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México establece su esquema de trazabilidad ganadera

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El esquema, que integra la operación del Sistema de Identificación, del Padrón Ganadero Nacional (PGN) y del Registro Electrónico de la Movilización (REEMO), representa un parteaguas en la relación institucional entre el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y los productores pecuarios mexicanos.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México, a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), instaló el Consejo Directivo Nacional (CDN) de los sistemas nacionales de Identificación Individual de Ganado y de Identificación Animal (SINIIGA-SINIDA), con lo cual entra en operación el nuevo esquema de trazabilidad para fortalecer su sector pecuario nacional.

Este esquema integra la operación del Sistema de Identificación, del Padrón Ganadero Nacional (PGN) y del Registro Electrónico de la Movilización (REEMO), que son instrumentos preponderantes para la sustentabilidad de la industria ganadera nacional, y representa un parteaguas en la relación institucional entre el Senasica y los productores pecuarios, detalló el director en jefe del organismo de Agricultura, Javier Calderón Elizalde.

En el marco de la Convención Semianual de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), celebrada en San Luis Potosí, expuso que la rectoría del nuevo sistema de trazabilidad del ganado está bajo la responsabilidad del Gobierno de México, a través del Senasica, en estrecha colaboración con la CNOG, que se encarga de su operación, con la participación de los gobiernos estatales, productores y otros agentes de la cadena bovinos-carne.

Señaló que el Consejo Directivo Nacional tiene como objetivo tomar las decisiones necesarias para que el Sistema de Identificación y Registro de la Movilización de Animales funcione de manera eficiente, así como autorizar la creación, aprobación o cierre de espacios de atención, entre otras funciones.

Cuenta con seis integrantes: el director en jefe del Senasica, quien funge como presidente, el coordinador general de Ganadería de la Secretaría de Agricultura, el titular de la CNOG, el presidente de la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario (AMSDA), el director general operativo del Centro Operativo Nacional (CON) y el coordinador del Comité Técnico del SINIIGA-SINIDA, abundó.

De igual manera, cada entidad federativa contará con un Consejo Estatal de Seguimiento Operativo (CESO), integrado por el representante estatal del Senasica y representantes de Agricultura, del gobierno estatal, del Comité de Fomento y Protección Pecuaria de cada entidad y el coordinador regional del Centro Operativo Nacional.

Calderón Elizalde convocó al sector ganadero nacional a trabajar en conjunto para concretar un sistema de trazabilidad eficiente, robusto y transparente, basado en normas claras y puntuales, que opere con tecnología de punta, así como con personal honesto y calificado para hacer las tareas, a fin de garantizar la trazabilidad de los cárnicos mexicanos.

Trazabilidad: herramienta estratégica para la sanidad y la sostenibilidad de la ganadería

Previo a la inauguración de la Convención, autoridades de la Secretaría de Agricultura, del gobierno estatal y de la CNOG participación en el “Coloquio por una ganadería sostenible; adaptándonos al cambio climático”, en el que puntualizaron estrategias para enfrentar el aumento de la temperatura y la disminución de las lluvias.

Calderón Elizalde destacó que la trazabilidad es una herramienta estratégica e indispensable para la sanidad y la sostenibilidad de la ganadería mexicana.

Afirmó que ante la globalización es importante intercambiar experiencias, tecnología e información para cumplir la expectativa de los consumidores que, con mayor frecuencia, exigen alimentos producidos con respeto al ambiente, al bienestar de los animales y con prácticas de producción sostenibles.

En la medida en que aplicamos buenas prácticas a lo largo de la cadena de producción podemos tener animales sanos y más productivos, a fin de sentar las bases para una ganadería sostenible orientada a enfrentar el reto de alimentar a nueve mil 700 millones de personas que habitarán el planeta en 2050, así como coadyuvar a la mitigación de las emisiones de carbono y otros gases de efecto invernadero, apuntó.

