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Para el 2025 se estima que toda la Leche Alpina provendrá de Ganadería Sostenible Certificada

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Para 2025, Alpina será carbono y plástico neutro, como parte de sus compromisos de sostenibilidad con el país.

Hoy Alpina anunció su cambio de imagen y con ello reafirmó sus compromisos de sostenibilidad tanto con la nutrición de sus consumidores como con el medios ambiente.

«El nuevo propósito de la marca es nutrir un mundo más sostenible, para darle sabor a la vida. Esto refleja la convicción de seguir llevando nutrición a todos los rincones de Colombia, con conciencia del entorno, por la sostenibilidad social y ambiental, y conservando los sabores que los han caracterizado durante 75 años», manifestó la marca.

La empresas anunció que se compromete con el país bajo 18 compromisos de sostenibilidad de los cuales destacó cuatro.

Para 2025 toda su leche provendrá de ganadería sostenible certificada y de zonas de cero deforestación: en julio de 2020 firmaron el Acuerdo Cero Deforestación y No Transformación de Páramos para el sector lácteo de Colombia. Consiste en la cooperación entre entidades públicas y privadas, compartiendo la voluntad de tomar acciones para eliminar la deforestación y a su vez frenar la transformación de páramos en el país.

Además se encuentran desarrollando el plan para construir un código de conducta o estándares de buenas prácticas ganaderas, debe ser aplicable a todos nuestros proveedores y nos permitirá monitorear y certificar internamente, con el apoyo de aliados, las prácticas en ganadería sostenible.

«En lo que va corrido del 2021, no ha importado leche y durante este año no importará leche. Adquirieron una pulverizadora que permitirá pulverizar y almacenar alrededor de 120,000 litros de leche diarios», manifestó la empresa.

Para 2020, Alpina será carbono neutro: la empresa será huella de carbono, impulsando la ruta de reducción de emisiones de la operación mediante «proyectos como la autogeneración de energía con biogás y fotovoltaica, la renovación y optimización del transporte, así como otras alternativas e innovaciones tecnológicas que puedan surgir».

Lo lograrán a través de la conservación de árboles para compensar y tener un impacto neutro sobre el cambio climático.

Para 2020, Alpina será plástico neutro: «tenemos el reto de dar alternativas de empaque, reducir y contar con materiales sostenibles que nos permitan mantener la calidad de nuestros productos y llevarlos a todos los rincones del país», manifestó la empresa.

Alpina tiene la meta de recoger al menos la misma cantidad de plástico que ponen en el mercado, desarrollando alternativas para que estos se aprovechen y se transformen recuperando el 100% de plástico.

Alpina donará más de dos millones y medio de sus productos de alto valor nutricional a los hogares más necesitados en el país de la mano de Ábaco.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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