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Proyecto Ganadero en Bolivia Identifica Tres Especies Forrajeras que Optimizan Crianza de Ganado

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El proyecto boliviano BEISA 3 encontró la forma de duplicar la crianza de ganado en bosques secundarios degradados del área protegida del Iñao, a través de la fusión de forrajes nativos que además permite realizar un manejo agrícola sostenible.

BEISA 3 trabaja en las áreas de Agroforestería, Agroecología y Agrobiodiversidad para el mejoramiento de cultivos, manejo de plagas y enfermedades, manejo sostenible de la fertilidad del suelo y conservación de la agrobiodiversidad.

Adicionalmente, ofrece un programa de investigación, diversas opciones de capacitación, servicios especializados de información agrícola, difusión y boletines de capacitación para agricultores. BEISA 3 está desarrollando un modelo de investigación colaborativa, centrado en la producción agrícola ecológica, comités de investigación agrícola local, con la participación activa de agricultores.

La coordinadora del proyecto BEISA 3, Martha Serrano, explica que actualmente tratan de enlazar un conocimiento básico de la biodiversidad, pero aplicado en el área del manejo agrícola y también ganadero dentro del área protegida del Iñao.

“La finalidad es lograr que estos recursos –agrícola y ganadero– sean manejados desde un enfoque agroecológico, con los productores que están en las comunidades donde el proyecto BEISA trabaja, esto para que tengamos áreas, especialmente protegidas, con una agricultura sostenible”, remarca Serrano.

Alcanzados los resultados en el primer ciclo agrícola, en el que los agricultores alcanzaron un manejo orgánico de los suelos, ahora corresponde aplicar algunas experiencias en manejo de plagas y enfermedades en las áreas experimentales y parcelas demostrativas que el proyecto BEISA ha establecido.

Según el responsable del componente de Agroforestería, Manuel Jiménez, la ganadería responde a la problemática identificada que es el continuo pastoreo de los animales en una determinada área, situación muy nociva para las mismas especies forrajeras que están dentro de ese bosque.

Jiménez explica que tras aprovechar el terreno, los agricultores dejan que se recupere por unos siete años para nuevamente chaquearlo y volver a cultivar. Pero en una segunda ocasión, cuando quieren recuperar ese espacio tarda mucho más, porque ya fue intervenido varias veces. Entonces es en esos espacios donde se tiene que incrementar la oferta forrajera, y, tras probar diferentes especies de forrajes cultivados, se identificaron tres asociaciones forrajeras con muy buen comportamiento.

Especies Forrajeras

Las especies forrajeras obtenidas son: Pasto Tanzania que está asociado con la leguminosa Calopogonio, el Pasto Brachiaria Brizantha que fue asociado con Archer, y la otra vista como interesante es el Pasto Mulato con maní forrajero que tiene muy buenas características para la zona.

En las condiciones actuales, los agricultores utilizan diez hectáreas para mantener una vaca, pero con el nuevo sistema al plantar las especies forrajeras podrán duplicar la crianza de ganado en la misma superficie.

Un segundo aspecto es la rotación del pastoreo dentro del bosque, es decir, que estén dos veces en un lugar y luego se pasen a otro para que las especies se recuperen.

“Como resultado queremos recomendar a las familias un sistema de pastoreo integral, que aproveche el bosque de manera racional, sostenida, y que esos espacios de bosques secundarios degradados, con esas especies forrajeras incrementen su capacidad para mantener más vacas en el mismo espacio”, destaca Jiménez. Agrega que ahora falta estudiar las características del bosque para ver cuántas vacas y por qué tiempo puede soportar una determinada área, permitiendo que esas especies forrajeras puedan recuperar.

El Proceso

Según la explicación de Jiménez, los pastos que llamamos comúnmente, tienen la necesidad de nitrógeno para su rápido crecimiento, y las leguminosas, que entran del otro lado de la asociación, son aquellas plantas que por un mecanismo de simbiosis con unas bacterias desarrolladas en su raíz, aportan nitrógeno. Y en estos casos, para la asociación justamente buscaron un pasto con una leguminosa, que le va a dar nitrógeno al pasto, y el pasto por su mismo estado fisiológico –como no necesita mucho fósforo– dejará disponible el fósforo que las leguminosas necesitan. Entre ellas hay una complementación, desde el punto de vista de las plantas, pero desde el punto de vista forrajero también hay un aporte diferente: el pasto es el que aporta energía mientras que la leguminosa aporta la proteína, y el ganado vacuno necesita de la energía y la proteína. Entonces, de alguna forma, al tener estas dos plantas juntas, se le da un alimento balanceado y equilibrado para que el ganado rinda mayor producción.

Agroecología

En el área de Agroecología, se desarrollan prácticas diversificadas de cultivos que conserven la fertilidad del suelo. Su responsable, Roberto Acebey, destacó que uno de los egresados de la facultad, durante el trabajo de campo en la elaboración de su tesis, logró identificar a 18 plagas en la producción de ají. Lo que resta saber es cuántas de ellas son malignas. “El estudiante hizo el seguimiento a esas plagas, logró cuantificarlas en ocho diferentes parcelas, y como recién terminó la campaña agrícola, prácticamente ha terminado. Entonces estamos en la fase de sistematización de datos”, dijo Acebey.

Agrobiodiversidad

Este componente busca promocionar el enfoque de “conservación de la biodiversidad a través de su uso”, mediante la comercialización de productos de la biodiversidad económicamente promisorios. Su encargado, Reynaldo Lozano, resalta que una de sus actividades actuales es la elaboración de un inventario espacial de las comunidades, sobre lo que tienen y lo que tenían para originar conciencia, sobre todo comunal. “Sabemos que sus principales fuentes energéticas y en algunas alimentarias las obtienen del bosque, y además, porque estamos trabajando dentro de un área protegida”, precisa. Por su lado, el responsable del componente de Capacitación y Comunicación del Proyecto BEISA 3, Vladimir Coca, informa que a la fecha llegaron a unos 160 participantes en distintos cursos, aunque en comunidades alcanzaron el doble de participantes. “El proyecto en este año y medio que venimos trabajando hemos ido desarrollando distintos cursos de capacitación; por ejemplo, muchos de ellos destinados a docentes, técnicos y estudiantes. Hemos contado, además, con la presencia de docentes de Dinamarca, de La Pampa de Argentina y también docentes nacionales, todos profesionales de alto nivel en cada uno de los temas que se han desarrollado”, subrayó Coca.

Objetivo

El proyecto BEISA 3, que inició sus actividades en 2011 como resultado de la alianza internacional entre las universidades San Francisco Xavier (Bolivia), Aarhus (Dinamarca) y de La Pampa (Argentina), tiene el objetivo de reducir el hambre y la pobreza, además de mejorar la seguridad alimentaria de la población mediante la investigación en agroecología. ÁREA DE ACCIÓN El proyecto BEISA 3 tiene como área de acción el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Serranía del Iñao (PNANMISI), que comprende los municipios de Villa Serrano, Padilla, Monteagudo y Villa Vaca Guzmán en Chuquisaca.

Feria Agroecológica

En coordinación con el Comité de Producción Ecológica, la Fundación Nor Sud y Ayuda en Acción, la Facultad de Ciencias Agrarias organiza la Primera Feria de Producción Agroecológica, que se realizará en los predios de la citada unidad académica el 17 de agosto. Llegarán productores de las diferentes mancomunidades del Departamento, no sólo de la zona del Iñao. “Es la primera vez que se realiza la promoción de estos productos, que si no son de primer grado ecológico ya están en proceso de transformación”, resaltó uno de los organizadores, Jorge Alurralde.

Trabajos de Investigación en Ejecución

Evaluación de diferentes métodos de control de malezas en el cultivo de ají (Capsicum pendulum) en el Pnanmi – Serranía del Iñao, comunidad Las Casas, municipio de Padilla”. Por Marco A. Barrientos Pinto. Estudio de la dinámica poblacional de insectos plaga en el cultivo de ají (Capsicum spp.) en dos comunidades de Padilla del Parque Nacional – Área Natural Manejo Integrado (PNANMI), Serranía del Iñao. Por Julio César Ramírez Balcera.

Análisis de conectividad de bosques fragmentados con uso agropecuario, en cuatro comunidades del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (PNANMI), Serranía del Iñao. Por Cristhian Andrés Negrete Torrico.

Distribución actual, potencial y futura de especies silvestres del ají (Capsicum spp), PNANMI, Serrania del Iñao. Por Piter Huayta Marín.

Valoración cultural y ecología de especies silvestres de Capsicum en el distrito Nuevo Mundo (Villa Serrano) y La Ciénaga (Padilla) del PNANMI, Serranía del Iñao. Por Luis Huaylla Limachi.

Fuente: Agencias

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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