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Ganadería de Pastizal: Una Propuesta Rentable, Sustentable y Eficiente

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Lograr más carne de calidad por hectárea y proteger la vida silvestre es posible. La clave está en prácticas de manejo sencillas y económicas. Las estrategias se presentaron en la ciudad de Mar del Plata (Argentina). 

La producción de carne sobre pastizales nativos y la conservación de la biodiversidad son tareas compatibles y rentables. La propuesta que impulsa el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) junto con la Fundación Vida Silvestre Argentina y Aves Argentinas, busca aprovechar estratégicamente la diversidad que poseen los pastizales naturales y simultáneamente lograr altos índices productivos.

Los pastizales y sabanas del Cono Sur de Sudamérica poseen una valiosa diversidad biológica, entre las que se destaca una variada flora y fauna autóctona. Desde el Programa Pastizales, Aves Argentinas y la Fundación Vida Silvestre desarrollaron un kit de extensión para las pampas y campos para promover la ganadería de calidad basada en un uso sustentable de los pastizales naturales y la conservación de su biodiversidad.

El kit de extensión se presentó en la ciudad de Mar del Plata, con la presencia del vicepresidente del INTA, Francisco Anglesio, el director ejecutivo de Aves Argentinas, Santiago D’Alessio, el director general de Vida Silvestre, Diego Moreno, el director de la experimental Cuenca del Salado del INTA, Hugo Nigro, entre otros, junto al coordinador del programa Pastizales de esa fundación, Fernando Miñarro, quien tuvo a su cargo la exposición.

Pablo Preliasco, especialista en ganadería sustentable de pastizal de la Fundación Vida Silvestre, explicó que se trata de aplicar tecnologías de procesos: producir con bajos insumos externos para no generar impacto sobre los sistemas, conservar el ecosistema y garantizar su correcto funcionamiento y características naturales.

Con estas prácticas es posible “triplicar los índices de producción de carne”, expresó Preliasco y agregó que “lo importante es conocer el ecosistema y manejarlo en función de un objetivo productivo, sin descuidar la conservación”.

¿Cómo aprovechar los pastos naturales para potenciar el desarrollo ganadero? “Lo primero, es separar los ambientes. El apotreramiento se realiza según el ambiente y se los subdivide con alambrados eléctricos”, señaló el especialista de la Fundación Vida Silvestre. Así, se manejan los descansos, los pastoreos y se dejan semillar determinadas especies para favorecerlas.

Preliasco: Con estas prácticas es posible “triplicar los índices de producción de carne”.

De este modo, “ordenar la actividad tiene sus beneficios”, aseguró Eduardo Obregón, especialista en producción animal del INTA Cuenca del Salado. La propuesta consiste en pastorear de manera controlada los potreros conservando las especies vegetales. “Esto permite aumentar la productividad ganadera y la de los pastos de mayor calidad”, agregó.

Los campos naturales aportan más del 80% de la base forrajera para el desarrollo de la ganadería en la Cuenca del Salado. Con técnicas de manejo sencillas y económicas, como el descanso de los lotes y el pastoreo controlado, mejoró la oferta de pasto y le aportó sustentabilidad al sistema.

De acuerdo con Obregón, el pastoreo controlado mejora la condición y el valor forrajero del pastizal debido a que se utiliza cada ambiente en el momento oportuno. Este manejo permitió un incremento inmediato de la carga animal en un 30% como consecuencia de la mejor distribución de los animales. Unos años después, el incremento de la producción de los pastos invernales permitió que el aumento de la cantidad de vacas por hectárea alcance el 50 y 70%.

“Es que, los pastizales son tan generosos que, ante buenas prácticas de manejo por parte del productor, responden con mayor productividad y más calidad. Sin dudas, trabajar por la conservación permitió mejorar la producción”, destacó Obregón.

Los Custodios del Ecosistema

Los pastizales templados húmedos –como los de la pampa húmeda, Entre Ríos, Corrientes, Chaco y Formosa– son recursos naturales valiosos para la producción ganadera y como reservorio de agua dulce, nutrientes del suelo y de una amplia biodiversidad de fauna y flora nativa.

Adriana Rodríguez, especialista en pastizales de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), destacó los servicios ecosistémicos que prestan estos ambientes: desde producción de alimentos, regulación y provisión de agua, reciclado de nutrientes, control biológico hasta refugio para algunas especies de aves y recreación turística y cultural.

Obregón: “Hay establecimientos que complementaron su actividad productiva con turismo rural e incluyeron recorridos guiados para hacer avistaje de aves”.

“Es posible sostener el negocio ganadero agregando un plus al manejo”, dijo Obregón y ejemplificó: “Hay establecimientos que complementaron su actividad productiva con turismo rural e incluyeron recorridos guiados para hacer avistaje de aves”.

De acuerdo con Rodríguez, desde el proyecto intentaron entender cómo funciona cada ambiente para mejorar el hábitat de la fauna y flora silvestre y, que a la vez, sea rentable para el productor.

“Mediante descansos estratégicos logramos el aumento y la recuperación de pastos invernales valiosos desde el punto de vista nutritivo, como la cebadilla chaqueña. Una de las especies más castigada por el sobrepastoreo continuo”, señaló la especialista de la UBA.

Más allá de la mirada productiva, el pastizal natural cumple a la vez la función de refugio y hábitat de especies silvestres. Existen aves específicas de pastizales altos y otras que se adaptan a pastos bajos o pastoreados. Es posible encontrar el equilibrio, la armonía: “Las vacas pueden convivir en ese ambiente. Lo importante, es adaptar el manejo del vacuno a esos objetivos”, indicó Eduardo Obregón.

El proyecto “Pastizales y Sabanas del Cono Sur de Sudamérica: iniciativas para su conservación en Argentina” es co-ejecutado por Aves Argentinas-AOP (AA) y Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA) con financiamiento del Fondo de Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (Banco Mundial). También financian Pfizer Sanidad Animal y Fundación Pfizer, juanto a The Resource Foundation.

Admás, cuenta con el apoyo del INTA, la Administración de Parques Nacionales (APN) y participa de la iniciativa “Alianza del Pastizal”. El objetivo: impulsar la ganadería sustentable en pastizales, promoviendo la integración de la conservación de la naturaleza y la producción agropecuaria.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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