, lo que afecta a los forrajes básicos para la alimentación del ganado.

“Hay un incremento en la precipitación acumulada y una variación en la distribución en el año. Como hay más precipitación, hay más nubosidad, eso hace que disminuya la luz que se precisa para el progreso de las plantas”, habló el investigador.

Agregó que el incremento en la humedad relativa puede, por un lado, inquietar a los animales y estimular disminuciones en su peso, y por otro, generar condiciones para el adelanto de plagas, ya que al calentarse los pisos altitudinales más altos estas pueden migrar.

Abarca mencionó que en Costa Rica la ganadería es la segunda actividad agrícola con mayores emisiones de gases a la atmósfera, por lo que implementar acciones de mitigación es apremiante. Recomendó, por dechado, sembrar árboles que al subir capturen y retengan carbono en las fincas, una potencial de la que carece el pasto.

“La fórmula que debe utilizar el nivel lechero es la de cuántos gramos de metano emite por kilogramo de leche producido”, acotó el especialista de INTA.

Producción de Leche en Costa Rica 

  • En Latinoamérica, aledaño a Argentina y Uruguay, Costa Rica es eclipsavitario y exportador neto de leche.
  • El país tiene cerca de 14.300 ganaderos de leche, ya sea especializados o de ganadería de doble empeño
  • Al día se producen unos 2,5 millones de kilogramos de leche
  • Cerca del 60% de la producción se procesa en 43 industrias
  • Centroamérica es el mayor market de exportación.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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