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Sistemas Agroforestales: cuando la Producción Ganadera se hace Sostenible

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En la actualidad, el constante crecimiento de la población humana, los ciclos naturales y desgaste de los ecosistemas y sus recursos allí presentes, ha planteado un reto bastante interesante a los sistemas productivos alimentarios, y en especial a los ganaderos, integrando así los conceptos de resiliencia y sostenibilidad a su lógica de productividad y competitividad.

Es en ese sentido, es que surgen los sistemas agroforestales (sistemas silvopastoriles o agrosilvopastoriles) como una alternativa competitiva, sostenible y resiliente, a través de la integración del componente arbóreo o arbustivo al sistema ganado – forraje, y en el cual se busca obtener beneficios mutuos de esta relación con el aumento de la productividad en general, reducción de costos y la prestación de servicios ambientales.

De acuerdo con Juan Leonardo Cardona Iglesias, zootecnista, investigador en las áreas de ganadería bovina y sistemas silvopastoriles de la Corporación colombiana de investigación agropecuaria – AGROSAVIA, y quien se encuentra adscrito al Centro de Investigación Obonuco; el desarrollo de la ganadería bovina es indispensable para el fortalecimiento del sector agropecuario del país, representando un reto en cuanto al incremento de la cantidad y calidad de los productos que se originan de esta actividad productiva; tales como la leche, la carne y  todos sus derivados.

Se hace prioritario incorporar planes estratégicos para hacer más eficiente la productividad en la finca ganadera, siempre teniendo en cuenta aspectos para la mitigación del cambio climático. De acuerdo con lo anterior, los sistemas silvopastoriles (SSP) se han convertido en una estrategia competitiva de producción pecuaria, al promover un manejo integral del sistema productivo, con la interacción de especies leñosas (árboles y arbustivas forrajeras), pasturas y animales en un mismo sistema y los cuales podrían mitigar en una buena medida la estacionalidad forrajera, que se presenta en la oferta de pasturas a  través del año.

A pesar de ser una práctica ancestral, en el trópico altoandino de Nariño y de Colombia en general, existe un desconocimiento generalizado sobre el establecimiento, uso y manejo de los SSP, haciendo difícil una adopción eficiente de esta tecnología. Es por ello, que desde el Centro de Investigación Obonuco de Agrosavia, ubicado en Pasto, Nariño, a través de diferentes iniciativas se vienen realizando trabajos de investigación, desarrollo e innovación para fortalecer y promover los sistemas silvopastoriles en el trópico alto andino de Nariño y del país. En la actualidad en el Centro de Investigación se tienen establecidos entre otros, los siguientes arreglos silvopastoriles:

Cercos vivos multiestrato para protección de fuentes hídricas: Su función principal radica en la protección de nacimientos y cauces de agua a través de vegetación primaria, que además sirven como corredor biológico para diferentes especies animales y de forraje de calidad para los bovinos. Allí se han establecido 17 diferentes especies arbóreas y arbustivas endémicas de la región, de estrato alto, medio y bajo, entre las que se encuentran principalmente: Cedro (Cedrela montana, Moritz ex Turcz), Roble andino (Quercus humboldtii Bonpl); Aliso (Alnus acuminata), Siete cueros (Tibouchina lepidota (Bonpl.) Baill); Sauco (Sambucus nigra L), Tilo (Sambucus nigra subsp. Peruviana), entre otras.

Setos perimetrales: Establecidos para proteger los linderos del Centro de Investigación; al tiempo que prestan servicios ambientales como corredores biológicos, protección contra ingreso de plagas y cortina rompe vientos. Estos setos han sido establecidos con 5 líneas que representan diferentes estratos. En las líneas externas se encuentran especies arbustivas como Sauco (Sambucus nigra L) y Tilo (Sambucus nigra subsp. Peruviana) establecidas con distancia de siembra de 1,5 m; en las líneas intermedias se tiene Aliso (Alnus acuminata) a distancia de 2 m y las líneas centrales, conformadas por especies como Roble Andino (Quercus humboldtii Bonpl) y Sauce (Salix babylonica L).

 Bancos mixtos de forrajes: El cual también sirve como espacio de investigación y vitrina tecnológica para diferente público que visita el Centro de Investigación, y donde se evalúa el comportamiento de especies forrajeras con potencial productivo para el trópico alto andino como: Sauco (Sambucus nigra L), Botón de oro (Tithonia diversifolia), Colla negra (Smallanthus pyramidalis) y Tilo (Sambucus nigra subsp. Peruviana). Estas especies han sido establecidas a distancias de 1m x 1m, y allí se han realizado evaluaciones de adaptación, crecimiento, producción de biomasa, calidad nutricional, evaluación de sólidos solubles (grados brix), a diferentes edades de corte, alturas y horarios del día (para el caso de grados brix).

 Franjas en contorno y árboles dispersos en potreros: Establecidos en lotes de pastoreo, para evaluación de la interacción de pasto Kikuyo (Cenchrus clandestinus), con especies como Aliso (Alnus acuminata), Sauco (Sambucus nigra L), Botón de oro (Tithonia diversifolia), y Tilo (Sambucus nigra subsp. Peruviana), con el fin de proporcionar confort animal, mejorar suelos, aumentar la oferta forrajera de los bovinos, y realizar pruebas de respuesta animal al consumir dichas especies leñosas.

Según Álvaro Mauricio Cadena, profesional de transferencia de tecnología del Centro de Investigación Obonuco; en las vitrinas tecnológicas establecidas allí, se han llevado a cabo investigaciones que tienen que ver con evaluación de variables de adaptación, producción de biomasa, calidad composicional, variables dasómetricas, entre otras. En los últimos dos años han visitado los diseños silvopastoriles del Centro de Investigación cerca de 1.300 personas, pertenecientes a asociaciones de productores ganaderos, estudiantes y docentes universitarios, del SENA, extensionistas y grupos de personas de Nariño y de otras regiones del país, interesados en ofertas tecnológicas sobre la temática silvopastoril para el trópico alto andino de Colombia.

Además de las visitas al centro de investigación el grupo de profesionales e investigadores de Agrosavia, han realizado capacitaciones y días de campo con productores en diferentes municipios de Nariño, se ha logrado  redactar y publicar material divulgativo como cartillas, artículos científicos, participación en ponencias, todo lo anterior como estrategias de divulgación del conocimiento de lo que se está realizando sobre la temática silvopastoril para el trópico de altura, desde AGROSAVIA.

Finalmente el investigador Juan Leonardo Cardona, expresa que en la actualidad se vienen estableciendo otros diseños silvopastoriles en el Centro de Investigación, con fines investigativos y transferencia de tecnología, donde enfocaran esfuerzos a evaluaciones sobre metabolitos secundarios (MSP), medición de rasgos funcionales y respuesta animal, en árboles y arbustivas forrajeras. Todo esto tratando de realizar trabajo en equipo con investigadores de Agrosavia de otras sedes, con entes aliados de la región y del país.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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