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Proyecto de Mejora Genética de la Raza Bovina Avileña-Negra Ibérica

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La Universidad Católica de Ávila (UCAV) de España, está desarrollando un proyecto para mejorar el valor genético de la raza autóctona española «Avileña-Negra Ibérica».

La Universidad Católica de Ávila (UCAV) de España, está desarrollando un proyecto para mejorar el valor genético de la raza autóctona española «Avileña-Negra Ibérica», con la colaboración del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Agroalimentaria (INIA) y la financiación de la Asociación Española de Criadores de Raza Avileña-Negra Ibérica.

El objetivo general del proyecto es la identificación de nuevos fenotipos para la mejora del valor genético de la raza autóctona bovina Avileña-Negra Ibérica. En concreto, se pretende maximizar la cantidad y calidad de la carne producida por esta raza. Así, en el marco de este proyecto, la alumna Cristina Meneses González, del Máster en Biotecnología Agroalimentaria, ha llevado a cabo su Trabajo Fin de Máster (TFM) «Validación de QTLs conocidos implicados en la calidad de carne del ganado vacuno de raza Avileña-Negra Ibérica en los músculosPsoas majoryFlexor digitorum».

Con él pretende la identificación y validación en la raza Avileña-Negra Ibérica de regiones del genoma (QTLs) asociadas con la calidad de carne, ya descritas en otras razas bovinas. Por tanto, el TFM presentado es un estudio necesario para poder establecer una selección genómica en la raza Avileña-Negra Ibérica encaminada a la mejora y selección de caracteres de calidad de carne.´ El TFM, dirigido por Clara Díaz Martín (INIA) y Carlos Romero Martín (UCAV), ha obteniendo la calificación de 9,5 (sobresaliente). Este trabajo es fruto de la colaboración con la IGP “Carne de Ávila”.

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Foto. Carne de avileña en un establecimiento comercial

La Raza Avileña-Negra Ibérica (raza ANI ) se dedica exclusivamente a la producción de carne de calidad, que desde el año 1990 está diferenciada por el Reglamento de Denominación Específica y el Consejo Regulador de “Carne de Ávila”. La IGP “Carne de Ávila” lleva más de 25 años certificando la calidad de la carne que ampara, y su producción ha ido incrementando, aunque en los últimos años es cuando se ha producido el mayor crecimiento. En los últimos 8 años ha pasado de certificar 206 toneladas de carne en el año 2007 a 1.498 toneladas el pasado año 2015, lo que corrobora el incremento de la demanda de productos cárnicos de calidad. Estos precedentes justifican el aumento en la demanda de carne de calidad certificada, como se anotó anteriormente en el caso de los productos de la IGP “Carne de Ávila”. Así, la selección de caracteres de calidad de la carne, lleva siendo desde hace años, objetivo de mejora tanto en el sector vacuno en general, como en la raza ANI en particular.

Pero no es únicamente un objetivo buscado por consumidores, sino que también lo es de productores, ganaderos que explotan la raza ANI, donde se puso de manifiesto que una parte de los productores quieren tener este valor añadido de su producto en un mercado tan competitivo donde las bajas conformaciones de las canales de las razas autóctonas españolas tienen que verse compensadas por su valor añadido que es la calidad de la carne, en concreto en la raza ANI. Estos mismos productores son aquellos que producen carne bajo el etiquetado de la IGP “Carne de Ávila”. La calidad de carne es un carácter de interés para beneficiarse de las ventajas de la selección genómica.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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