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Investigadores chilenos desarrollaron prototipo de vacuna contra Diarrea Viral Bovina (BVD)

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El trabajo, realizado en conjunto con el organismo oficial de sanidad agropecuaria, Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), apunta al tratamiento del Virus Diarrea Viral Bovina (DVB), que puede causar abortos, inmunodepresión, nacimiento de terneros débiles y con bajo peso, generando pérdidas económicas importantes para los productores bovinos.

Durante el año 2022, el Servicio Agrícola y Ganadero registró que el 52,5% de las denuncias asociadas al Síndrome Abortivo Bovino -que es la muerte y expulsión fetal entre los 42 y 260 días de gestación- tuvo como diagnóstico positivo al Virus Diarrea Viral Bovina, los cuales se centraron en el centro-sur de Chile.

«Este virus genera pérdidas económicas importantes para los productores bovinos, ya que se ven afectados tanto parámetros productivos, como baja en la producción de leche; pero principalmente los reproductivos, a causa de los abortos y del nacimiento de terneros débiles, con malformaciones y con muy poco peso”, comentó el director nacional del SAG, José Guajardo Reyes.

La autoridad y médico veterinario explicó también que “en Chile, el virus fue aislado por primera vez en el año 1985 desde terneros que sufrían de enfermedad de las mucosas y es catalogada como una enfermedad endémica en el país”.

Por esta razón, es que un grupo de investigadores de la Universidad de Concepción, tanto de las Facultades de Ciencias Biológicas como de Veterinaria, trabajan desde el año 2017 en el desarrollo de un prototipo de vacuna multivalente contra la Diarrea Viral Bovina. El prototipo; financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile, a través de un FONDEF, fue construido a partir de tecnología recombinante y diseñado para ser de tipo multivalente, es decir, incorpora varios subgenotipos del virus de diarrea viral bovina.

“Esta característica apunta a que la formulación tenga un amplio espectro de protección que se puede proyectar no sólo a nivel nacional, sino también a nivel latinoamericano”, señaló el Dr. Óscar  Cabezas Ávila, investigador del proyecto y académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UdeC.

Prometedores resultados
Los investigadores, indicaron que los ensayos de inmunización realizados en bovinos, hasta el momento han sido exitosos. “Se ha notado que la vacuna estimula una respuesta de defensa temprana tanto a través de anticuerpos como de células”, comentó el Dr. Óscar Cabezas.

La directora del proyecto y académica de la Facultad de Ciencias Biológicas, Raquel Montesino Seguí, señaló qie que se logró  «un análisis de dosis donde determinamos que 50 microgramos era una dosis que inducía una respuesta humoral y celular efectiva en los animales que no era estadísticamente diferente a la vacuna comercial».

Además, se demostró que genera seroneutralización in vitro (proceso de laboratorio que implica la capacidad de ciertos anticuerpos para neutralizar o inhibir la acción de un virus) en niveles que sugieren que esta formulación produce protección frente a la infección viral, ensayo que fue realizado en colaboración con el laboratorio SAG Lo Aguirre.

Se espera que este candidato vacunal avance a la fase de pruebas, siguiendo las regulaciones y protocolos establecidos por el Servicio Agrícola y Ganadero, para que posteriormente, pueda estar disponible a un bajo costo en el mercado en beneficio del sector ganadero.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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