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Quesos Cheddar o Gruyere Sacados del Laboratorio

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Una startup alemana capta 42 millones en la mayor ronda serie A hasta la fecha de una ‘foodtech’ europea. La startup Formo, con sede en Berlín, acaba de levantar 42 millones de dólares de financiación en una ronda de serie A, batiendo récords para una startup alimentaria europea.

La compañía seguirá cultivando mozzarella y ricota en laboratorio, ampliará su tecnología de fermentación de precisión y ampliará su gama de lácteos in vitro atreviéndose con quesos maduros como el cheddar o el gruyere.

En un futuro cercano una parte de la carne, el pescado o los lácteos que comamos procederán de alternativas basadas en plantas y de otras cultivadas en el laboratorio, nacidas de la fermentación celular y de la impresión 3D.

Aunque hasta ahora eran más conocidas las startups alternativas a la carne, un nuevo segmento despierta cada vez más interés en entre los inversores del mercado foodtech: el de los lácteos in vitro o quesos y yogures elaborados sin necesidad de vacas.

Es el proyecto de Formo, una startup alemana que cultiva en el laboratorio mozzarella y ricota. Según informa Bloomberg, la tecnológica con sede en Berlín acaba de obtener una financiación récord de inversores que buscan aprovechar el creciente mercado de alternativas lácteas respetuosas con el medio ambiente, y con una huella de carbono mucho menor.

La startup acaba de levantar 50 millones de dólares (42 millones de euros) en una ronda de financiación de serie A, lo que supone todo un récord para una tecnología alimentaria europea.

Sus siguientes pasos serán para ampliar su gama de productos a quesos maduros como el cheddar y el gruyere. La compañía también ampliará su tecnología de fermentación de precisión.

“Estamos hablando de un producto que debe ir al mercado masivo o debe producirse en gran volumen, por lo que ahora estamos trabajando en una ampliación”, ha explicado Raffael Wohlgensinger, cofundador y director ejecutivo de Formo. Su plan es poder crear en laboratorio cualquier tipo de queso.

Los especialistas coinciden en el que el futuro de los lácteos está precisamente, entre probetas, biorreactores y cultivos celulares.

Numerosas startups del segmento están recibiendo financiación, como Miyoko’s Creamery en EE. UU. o Stockeld Dreamery de Suecia han obtenido financiación en las últimas semanas.

El mercado de alternativas lácteas entre los de más rápido crecimiento de todos los alimentos envasados y con un valor de casi 3.000 millones de euros en Europa occidental en 2020-2021, según nuevas cifras de Euromonitor.

Solamente en Reino Unido el mercado ha crecido un 69% durante los últimos cinco años, y las leches sin soja aumentaron un 129%.

Quesos de verdad obtenidos con microorganismos

Formo, anteriormente conocida como Legendairy Foods GmbH, quiere reproducir el mismo sabor y textura de los quesos reales. Su tecnología de fermentación de precisión utiliza microbios para crear proteínas que forman la base del producto.

“Son las proteínas de la leche, pero no las obtenemos de una vaca, sino de microorganismos”, apostilla en declaraciones a Bloomberg Britta Winterberg, cofundadora y directora científica de Formo.

En la actualidad la compañía alemana de quesos sintéticos apunta a los mercados donde pueden obtener con mayor rapidez las aprobaciones regulatorias, como Singapur, Israel y Oriente Medio, para continuar con Europa.

Una importante ventaja es que sus productos no contienen lactosa, siendo muy atractivos para el público objetivo del mercado asiático, donde la intolerancia tiene una mayor prevalencia.

Próxima parada: leche de vaca en laboratorio

Según The Guardian, el santo grial es la leche de vaca auténtica obtenida en laboratorio, por la que un elevado número de startups compiten, desde Silicon Valley hasta Singapur. Esta se tendrá que basar en la reproducción artificial de proteínas (caseína) y suero, pero constituye todo un desafío biotecnológico.

La única empresa que ha lanzado al mercado productos a base de fermentación de proteínas hasta ahora es Perfect Day, una startup con sede en Silicon Valley que ha creado la primera proteína de suero de leche de vaca y ahora vende sus productos en 5.000 tiendas en Estados Unidos.

