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Uruguay se preocupa de abrir nuevos mercados para sus productos cárnicos

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El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, Fernando Mattos, comenzará una importante misión oficial con el objetivo de participar de la elección del nuevo presidente de la Organización Mundial de Salud Animal (OMSA) y profundizar relaciones y abrir nuevos mercados en Asia.

La misma comenzó el 25 de mayo en Paris, Francia, cuando se dirigió en su calidad de ministro ante la Asamblea de la Organización Mundial de Salud Animal, en el marco de las elecciones de presidente de ese organismo. Uruguay apoyó la candidatura del argentino Luis Barcos, quien estuvo reunido con el ministro Mattos y las gremiales de productores uruguayos el pasado mes de abril (aunque finalmente perdió la elección). Para Uruguay, así como para la región, suponía un hito importante esta elección de la OMSA y la candidatura de Barcos, ya que habría sido la primera vez que ese cargo habría recaído en un representante de Sudamérica.

Luego de esa instancia desde el 29 de mayo asistió a la SIAL de Shanghái, en China, con el objetivo de promover la reciente habilitación de ingreso de mondongo uruguayo. Uruguay es el primer país libre de aftosa con vacunación en acceder a este mercado y el tercero en el mundo. De acuerdo con datos estimados por el Instituto Nacional de Carnes, esta nueva corriente comercial podría incrementar las ventas de carne a China en unos US$ 40 millones. Uruguay cuenta con seis plantas ya habilitadas para exportar estómagos a China.

Mattos también participó el 31 de mayo en Beijing, junto con INAC, de la promoción especial de carne fresca uruguaya y mantuvo una reunión con las autoridades de la Asociación Nacional de Comercio de Semillas de China.

El 1° de junio estaba previsto que participe del evento “Green quality, meet treasure”, organizado por INAC, para luego continuar su gira por parte del sudeste asiático con el objetivo de sellar acuerdos que permitan abrir nuevos mercados.

En ese sentido, el 3 de junio Mattos se reunirá con el ministro de Agricultura de Indonesia, con quien se firmará un memorándum de entendimiento y cooperación (MOU). Uno de los principales objetivos que está en agenda con ese país es lograr la apertura de ese mercado a productos uruguayos como carne bovina, lácteos y citrus.

Luego de Indonesia el ministro Mattos viajará a Malasia, el 5 de junio, en donde mantendrá reuniones con autoridades de ese país, entre las que se destaca la reunión con el viceprimer ministro Ahmad Zahid Hamidi. Esta reunión supone un hito importante de la misión ya que Uruguay busca lograr la autorización de carne bovina y ovina para ese mercado.

A su vez, la visita de Mattos a Malasia se realiza luego de que autoridades sanitarias de ese país estuvieran durante dos semanas en Uruguay auditando los sistemas veterinarios oficiales y 21 plantas industriales en un proceso previo a la autorización de exportación.

El 7 de junio el ministro Fernando Mattos retornará a Uruguay.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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