Noticias Internacionales

Ganadería de Pastizal: Una Propuesta Rentable, Sustentable y Eficiente

Publicado

en

(1.753 lecturas vistas)

COMPARTIR

Lograr más carne de calidad por hectárea y proteger la vida silvestre es posible. La clave está en prácticas de manejo sencillas y económicas. Las estrategias se presentaron en la ciudad de Mar del Plata (Argentina). 

La producción de carne sobre pastizales nativos y la conservación de la biodiversidad son tareas compatibles y rentables. La propuesta que impulsa el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) junto con la Fundación Vida Silvestre Argentina y Aves Argentinas, busca aprovechar estratégicamente la diversidad que poseen los pastizales naturales y simultáneamente lograr altos índices productivos.

Los pastizales y sabanas del Cono Sur de Sudamérica poseen una valiosa diversidad biológica, entre las que se destaca una variada flora y fauna autóctona. Desde el Programa Pastizales, Aves Argentinas y la Fundación Vida Silvestre desarrollaron un kit de extensión para las pampas y campos para promover la ganadería de calidad basada en un uso sustentable de los pastizales naturales y la conservación de su biodiversidad.

El kit de extensión se presentó en la ciudad de Mar del Plata, con la presencia del vicepresidente del INTA, Francisco Anglesio, el director ejecutivo de Aves Argentinas, Santiago D’Alessio, el director general de Vida Silvestre, Diego Moreno, el director de la experimental Cuenca del Salado del INTA, Hugo Nigro, entre otros, junto al coordinador del programa Pastizales de esa fundación, Fernando Miñarro, quien tuvo a su cargo la exposición.

Pablo Preliasco, especialista en ganadería sustentable de pastizal de la Fundación Vida Silvestre, explicó que se trata de aplicar tecnologías de procesos: producir con bajos insumos externos para no generar impacto sobre los sistemas, conservar el ecosistema y garantizar su correcto funcionamiento y características naturales.

Con estas prácticas es posible “triplicar los índices de producción de carne”, expresó Preliasco y agregó que “lo importante es conocer el ecosistema y manejarlo en función de un objetivo productivo, sin descuidar la conservación”.

¿Cómo aprovechar los pastos naturales para potenciar el desarrollo ganadero? “Lo primero, es separar los ambientes. El apotreramiento se realiza según el ambiente y se los subdivide con alambrados eléctricos”, señaló el especialista de la Fundación Vida Silvestre. Así, se manejan los descansos, los pastoreos y se dejan semillar determinadas especies para favorecerlas.

Preliasco: Con estas prácticas es posible “triplicar los índices de producción de carne”.

De este modo, “ordenar la actividad tiene sus beneficios”, aseguró Eduardo Obregón, especialista en producción animal del INTA Cuenca del Salado. La propuesta consiste en pastorear de manera controlada los potreros conservando las especies vegetales. “Esto permite aumentar la productividad ganadera y la de los pastos de mayor calidad”, agregó.

Los campos naturales aportan más del 80% de la base forrajera para el desarrollo de la ganadería en la Cuenca del Salado. Con técnicas de manejo sencillas y económicas, como el descanso de los lotes y el pastoreo controlado, mejoró la oferta de pasto y le aportó sustentabilidad al sistema.

De acuerdo con Obregón, el pastoreo controlado mejora la condición y el valor forrajero del pastizal debido a que se utiliza cada ambiente en el momento oportuno. Este manejo permitió un incremento inmediato de la carga animal en un 30% como consecuencia de la mejor distribución de los animales. Unos años después, el incremento de la producción de los pastos invernales permitió que el aumento de la cantidad de vacas por hectárea alcance el 50 y 70%.

“Es que, los pastizales son tan generosos que, ante buenas prácticas de manejo por parte del productor, responden con mayor productividad y más calidad. Sin dudas, trabajar por la conservación permitió mejorar la producción”, destacó Obregón.

Los Custodios del Ecosistema

Los pastizales templados húmedos –como los de la pampa húmeda, Entre Ríos, Corrientes, Chaco y Formosa– son recursos naturales valiosos para la producción ganadera y como reservorio de agua dulce, nutrientes del suelo y de una amplia biodiversidad de fauna y flora nativa.

Adriana Rodríguez, especialista en pastizales de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), destacó los servicios ecosistémicos que prestan estos ambientes: desde producción de alimentos, regulación y provisión de agua, reciclado de nutrientes, control biológico hasta refugio para algunas especies de aves y recreación turística y cultural.

Obregón: “Hay establecimientos que complementaron su actividad productiva con turismo rural e incluyeron recorridos guiados para hacer avistaje de aves”.

“Es posible sostener el negocio ganadero agregando un plus al manejo”, dijo Obregón y ejemplificó: “Hay establecimientos que complementaron su actividad productiva con turismo rural e incluyeron recorridos guiados para hacer avistaje de aves”.

De acuerdo con Rodríguez, desde el proyecto intentaron entender cómo funciona cada ambiente para mejorar el hábitat de la fauna y flora silvestre y, que a la vez, sea rentable para el productor.

“Mediante descansos estratégicos logramos el aumento y la recuperación de pastos invernales valiosos desde el punto de vista nutritivo, como la cebadilla chaqueña. Una de las especies más castigada por el sobrepastoreo continuo”, señaló la especialista de la UBA.

Más allá de la mirada productiva, el pastizal natural cumple a la vez la función de refugio y hábitat de especies silvestres. Existen aves específicas de pastizales altos y otras que se adaptan a pastos bajos o pastoreados. Es posible encontrar el equilibrio, la armonía: “Las vacas pueden convivir en ese ambiente. Lo importante, es adaptar el manejo del vacuno a esos objetivos”, indicó Eduardo Obregón.

El proyecto “Pastizales y Sabanas del Cono Sur de Sudamérica: iniciativas para su conservación en Argentina” es co-ejecutado por Aves Argentinas-AOP (AA) y Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA) con financiamiento del Fondo de Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (Banco Mundial). También financian Pfizer Sanidad Animal y Fundación Pfizer, juanto a The Resource Foundation.

Admás, cuenta con el apoyo del INTA, la Administración de Parques Nacionales (APN) y participa de la iniciativa “Alianza del Pastizal”. El objetivo: impulsar la ganadería sustentable en pastizales, promoviendo la integración de la conservación de la naturaleza y la producción agropecuaria.

[button url=»http://www.ganaderiadepastizal.org.ar/index.php?lan=1&sec=noticia&id=323″ style=»green» size=»large»] Zona de Descargas [/button]

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia