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Hormona que Puede Mejorar Producción de Leche en Trópico

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El grupo de investigación Salud Productiva en Bovinos, Porcinos y Equinos y el Departamento de Sistemas de Producción realizaron esta investigación en 20 vacas cruzadas Hartón del Valle x Holstein.

Las vacas fueron distribuidas en 2 grupos de 10, donde el grupo tratado recibió 500 mg de STbr ( somatotropina bovina recombinante) por vía subcutánea cada 2 semanas durante 12 semanas. Durante este tiempo, se evaluó la producción de leche así como la condición corporal, verificando concentración de glucosa, colesterol y urea en sangre y leche.

El propósito era determinar el efecto de la hormona en los bovinos, que fue sintetizada a principios de los 80 clonando un segmento específico de ADN bovino en la bacteria E. coli K-12, con una molécula resultante biológicamente idéntica a la natural.

Varios estudios en la década de los 90 mostraron que tiene una incidencia en la producción de leche que la hormona natural, por lo cual se ha extendido su comercialización.

En la glándula mamaria se produce un aumento de la síntesis láctea por una mayor captación de nutrientes, aunque la magnitud de este crecimiento continúa siendo influenciada por factores como la temperatura ambiente, el manejo general del rebaño, el período de lactancia, el potencial genético y la cantidad de leche.

Asimismo, se han observado consecuencias a nivel metabólico en el uso de STbr como el incremento de la gluconeogénesis hepática y la disminución en la actividad de la insulina para inhibirla, por lo cual el estudio de la Universidad de Caldas observó los efectos en el organismo de las vacas.

De acuerdo con el estudio realizado entre otros por el Dr. Alejandro Ceballos Márquez, la producción de leche aumentó un 7,4 %, sin encontrar mayores diferencias en la condición corporal ni en los niveles de glucosa, colesterol y urea.

De esta forma, lograron determinar que el uso de la STbr indujo una mayor cantidad de leche producida en vacas a pastoreo en el trópico, específicamente en zona rural de Candelaria (Valle del Cauca – Colombia).

Si bien hay reportes de que la cantidad de leche puede aumentar hasta en un 33 %, hay otros reportes de valores más bajos que fluctúan entre 10 y 25,3 %. Este crecimiento es gradual, alcanzando una producción una semana después. Si se suspende el tratamiento, la producción vuelve a valores similares.

Si está interesado en utilizar la hormona, consulte con un médico veterinario cuál es la mejor opción para su hato y en qué medida puede usarla. Recuerde que este tratamiento debe ir acompañado de aspectos esenciales como una buena alimentación y unas condiciones ambientales adecuadas.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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