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Nestlé se mantiene como la marca de alimentos más valiosa del mundo

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Nestlé mantiene su posición como la marca de alimentos más valiosa del mundo, valorada en 20.800 millones de dólares, según la consultora de valoración de marcas líder en el mundo, Brand Finance, que destaca que este valor es casi el doble que la segunda marca más valiosa en el ranking, Yili (10.600 millones).

Las 100 marcas de alimentos más valiosas y sólidas del mundo están incluidas en el ranking anual Brand Finance Food 100, el cual señala que, a pesar de las nuevas presiones en la cadena de suministro y el impacto continuo del Covid-19, Nestlé continúa persiguiendo constantemente su estrategia de marca a largo plazo al innovar nuevos productos y avanzar en su transformación digital.

Nestlé acredita su estructura descentralizada como la razón de su agilidad para responder a los cambios en las necesidades de los consumidores, las demandas de los clientes y los desafíos de la cadena de suministro, lo que se correlaciona con el crecimiento del valor de su marca, señala el informe, que añade que, además, “ha invertido en el desarrollo de soluciones que satisfagan las preferencias cambiantes de los consumidores anticipándose a las tendencias crecientes, probando rápidamente nuevas ideas y lanzando productos al mercado, y cree que la inversión en investigación y desarrollo permite su crecimiento. La estrategia a largo plazo de Nestlé se centra en el respeto por el futuro”.

Según explica Savio D’Souza, director de Valoración, Brand Finance, “¡la gente está volviendo a las marcas que ama, tiene hambre de Nestlé, Yili y Lay’s! Los valores de las marcas de alimentos están nuevamente por encima de los niveles previos a la pandemia”.

Por su parte, la marca china de productos lácteos Yili logró un aumento del valor de marca del 10% hasta los 10.600 millones de dólares y continúa destacándose como líder del mercado de leche y otros productos lácteos en China.

En tercer lugar, Lay’s aumentó el valor de la marca en un 31% hasta los 8.600 millones de dólares. La compañía, que adoptó una presencia más digital durante la pandemia con la promoción de sus productos en varias tiendas en línea como Amazon en particular, continuó logrando grandes volúmenes de ventas como resultado, señala el informe.

Hershey’s es la marca de alimentos más fuerte del mundo

Además de calcular el valor de la marca, Brand Finance también determina la fuerza relativa de las marcas a través de un cuadro de mando integral de métricas que evalúan la inversión en marketing, la equidad de las partes interesadas y el rendimiento comercial.

Hershey’s es la marca de alimentos más fuerte del mundo, pasando del segundo lugar el año pasado al primer lugar este año con un índice de fuerza de marca (BSI) de 89.8 y una calificación de marca AAA+ correspondiente. Este año, Hershey’s entregó un año récord de producción y el posterior crecimiento de las ventas y las ganancias. La marca estadounidense de chocolate para el mercado masivo ha demostrado que, a pesar de las condiciones desafiantes y las interrupciones en todo el mundo, es más que capaz de responder a ellas con confianza y ha brindado otro año de desempeño muy sólido.

Asimismo, Belvita es la marca de alimentos de más rápido crecimiento en el mundo: su valor de la marca creció un 62% hasta los 1.600 millones de dólares. Otra marca que logró un crecimiento sustancial del valor de la marca fue la marca china Haitian, que actualmente está valorada en 5.800 millones.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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