Noticias Internacionales

Proyecto Genético Mejorará la Productividad y Rendimiento del Sector Ovino Chileno

Publicado

en

(2.037 lecturas vistas)

COMPARTIR

La llegada de 50 carnerillos de raza Texel a los rebaños de pequeños crianceros ovinos de la comuna chilena de Loncoche, provocará un paulatino cambio en la calidad de las crías, carne, peso y canal, que significará aumentar los ingresos de la AFC.

Recalcando la importancia de la iniciativa, ya que surge de los pequeños productores ovinos de Loncoche, el Ministro de Agricultura de Chile, José Antonio Galilea, encabezó el lanzamiento del «Proyecto de Transferencia Genética Ovina de la comuna de Loncoche, para incrementar la productividad y el rendimiento económico».

A juicio de la autoridad, «este proyecto es importante porque surge de los pequeños productores ovinos de Loncoche, quienes tienen bastante experiencia en el rubro y deciden incorporar mejoramiento genético. Como Gobierno estamos incorporando genética de calidad a un rebaño ovino que experimentará un cambio: mayor productividad y mejores índices productivos para 50 productores crianceros», señaló Galilea.

Asimismo, puntualizó que en un par de años los 50 productores beneficiados van a sentir que hubo un antes y un después en la producción de ovinos en sus respectivos previos, «por eso me atrevo a decir sin temor a equivocarme, que va a haber un antes y un después de la incorporación de estas genéticas de primera línea».

El proyecto, con un costo de inversión de 56 millones de pesos, otorgados por el Gobierno Regional y que administra la Fundación para la Innovación Agraria(FIA), permitirá transferir 50 carnerillos Texel a productores del Comité Pro Adelanto de Productores Ovinos de Loncoche. Fue impulsado en una primera etapa por la seremia de Agricultura de La Araucanía y será replicado el 2011 por Indap en toda la región. Contempla además un programa de capacitación en reproducción ovina y alimentación, actividades de difusión y la implementación de un sistema de información para capturar datos de importancia para la evaluación y toma de decisiones en el rubro.

Para el seremi de Agricultura de La Araucanía, René Araneda, «el impacto de esta transferencia será directa en la calidad de la carne, el peso de la canal y los ingresos de los productores; gracias a la cruza entre la raza Texel y otras razas madres vigentes en la pequeña agricultura. Se espera un promedio de entre cuatro y ocho kilos más por cordero, mejor infiltración de grasa y retornos mejorados en hasta un 30% respecto de la producción presente», dijo la autoridad regional.

Por su parte, para Roberto Erices, presidente del Comité Pro Adelanto Productores Ovinos de Loncoche, el proyecto permitirá tener mejor calidad en los rebaños y adquirir un mejor precio comercial. «Nuestro objetivo es llegar a tener un buen producto de carne y lana y con el incentivo que nos da este proyecto, nos permitirá mejorar nuestro suelo, nuestros corrales, ya que incluye un estudio del animal, desarrollo estadístico de la cría y asesoramiento técnico que nos permite mejorar en todo sentido», precisó.

Finalmente, Miguelina Briceño, criancera ovina y secretaria del comité, precisó que «necesitábamos una mano para mejorar nuestros ovinos y esa ayuda llegó desde el Gobierno, dado que durante cuatro años podremos participar de distintos tipos de proyectos adjuntos, como mejoramiento de praderas y construcción de cobertizos», comentó.

 

Fuente: Minagri

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia