Noticias Internacionales

Con tecnologías de precisión se puede anticipar al estrés por calor en vacas

Publicado

en

(592 lecturas vistas)

COMPARTIR

Investigaciones realizadas en Argentina por el INTA Rafaela evidencian que el monitoreo continuo de indicadores fisiológicos y conductuales –como la rumia, el consumo de alimento, la actividad y la posición corporal– mediante sensores de precisión permiten detectar de manera temprana el estrés térmico en vacas lecheras. Esta información posibilita la implementación estrategias preventivas, contribuir a reducir la carga calórica en los animales y sostener los niveles de producción lechera.

Las tecnologías de precisión de los tambos, que se adquieren para la detección de celo y enfermedades, emergen como herramientas valiosas para anticipar los primeros síntomas del estrés por calor en los rodeos lecheros. Estudios realizados en el INTA Rafaela en conjunto con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral, evidencian que el monitoreo continuo de indicadores fisiológicos y conductuales –como la rumia, el consumo de alimento, la actividad y la posición corporal– mediante sensores de precisión permiten detectar de manera temprana el estrés térmico en vacas lecheras.

“Cuando el índice de temperatura y humedad supera el valor de 68, e incluso antes en vacas de alta producción, el tiempo de rumia cae de forma significativa”, explicó Pablo Viretto, investigador del INTA Rafaela y uno de los responsables del trabajo. Según detalló, la rumia está directamente asociada al consumo de alimento y al funcionamiento del rumen, por lo que su reducción “es una señal temprana de que el animal está bajo estrés térmico y que la producción puede verse comprometida”.

El estudio se desarrolló sobre vacas Holstein en el tambo robotizado de la Estación Experimental INTA Rafaela, con monitoreo continuo del tiempo de rumia, la tasa de respiración, el comportamiento de los animales y las condiciones térmicas.

Los resultados fueron claros: a medida que el calor se intensifica, disminuye el tiempo de rumia y de consumo, se incrementa la tasa de respiración y se modifican los patrones de comportamiento, con impacto directo sobre la producción de leche. En tanto, en vacas secas y preparto, el estrés se agudiza a medida que avanza la gestación por lo que resulta indispensable implementar estrategias de mitigación en todos los rodeos del tambo”, señaló Viretto.

Por su parte, Georgina Frossasco -investigadora del INTA Rafaela- subrayó que “en los períodos críticos, las vacas pasan más tiempo paradas, descansan menos y modifican sus hábitos de alimentación”.

“Estos cambios pueden ser observados a simple vista, pero si el productor ya cuenta con tecnologías de precisión en su tambo puede aprovechar estas herramientas para monitorear de manera automatizada su rodeo y detectar así los primeros síntomas de estrés para implementar estrategias de manejo antes que el efecto negativo se agudice”, agregó.

A partir de estos indicadores, desde el INTA Rafaela recomendaron prestar atención a señales como cuando los animales se acercan menos al comedero, disminuyen el consumo, permanecen más tiempo de pie, aumentan su tasa de respiración, reducen el tiempo de rumia: “Es importante actuar antes de que veamos las vacas agitadas, jadeando”, resumió Frossasco.

En el verano, la planificación del manejo diario resulta clave. Una de las principales recomendaciones es asegurar el acceso permanente a agua limpia y fresca. “Proporcionar agua a voluntad es una de las pautas centrales para evitar el estrés térmico”, subrayó Viretto. Las vacas de alta producción pueden superar los 100 litros diarios de consumo, por lo que cualquier limitación impacta de manera directa en su desempeño.

La alimentación también cumple un rol decisivo. En sistemas con ración completamente mezclada (TMR), el suministro debe concentrarse en los momentos más frescos del día. “Lo ideal es ofrecer la TMR temprano por la mañana, entre las 5 y las 6, y nuevamente al anochecer, para evitar que el pico de calor de la digestión coincida con las máximas temperaturas”, detalló Viretto.

A esto se suma la importancia de utilizar forrajes de buena calidad y alta digestibilidad, que faciliten el consumo y reduzcan el esfuerzo metabólico.

El confort del animal completa el esquema de manejo. Proveer sombra suficiente, buena ventilación y, cuando es posible, sistemas de refrescado, ayuda a amortiguar el impacto del calor. “Son medidas conocidas, pero su efectividad depende de aplicarlas de manera anticipada, cuando los indicadores empiezan a mostrar cambios”, enfatizó Frossasco.

 

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia