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Sector Lechero Boliviano se Potencia con Vacas Importadas desde Uruguay

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El sector lechero bolviano de la zona de Sana Cruz se potencia con genética bovina de la raza holando importada de Uruguay por la empresa Urugram S.A.

Emiliano Zapata, ejecutivo de la firma, dio cuenta de que en febrero de este año empezaron a internar vaquillas holando a Santa Cruz. A la fecha, Urugram importó 600 vacas de entre 12 y 16 meses de edad de origen uruguayo. Se precisó que el hato es de las haciendas más prestigiosas en producción de leche certificadas por la Sociedad de Criadores de Holando.

En Santa Cruz, según Zapata, las terneras fueron colocadas en importantes cabañas lecheras que corresponden a criadores cruceños y migrantes menonitas, japoneses y suizos que radican en áreas de influencia pecuaria en la zona este y Okinawa.

Urugram prevé hasta diciembre importar un lote de 500 vaquillas, además de 10 toros. En el ámbito comercial se informó de que las vaquillas cuestan $us 1.500 y los toros $us 4.000.

Sobre el potencial productivo, se indicó que en el primer parto las vaquillas uruguayas generan 25 litros por día, luego en el segundo es de 30 litros en adelante.

Según la Federación Departamental de Productores Lecheros (Fedeple), las vacas bolivianas producen un promedio de 10 litros diarios.

En 2012, Urugram prevé establecerse en Santa Cruz para brindar asesoramiento técnico privilegiando el manejo y la sanidad animal.

Sobre el ciclo de manejo de sanidad se indicó que ingresaron al país cumpliendo los protocolos sanitarios vigentes en Bolivia.

Ayer, un lote de 165 vaquillas ingresó en cuarentena en un predio ganadero ubicado en Pailón. Inspectores del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria de Bolivia (Senasag) certificaron su ingreso. Un veterinario hará un seguimiento sanitario y vacunará contra la aftosa.

En una finca lechera en Pailón, donde Urugram colocó 170 terneras en febrero de este año. Todas fueron preñadas por inseminación con ‘semen sexado’ (sistema que define el sexo de las crías, en este caso hembras).

Según Fedeple, la sequía de 2010 limitó la reproducción de 7.500 terneras, que es el déficit de vacas madres.

En Fedeple indicaron que la iniciativa de Urugram es buena, aunque el sector prevé importar 2.000 vacas holando de Uruguay para repoblar el hato lechero local.

Datos del Sector:

– Registro. Estiman que 33 litros es la cantidad percapita de leche que se consumen por año los casi 10 millones de habitantes que viven en Bolivia. A escala global, el consumo mínimo recomendable de leche es de 150 litros por año.

– Hato. Datos recogidos en Fedeple dan cuenta de que el hato lechero regional es de unas 150.000 cabezas, de las cuales la mitad está en etapa reproductiva y el resto son vacas viejas.

– Productores. Suman 16.000 los criadores de ganado lechero en el país altiplánico.

Fuente: Agencias

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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