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Sistema nacional de identificación, información y trazabilidad animal de Colombia presenta su sexta versión

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Con la próxima puesta en marcha de la versión 6 de SINIGAN, el sistema nacional de identificación, información y trazabilidad animal de Colombia da un paso importante para seguir fortaleciendo el control sanitario, la trazabilidad del ganado y la lucha contra el abigeato en Colombia.

Uno de los aspectos que se  fortalecerá de manera estructural en esta nueva versión es el Bono de Venta. Es importante aclarar que este bono no es una figura nueva,  fue creado a partir de la expedición de la Resolución 00071 de 2007, “Por la cual se determinan las condiciones y forma de expedición del Bono de venta”, y posteriormente con el  Decreto 1071 de 2015, “Por medio del cual se expide el Decreto Único Reglamentario del Sector Administrativo Agropecuario, Pesquero y de Desarrollo Rural”. Sin embargo, su cobro no se venía aplicando de forma constante o efectiva en los procesos habituales.

El Bono de Venta es un soporte asociado a los procesos de movilización y comercialización de animales dentro de SINIGAN, el cual aplica únicamente cuando se presenta cambio de propiedad de animales. Su finalidad es respaldar la trazabilidad mediante la propiedad animal,  dejando un registro claro de las transacciones y contribuir a un mayor control sobre el origen y destino del ganado.

En términos sencillos, es una herramienta que ayuda a que cada movimiento de animales que se acompañe con un cambio de propiedad quede debidamente registrado, lo que protege al productor, da mayor transparencia al mercado y dificulta prácticas ilegales como el robo de ganado.

Con la versión 6, el Bono de Venta y el cobro del mismo quedarán integrados en los procesos del sistema. Esto significa que el aplicativo estará preparado para gestionarlo en los casos donde aplique; es decir, donde haya cambio de propiedad de los animales, evitando vacíos o inconsistencias en la información.

No obstante, es clave transmitir tranquilidad al sector: inicialmente no se aplicara el cobro del Bono de Venta. Con el fin de evitar traumatismos al sector ganadero, se dará un periodo de transición mientras se estabiliza esta nueva versión, y los usuarios podrán familiarizarse con el nuevo funcionamiento del sistema. Solo después de esta etapa de ajuste se iniciará el cobro, de forma organizada y comunicada oportunamente.

Esta transición no busca generar cargas innecesarias, sino fortalecer la trazabilidad animal, mejorar la seguridad en las transacciones y aportar a la lucha contra el abigeato, un problema que afecta directamente a los pequeños y medianos productores.

El fortalecimiento de SINIGÁN va en línea con los lineamientos del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) para contar con información confiable, proteger el estatus sanitario del país y respaldar el trabajo diario de los ganaderos y campesinos.

Los invitamos a visualizar esta actualización como una herramienta de apoyo al productor, pensada para dar mayor orden, seguridad y confianza al sistema de información del sector ganadero colombiano.

Finalmente, el Instituto Colombiano Agropecuario, hace un llamado a todo el sector ganadero del país cafetero a realizar el proceso de registro y validación de identidad en SINIGAN 6, ya que el plazo definido es hasta el 15 de enero; y después de esta fecha quienes no se hayan registrado no podrán realizar la actualización de predios e inventarios, y tampoco podrán expedir guías de movilización u otros servicios con el ICA.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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