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México Fortalece su Investigación en Virología

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Los objetivos de la iniciativa de la Red Mexicana de Virología son vincular e identificar a los grupos de investigación en virología humana y veterinaria dedicados a aspectos básicos, clínicos y epidemiológicos.

En abril de 2009 comenzó a circular en México un nuevo virus identificado como influenza tipo A (H1N1). El primer brote se dio en la región sureste, y posteriormente en el centro y norte de México; las defunciones confirmadas fueron mil 244, según reportes del Panorama Epidemiológico de la Pandemia de Influenza A (H1N1) 2009.

Como una lección aprendida de este fenómeno, la Secretaría de Salud de México (SSA) reconoció la necesidad de contar con evidencia científica y con trabajo integrado de especialistas para la mejora de los planes de preparación y respuesta, según señala el mismo documento.

En opinión de Rosa María del Ángel, especialista del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), ante problemas de infecciones virales como la epidemia de 2009, el sistema de salud púbica de México generalmente acude a la opinión de expertos en epidemiología, mientras que la participación de los virólogos en ese sector aún es limitada.

A partir del brote de la enfermedad del Ébola en 2014, un grupo de investigadores  convocados por los doctores Carlos Arias y Susana López, del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), discutió la necesidad de formar una organización de especialistas que pudieran ser un referente nacional ante problemas virales.

Durante ese mismo año, comenzaron a reunirse y plantear ideas sobre cuál podría ser el mejor camino para consolidar la virología en México. La conclusión: contactar al mayor número de expertos en la materia a través de una Red Mexicana de Virología.

Así, los especialistas sometieron el proyecto al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a través de la Dirección de Redes Temáticas de Investigación, el cual se aprobó ese mismo año.

Actualmente, la especialista en caracterización y diseño de los antivirales contra la enfermedad del dengue, Rosa María del Ángel, coordina un grupo de 16 investigadores de diferentes universidades del país, con el objetivo de unir esfuerzos para la formación de dicha red. “Podemos ser una especie de interlocutor con las autoridades sanitarias e incidir en la toma de decisiones que afectan al campo del que somos profesionales”, comentó.

“Somos grupos que trabajamos solos, en la mayoría de los casos; creemos que juntar esfuerzos puede ayudarnos a tener un mejor trabajo a nivel científico y aplicado, y responder de forma más eficiente ante situaciones emergentes”, agregó.

Panorama actual de la Virología en México

Para Selene Zárate Guerra, investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), la virología en el país es un área que tiene un gran potencial de desarrollo; sin embargo, no existe una vinculación entre la  investigación que se lleva a cabo en diferentes niveles (básica, clínica y epidemiológica).

Actualmente, no hay en México un organismo que concentre información relacionada al estudio de la virología. Uno de los primeros esfuerzos surgió en los años 90, cuando se formó una rama dedicada a la investigación de los virus en la Sociedad Mexicana de Bioquímica, a través de la cual se han organizado congresos nacionales, según explicó la también miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) con el nivel I.

Por ello, la Red Mexicana de Virología tiene el propósito de llevar los esfuerzos un paso más adelante y posiblemente se puede pensar a futuro la formación de una sociedad mexicana de virología, así lo considera la especialista en el estudio de la evolución de virus de ARN.

Para el doctor Ramón González García Conde, del Centro de Investigación en Dinámica Celular de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y quien tiene más de 16 años dedicado al estudio de la biología molecular de adenovirus, la virología es una área todavía poco explorada en México.

En 1999, cuando se organizó el Primer Congreso Nacional de Virología, se creía que existían alrededor de 80 personas que trabajaban con todo tipo de virus y alrededor de 20 grupos de investigación.

“Antes de esa reunión no quedaba tan claro cuáles eran los grupos de investigación en esta área que ha crecido en los últimos años, pero de manera marginal, principalmente a nivel básico es más limitado el crecimiento”, manifestó.

Para el investigador, que pertenece al SNI con el nivel I, uno de los factores que podrían influir en este panorama actual es la dificultad que representa trabajar con virus y el costo para realizar investigación básica en virología. Aunque considera que en los últimos años se aprecia un mayor número de estudiantes interesados en el estudio de la virología.

¿Hacia dónde va la virología en México?

En un primer momento, los principales objetivos de la iniciativa de la Red Mexicana de Virología son vincular e identificar a los grupos de investigación en virología humana y veterinaria dedicados a aspectos básicos, clínicos y epidemiológicos, lo que permitirá estrechar colaboraciones y formar recursos humanos de alto nivel.

Los especialistas que coordinan esta propuesta consideran que para avanzar en esta área es importante realizar un diagnóstico sobre dónde y quiénes trabajan en determinadas áreas de la virología. Esta unión de conocimientos y trabajo en equipo podría resultar estratégica para el desarrollo de fármacos y vacunas hechas en el país

La doctora Rosa María del Ángel está convencida de que esta iniciativa abre un nuevo panorama de la virología en México: “Para el sector salud, será muy útil el que podamos tener identificado cuáles son los grupos que se dedican a trabajar con los diferentes tipos virales (…) La otra parte es tomar decisiones en la aplicación de vacunas, los tratamientos alternativos para infecciones virales y el manejo de los pacientes”.

En términos generales el objetivo de esta red es proteger un área prioritaria y emergente; dar respuesta rápida contra cualquier brote; tener un grupo capaz de asesorar, diagnosticar y apoyar la toma de decisiones con un equipo especializado y tecnología de punta.

El doctor García Conde considera que al fortalecer estas áreas, existirá un crecimiento sólido de la epidemiología en México. “Es un esfuerzo prometedor que nos puede llevar a un desarrollo mucho más fuerte para las siguientes décadas”, concluyó.

Las principales instituciones que coordinan la Red Mexicana de Virología son la UNAM, la UACM, el Cinvestav y la UAEM.

Objetivos de la red para este 2015:

1) Identificar a los investigadores y su tecnología.
2) Enseñanza: organizar cinco cursos y congresos nacionales.
3) Ser un medio de comunicación con el resto del país, dirigido a todo público, a través de las redes sociales y la página de internet oficial.
4) Generar un proyecto semilla.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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