Otra compañía destacada es New Culture, que actualmente está desarrollando queso mozzarella que se derrite perfectamente para pizza usando leche fermentada a base de proteínas. Eso sí, dado el lento proceso de ejecución de las pruebas todavía está lejos de escalarse a los niveles de fabricación comercial.

A Jordi Benages (La Planeta, Xert), Mª Dolores Navarro (Los Molinos, Monòver), Mayte Rambla (Tot de Poble, Les Coves de Vinromà) y Ángel Valeriano (Los Corrales, Almedíjar) les une la pasión por elaborar un queso más sabroso, sostenible y de proximidad.

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Abriendo mercados: Chile concreta primer envío de lana ovina a India, un enorme mercado textil

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Desarrollan una molécula que podría disminuir la carga de Escherichia coli en bovinos

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Investigadores del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO) y el Instituto de Patobiología Veterinaria (IPVET) desarrollaron una molécula innovadora que podría ayudar a disminuir la presencia de Escherichia coli en el ganado y reducir el riesgo de contaminación de alimentos y agua. El avance apunta a prevenir casos de Síndrome Urémico Hemolítico, una enfermedad que afecta especialmente a niños.

Con aproximadamente 500 casos por año en la Argentina, el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es la primera causa de insuficiencia renal aguda pediátrica en el país y la segunda de insuficiencia renal crónica. El principal agente causante es Escherichia coli enterohemorrágica (EHEC) con serotipo O157:H7, una bacteria cuyo principal reservorio son los bovinos. El ganado generalmente no se enferma, pero excreta la bacteria de forma intermitente a través de sus heces, contaminando pasturas, fuentes de agua y, eventualmente, algunos alimentos. Los terneros jóvenes y los animales en etapa de destete son los mayores excretores.

“El principal objetivo era generar anticuerpos que bloqueen el mecanismo de virulencia de esta bacteria para evitar que colonice el intestino de la vaca y que los bovinos dejen de contaminar el ambiente y alimentos”, explicó Mariano Larzábal, investigador del IABIMO (INTA-CONICET).

Después de más de una década de investigación, el equipo identificó dos proteínas clave del sistema de secreción de tipo III (SST3) de EHEC — denominadas EspB e Intimina como los blancos más eficaces para bloquear la colonización intestinal del ganado. Los experimentos iniciales, tanto in vitro como en animales demostraron que anticuerpos dirigidos contra estas proteínas eran capaces de neutralizar uno de los mecanismos de virulencia de la bacteria y reducir significativamente su excreción fecal.

La forma que aplicaron fue fusionar ambas proteínas en una única molécula artificial: Quimera. “La llamamos Quimera porque es la combinación de dos proteínas distintas en una sola molécula que, como tal, no existe en la naturaleza”, comentó Ángel Cataldi, investigador del IABIMO y uno de los impulsores del proyecto.

En ensayos preliminares de respuesta inmune se comprobó que la Quimera proteica es capaz de generar respuesta a nivel de anticuerpos en bovinos y que estos anticuerpos, además de reconocerla, también son capaces de reconocer a las proteínas originales por separado y mantienen la capacidad de disminuir la acción de EHEC O157:H7 en cultivos celulares.

Uno de los desafíos históricos de las vacunas anti-EHEC ha sido convencer al sector ganadero de su utilidad: el bovino no es usualmente afectado por esta bacteria, por lo que vacunar implica un costo sin beneficio directo visible para el productor.

Teniendo en cuenta estos planteos, se ha pensado una alternativa de vacuna que podría mejorar su receptividad y hacerla más económica que una constituida únicamente por subunidades recombinantes. Esto implicaría la expresión de la molécula quimérica en la membrana externa de una bacteria que ya forma parte de una formulación vacunal de interés pecuario, para que de ese modo quede disponible en el exterior del microorganismo y pueda ser detectada por el sistema inmune del animal y no genere un gasto extra para el productor.

El desarrollo ya superó las etapas de laboratorio y modelos animales pequeños. Se está trabajando en la fase de bacterias recombinantes que expresen la quimera. Los resultados preliminares son alentadores y se espera que en la siguiente etapa se pueda probar en animales a campo.

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