Subrayó que la trazabilidad de los animales y sus productos adquiere un nuevo significado y se convierte en una herramienta determinante para ubicar los puntos críticos de la cadena productiva para establecer medidas de protección y prácticas correctivas orientadas a salvaguardar la ganadería, a los consumidores y a mejorar la sustentabilidad de la actividad pecuaria nacional.

Efectos del cambio climático en la ganadería mexicana

La directora general de Políticas, Prospección y Cambio Climático de la Secretaría de Agricultura, Sol Ortiz García, destacó que la ganadería es uno de los sectores más vulnerables al cambio climático, por lo que el Gobierno de México apoya a los productores para que estén en posibilidades de incrementar su resiliencia y adaptarse a estos imponderables.

Subrayó que en México existen más de 108 millones de hectáreas destinadas a agostaderos y praderas para la ganadería, de las cuales más del 45 por ciento está expuesto a sequias intensas y prolongadas, lo cual genera bajo rendimiento en pastizales, forraje de baja calidad, estrés calórico en los animales y propagación de plagas y enfermedades.

Al participar en la inauguración de la Convención de la CNOG, el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, indicó que la agricultura y la ganadería son dos ejes económicos que mueven al país, ya que además de garantizar la alimentación de los mexicanos, generan desarrollo en las comunidades rurales, en beneficio de los pequeños productores.

Comentó que en 2022 la entidad enfrentó una de las sequías más intensas de los últimos años, sin embargo, destacó el apoyo del Gobierno de México para operar el programa de estimulación de lluvias, el cual logró rescatar regiones productoras, principalmente en la huasteca y el altiplano.

El presidente de la CNOG, Homero García de la Llata, indicó que durante la Convención, más de 300 líderes ganaderos del país, en representación de más de 600 mil agremiados, debatirán sobre aspectos estratégicos de la ganadería nacional, como trazabilidad y avances sanitarios en materia de tuberculosis y brucelosis.

Sobre el nuevo sistema de trazabilidad, el dirigente ganadero enfatizó que el organismo está listo para coadyuvar con el Senasica en el proceso de identificación de más de 10 millones de bovinos anuales, así como en el registro de movilización de 20 millones de cabezas.

Al evento asistieron también el coordinador general de Ganadería de la Secretaría de Agricultura, Arturo Macosay Córdova, y los directores generales de Salud Animal, Juan Gay Gutiérrez, y de Inocuidad Agroalimentaria, Acuícola y Pesquera del Senasica, David Soriano García.

Sobre la Trazabilidad

Los sistemas de trazabilidad sirven para dar seguimiento a los productos agroalimentarios desde la unidad de producción, hasta el punto de venta al consumidor, lo cual permite identificar la ubicación, tiempo y espacio en cada etapa de transformación.

A través de ellos es posible brindar garantías a los consumidores sobre la sanidad de las mercancías, coadyuvar para evitar el trasiego de ganado y detectar factores de riesgo de contaminación a los que pudieran estar expuestos los productos alimenticios en cada momento de su proceso de producción, con lo cual, si se presentara algún problema sanitario, podría identificarse rápidamente el origen y resolverlo de forma más rápida y eficiente.

Con este propósito, el Senasica opera el Sistema de Trazabilidad de Mercancías Agropecuarias (SITMA), el cual da seguimiento a los bovinos desde su nacimiento hasta el punto de venta, y considera detalles sobre el origen del animal, los alimentos y medicamentos que ha recibido, su movilización, lugar de engorda, sacrificio y procesamiento.

A fin de fortalecer el sistema de trazabilidad de los cárnicos mexicanos, el Senasica y la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) instalaron el Consejo Directivo Nacional (CDN) de los sistemas nacionales de Identificación Individual de Ganado y de Identificación Animal (SINIIGA-SINIDA).

El esquema que integra la operación del Sistema de Identificación, del Padrón Ganadero Nacional (PGN) y del Registro Electrónico de la Movilización (REEMO), está bajo la rectoría del gobierno federal y es operado por la CNOG.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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