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Nuevo Protocolo de Reproducción para el Ganado Ovino

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El uso de progesterona natural da lugar a productos derivados del ovino libres de residuos farmacológicos.

Investigadores de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) y del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) han diseñado un nuevo protocolo de sincronización de celos y ovulaciones para la mejora en la reproducción del ganado ovino, basado en el uso de hormonas naturales. Este nuevo sistema reduce también el tiempo de exposición del ganado a los progestágenos en los protocolos hormonales e incorpora un nuevo dispositivo intravaginal de progesterona natural, denominado CIDR, que reduce el riesgo de infecciones. Se trata, por tanto, de una nueva metodología reproductiva que favorece el bienestar de los animales y, al mismo tiempo, la salud de los consumidores, al minimizar los residuos farmacológicos presentes en los productos derivados del ovino, respondiendo a la creciente exigencia por consumir productos de origen animal que sean “clean, green and ethical”.

El desarrollo de este protocolo sin hormonas artificiales, ha sido liderado por los investigadores Paula Martínez Ros, profesora del Departamento de Producción y Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la CEU UCH y directora de la Granja Docente y de Investigación Veterinaria de esta Universidad; y Antonio González de Bulnes, investigador científico del INIA. Ambos han presentado este sistema al sector ganadero en sesiones informativas celebradas en Mérida (Extremadura) y en Manzanares (Ciudad Real), principales regiones productoras de carne y leche de ovino, respectivamente, en España. En la última semana de este mes de febrero, lo presentarán también a ganaderos de Aragón.

Sin hormonas sintéticas

Según explica la profesora de la CEU UCH Paula Martínez Ros, “la creciente demanda de alimentos libres de residuos farmacológicos ha incrementado también el número de países que exigen a sus productores ganaderos, y también a importadores y exportadores, que respeten prácticas sostenibles de reproducción, sin uso de hormonas sintéticas. Por ello, en la actualidad, el empleo de progestágenos para la sincronización del celo está siendo objeto de análisis. En el caso de la Unión Europea, se está revisando el uso de hormonas esteroides sintéticas, por generar residuos en las canales de animales. Los ganaderos necesitan, por tanto, alternativas que minimicen o eviten completamente el uso de tratamientos hormonales sintéticos, como el protocolo desarrollado por la CEU UCH y el INIA mediante los dispositivos CIDR”.

Habitualmente, la inducción y la sincronización del celo en el caso de los pequeños rumiantes se realiza usando tratamientos basados en hormonas exógenas. La progesterona, o sus análogos, son las hormonas más utilizadas para la sincronización de estros en estos animales. Y se aplican mediante dispositivos intravaginales durante un periodo dos semanas, ya que deben superar la vida media de un posible cuerpo lúteo en el ovario. Frente a estas prácticas habituales para la reproducción ovina, el nuevo protocolo desarrollado por la CEU UCH y el INIA, evita el uso de tratamientos hormonales sintéticos, al usar progesterona natural, eliminando así riesgos potenciales para la salud humana originados por los residuos presentes en productos de origen animal. Y al mismo tiempo mejora el bienestar animal, al reducir a la mitad el tiempo que debe permanecer insertado y al estar fabricado con silicona inerte, reduciendo el riesgo de infección.

Producción más saludable y más rentable

Según destaca la profesora de la CEU UCH Paula Martínez Ros, “este avance es de gran importancia para el sector ganadero, puesto que cualquier mejora en la eficiencia reproductiva es clave para la eficiencia global de las explotaciones ovinas. El aumento de la fertilidad y prolificidad de los rebaños, más allá de la época primaveral, permite abastecer la demanda del mercado durante todo el año, superando la limitación estacional en la oferta de producto y aumentando su valor económico. Aquellos ganaderos capaces de poner en el mercado productos “fuera de estación” se benefician de precios más altos durante el invierno, aumentando así la rentabilidad de su producción ganadera”.

El diseño y los resultados obtenidos con este método diseñado por la CEU UCH y el INIA han sido publicados en tres artículos científicos en prestigiosas revistas internacionales, dos de ellos en Animals y uno en Reproduction in Domestic Animals. El diseño de protocolos cortos ya había sido publicado anteriormente en la revista Animal Reproduction Science. En estas investigaciones han participado por parte de la Universidad CEU Cardenal Herrera, junto a Paula Martínez Ros, los profesores investigadores Mari Carmen López Mendoza, Marta Lozano, Alejandro Ríos y Empar García Roselló. Y por parte del INIA, junto a Antonio González de Bulnes, la investigadora Susana Astiz.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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