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¿Te Atreverías a Probar un Queso de Leche de Camella?

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En muchos países africanos es un producto habitual, pero en nuestro país todavía se conoce muy poco. Se trata de la leche de camella. De todos es sabido el uso de los camellos como medio de transporte por el desierto. Lo que quizás no se sepa tanto es el uso que se da de la leche de las camellas en la alimentación.

Durante milenios ha sido un alimento esencial para las culturas nómadas como los beduinos, que podían resistir gracias a los nutrientes que aporta la leche de camella. Se trata de una leche con diferentes características que la leche de vaca, con menos grasas, aunque que puede variar en función de la alimentación del animal.

De la leche de camella se suele hacer yogur, así como mantequilla, aunque el proceso requiere que primero se agríe la leche y se le añade un agente clarificante.

Queso de leche de camella

Más difícil de hacer es el queso, por la dificultad que tiene para cuajarse. De hecho, hace unos años la FAO publicó una guía con indicaciones para poder superar este impedimento. Este documento indica que el principio básico de la elaboración del queso consiste en coagular la leche para obtener cuajo y suero. El queso producido a partir de este proceso tiene bajos niveles de colesterol y es fácil de digerir, incluso para las personas con intolerancia a la lactosa.

Los métodos modernos para preparar quesos aceleran este proceso mediante la incorporación de un fermento y cuajo, sustancia obtenida de las crías que contiene una enzima para promover el proceso de coagulación y que acelera la separación de los líquidos y los sólidos.

Queso de camella español

Ahora, una empresa española se ha animado a elaborar quesos con leche de camella. Se trata de la granja experimental del zoológico Oasis Wildlife Fuerteventura, que también tiene previsto utilizar para producir yogures y cosméticos.

El queso que elaboran tiene un sabor similar a la mozzarella, aunque menos cremoso, y asado también recuerda al queso halloumi.

La elaboración del queso con este producto se ha impulsado contando con el asesoramiento del veterinario experto en camélidos Bernard Faye y la profesora de la Universidad Nacional de Kazajistán Al Farabi, Guakhar Konuspayeva, según informa Oasis Wildlife en un comunicado.

Ese zoológico y su granja DromeMilk se plantean la introducción de la leche de camella y sus derivados en el mercado español como una opción para “la diversificación de la agricultura y ganadería”.

“Nuestra idea inicial es rentabilizar la ganadería canaria y abrir la puerta a la industria láctea camellar en España. Para ello, estamos ultimando la mejora en los sistemas de producción de leche dromedaria, así como el establecimiento de toda la reglamentación sanitaria relativa a la producción, implantación y explotación de estos productos innovadores en Europa”, explica la directora de Oasis Wildlife, Guacimara Cabrera.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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