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Trazar – Nic: Ganaderos Nicaraguenses Incrementan su Productividad con Programa de Trazabilidad

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Productores de leche del norte de Nicaragua lograron incrementar su producción con la implementación del programa de trazabilidad Trazar-Nic, impulsado por la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).

TRAZAR – NIC

Es un proyecto que APEN ejecuta desde mayo de 2007 con fondos del BID dentro del programa FOMIN “Transferencia Tecnológica del Sistema de Trazabilidad de Carnes -TRAZAR Nicaragua- mediante una alianza estratégica entre APEN y ACDI (Asociación Cultural para el Desarrollo Integral) de Argentina.

El objetivo principal de la iniciativa de APEN es fortalecer la competitividad de los ganaderos de Nicaragua en el mercado internacional de los productos cárnicos al cumplir con los requisitos de trazabilidad para los productos establecidos en dichos mercados.

Trazar-Nic es software que permite a los productores ganaderos tomar decisiones gerenciales acertadas en el marco de la gestión productiva y reproductiva de su finca, a través de indicadores técnicos que miden el desempeño productivo en la hacienda.

En Nicaragua, se han inscrito desde 2011 a octubre de 2014 unas 58,587 fincas en el sistema nacional de trazabilidad, así como 1,301,100 cabezas de bovinos, según el Ministerio Agropecuario del país centroamericano.

TESTIMONIOS

El ganadero Norman Robleto Abad, de la finca El Silencio, ubicada en la comunidad San Buenaventura, en el departamento nicaraguense de Boaco, logró que le pagaran buenos precios cuando la industria pagó hasta C$12 por cada litro de leche, satisfaciendo a su vez la demanda del mercado debido a un incremento en su producción.

“Yo logré todavía esos precios hasta el mes de junio. En julio, cuando muchos ganaderos empezaban a recuperarse, hasta ese momento, lograron solamente 15 días de precios buenos, mientras que yo logré (buenos precios) aproximadamente mes y medio”, dijo Robleto Abad.

La excelente condición corporal del ganado, que en los meses de verano fue alimentado con bloques nutricionales a base de melaza y saccharina, un producto de bajo costo que se obtiene a base de caña de azúcar molida y fermentada, permitió a Robleto Abad incrementar la curva de su producción durante esos meses.

“Me permitió que mi producción de leche en la entrada del invierno incrementara de manera rapidísima y tuvimos unas curvas de producción bastante pronunciadas; pasamos a un 100% en el mes de lluvia, a finales de mayo”, precisó el productor.

Las plantas industriales del país han procurado mantener el precio de la leche a las cooperativas y estas, a su vez, a los productores, pero los mismos comenzaron a bajarlo drásticamente en las últimas semanas.

Robleto Abad es uno los beneficiados del programa Trazar-Nic y desde enero pasado, cuando empezó a recibir asistencia técnica especializada en el marco de este proyecto de APEN, suministra al ganado estos sustitutos alimenticios que son una excelente alternativa para el productor.

OTROS EJEMPLOS

En el municipio de Nueva Guinea, ubicado en la Región Autónoma del Caribe Sur, vive Auxiliadora Rojas Lovo, quien forma parte de la cadena de valor de productos lácteos en esa zona del país. Ella comenta que desde que está con el programa el impacto ha sido positivo en su finca, provocando una disminución en la muerte de su ganado.

“Antes se nos morían bastantes reses y no sabíamos cómo evitarlo, entonces ellos (los técnicos) nos indican qué medicamento debemos poner y nos dicen qué tiene el animal, con eso ya hay más ganancia”, señaló Rojas Lovo.

A pesar de que desde hace dos años empezó a implementar los planes de mejora en su finca, cree que falta mejorar el cultivo de pasto que suministra al ganado, que le permitiría ver mejores resultados en la producción, y conocer más sobre el uso de minerales que puede proporcionar al animal.

MEJORAN ALIMENTACIÓN

Por otro lado, hace cinco meses Ronaldo Oporta Fuentes se integró al programa Trazar-Nic en el departamento de Boaco, período en el que también ha podido mejorar la alimentación de su ganado con el uso de saccharina en el verano, situación que le permite entregar “leche de buena calidad” a la industria nicaragüense.

“Son increíbles los resultados que obtuvimos, también hicimos bloques proteicos, pero desgraciadamente se nos acabó la caña. Lo intentamos en un lapso de tres o cuatro meses y fue muy bueno el resultado”, reconoció Oporta Fuentes.

Por otra parte, este ganadero destaca la importancia del manejo de llevar un “control más exacto” de lo que sucede en su finca, utilizando el software de trazabilidad y el manejo de un cuaderno de registros.

“Yo llevo un control en los libros y lo actualizo cada semana o cada quince días. He contabilizado todo mi ganado, pero creo que me tomará un tiempo más para organizarme un poco, pero este es un programa que se tiene que alimentar para que dé resultados”, puntualizó Oporta Fuentes.

Ganaderos de los departamentos de Boaco, Chontales, Matagalpa, Río San Juan y la Región Autónoma del Caribe Sur son beneficiados con el proyecto de APEN en Nicaragua.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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