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República Dominicana busca ser Potencia Ganadera con Técnicas de Biotecnología Reproductiva

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República Dominicana se prepara para alcanzar la capacidad de generar hasta 60 becerros de una sola vaca cada año, a través de un proceso que conjuga óvulos, semen, fertilización y embrión.Ese alcance colocará al país en condiciones de superar los problemas lecheros en 10 o 15 años y producir una cantidad suficiente de leche para que cada persona pueda consumir el nivel que sugiere la Organización Mundial de la Salud, que es de 150 litros por año. 

El Centro de Investigación Animal, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Idiaf) trabaja con el proyecto Mejoramiento Genético de la Ganadería de Leche en República Dominicana a partir de la Introducción de Razas Tropicalizadas. Los detalles de esa iniciativa fueron ofrecidos ayer por el director del Idiaf, Rafael Pérez Duvergé, y el director del Centro de Producción Animal, Gregorio García Lagombra.

El centro procesará material genético de rumiantes para inseminación artificial, trasplante de embriones y fertilización in vitro y dispondrá de las infraestructuras y equipamientos para el uso de las últimas herramientas biotecnológicas de un centro especializado en biotecnología reproductiva certificada con categoría internacional.

El proceso para lograr hasta 60 crías por año de una misma vaca se logra a través de un animal donador de la siguiente forma: De una vaca se sacan los óvulos, se llevan al laboratorio, se selecciona semen de alta calidad y ese semen se fertiliza y se convierte en un embrión que luego se lleva a una serie de vacas de raza inferior (podrían ser hasta 60). Es algo así como utilizar vientres prestados de vacas que solo tendrán el trabajo de llevar la cría. Las características que tendrá la cría no serán de la vaca receptora, sino del animal al que pertenece el semen introducido.

Las vacas ovulan cada 21 días, a razón de unos 14 óvulos por cada ocasión, es decir, que al año la cantidad alcanza los 168 óvulos. Las razas de las cuales se ha estado trabajando e introduciendo material genético, es decir, reproductores, embriones y semen son: Gyr lechero, Gyrholando, Guzerat lechero y sindhi, con el fin de satisfacer las demandas de la ganadería. Se busca transformar el ganado local con animales de mejor calidad para hacer más competitiva y rentable la ganadería.

Los Detalles 

El plan de acción diseñado por el Centro de Producción Animal incluye la importación de animales mejorados y de semen y embriones; la creación de un centro de trasplante de embriones, fertilización in vitro e inseminación artificial, donde pueden ejecutarse las acciones reproductivas y la producción de semen y embriones locales para ser transferidos a los productores a bajo costo.

También se trabaja con semen de ovinos y caprinos. El Idiaf ha elaborado un proyecto de alrededor de 15 años que implica entre 14 y 15 millones de dólares, según se informó.

Faltan RD$4.0 Millones para acabar Laboratorio 

El proyecto diseñado contempla que a partir del primer año, 200 fincas ganaderas tendrán acceso al programa especial de crédito, para adquisición de padrotes mediante preñeces o trasplantes de embriones. También que 25 fincas ganaderas accedan al programa especial de crédito, para adquisición de hembras mediante preñeces o trasplantes de embriones y que 100 fincas ganaderas accedan al programa crediticio, para inseminación artificial. El director del Centro de Producción Animal informó que para terminar el laboratorio faltan RD$4 millones.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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